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09 octubre 2024

La soledad y el tiempo conjetural de las promesas.


(Edward Hopper: Autómata)

En una estancia en Buenos Aires, se vio a sí mismo vagabundeando por calles desconocidas a la espera de una vida social prometida que nunca llegó. “Ahí conocí una nueva forma de soledad”, escribe, “la que solo puede florecer en los limbos, en las salas de espera, en los períodos de cuarentena. La soledad que se asienta en el tiempo conjetural de las promesas”. (Juan Gomez Barcena)

Esa “inquietante combinación de aislamiento y exposición”. En La ciudad solitaria,  Laing resume la soledad urbana como “la incertidumbre de que nos vean: de que nos miren de pasada, quizá, pero también de que no nos vean, de que nos ignoren, de ser invisibles, de que nos desprecien, de que no nos deseen”. 

La ciudad proporcionó libertad al individuo, que mezclado entre la muchedumbre podía dejar atrás las constricciones sociales, pero olvidó la comunidad por el camino. Exactamente al revés que todas las generaciones previas, nuestro estado por defecto es la soledad y cualquier forma de compañía se percibe como una victoria individual. “Hay una presión sobre la felicidad del individuo en las ciudades desarrolladas” “Es probable que ante una pequeña frustración en el logro de esas metas nos sintamos profundamente decepcionados y solos; en la ciudad hay mayor libertad, pero si no se emplea bien uno acaba aislado en medio de la masa” 
(Juan Gomez Barcena)

Le pido pronósticos a Gómez Bárcena y me dice que estamos en un “momento bisagra”: la gente es cada vez más pesimista con estructuras tan decimonónicas como la familia o el amor romántico y ganan importancia la amistad y las utopías comunitarias. Mientras eso sólo tiene lugar en las conversaciones de las élites culturales, cada vez más gente fía la búsqueda de la pareja a los algoritmos. Una pareja matemáticamente compatible, como la promesa de libertad, planta un ideal que cualquier desajuste o incomodidad se hace intolerable. El deseo imposible de un otro diseñado para comprendernos perfectamente produce un nuevo tipo de soledad.

29 enero 2021

La ciudad solitaria (12)


Por la noche el tiempo y la manera de sentirlo cambian. Se expande, predomina "el tiempo interior" (Bergson) , tiempo intuido, sentido, verdadero y simultáneo que desconoce la sucesión, la cronología y la enumeración, frente al "otro tiempo" el exterior, el tiempo del reloj, de la sucesión, el tiempo contaminado por el espacio.

Sigo mirando la ventana indiscreta de mis vecinos de enfrente como quien observa un hormiguero. Me absorben,  llevándome al vacío de su interior, como un agujero negro. No observo nada especial, en realidad no destaca nada, no sucede nada evidente, están sentados, cenan, fuman, ven la TV, pero me succionan, me hipnotizan, como si la extrema simplicidad me atrajera irremediablemente. 

En la vida todas las decisiones anteriores, las bifurcaciones, las explicamos, según Borges,  de una manera reduccionista, secuencial, lineal y eliminando todas las posibilidades que quedaron incógnitas al elegir una de ellas. En realidad en el tiempo interior, todas las posibilidades, todas las bifurcaciones,  han sucedido. 

"En el tiempo interior no hay sucesión sino la pura ínter-penetración de todos los estados mentales que forman una totalidad orgánica, una "simultaneidad de estados" que representan la realidad de nuestro tiempo mental. (Younoszai). La simultaneidad se hace concreta en el presente, en el instante, en el momento actual que contiene la totalidad de la vida. El presente, cada instante autónomo, nos define precisamente por ser simultáneo, omni-comprensivo" (Borges). 

Internamente vivimos en un eterno "presente" donde los "nudos" no resueltos se repiten y solo cambian las situaciones que son, únicamente, ejercicios variados del mismo problema.

Cuantos "problemas", mejor conflictos (J. A. de Marco), hemos sido capaces de resolver. Probablemente pocos, yo aun sigo pensando que en mi plato hay menos comida que la que le dan a los demás, que el silencio es un castigo y no un ejercicio de profundidad del otro, evitando la falsa tranquilidad de la certeza. 

¿A que viene todo esto?, ¿me han conectado vía bluetooth a alguna entidad cósmica?. En realidad no soy así, no se que es eso del eterno presente. Solo padezco pequeños síntomas de malestar: no me reconozco en el espejo, el abotagamiento de la cara, las ojeras y la tez amarillenta no son mías. El anciano que se levanta a orinar por la noche lo han incorporado a mi vida, apenas le conozco, pero me cuesta llevarlo, andar con el.

Imagino que la muerte es el instante en que el eterno presente se actualiza y la realidad del cuerpo es insoslayable.....

Vaya día .........“La felicidad tenía que ser otra cosa, algo quizá más triste que esta paz y este placer, un aire como de unicornio o isla, una caída interminable en la inmovilidad”.(Cortazar)










28 enero 2021

La Ciudad solitaria (11)


Durante la noche, en la ciudad, aparece el silencio urbano, más amable. Sigue la vida atenuada. Pequeños ruidos, una televisión que apenas se oye, los camiones de la limpieza, interiores iluminados que se ven a través de las ventanas. 

En los pueblos el silencio es mas poderoso, la naturaleza esta omnipresente. Lo siento mas amenazante, como si la muerte y su poder anduvieran mas cerca.

La vejez me hace volver mas al pasado. Me entretengo con una fantasía, como un guion de una película: "padezco una enfermedad incurable que me augura un corto tiempo de vida y decido reconciliarme con las personas que he conocido a lo largo de mi vida. Aquel malentendido, aquella situación que provoco una ruptura, aquella persona a la que quería y jamas se lo dije, aquella decisión que no tome y aquella otra que tome."

No se si seria una película romántica, de auto ayuda o de terror. Hago una lista y comienzo las visitas. 

Película romántica: Todas las personas se acuerdan de mi, me aprecian, lo pasado "pelillos a la mar". Con algunas de ellas reanudo la relación. Todos me ayudan a "conocerme mejor", mi vida "ha tenido sentido". Muero en paz. (Encontrar en el ultimo momento un tratamiento para mi enfermedad incurable creo que seria demasiado)

Película de auto ayuda: Lo mismo que la romántica pero con frases lapidarias, silencios y mas escenas en la naturaleza, conversaciones en el campo. 

Película de terror: En las sucesivas visitas casi nadie se acuerda de mi y sufro varios episodios de no reconocer físicamente a las personas que visito. Cuando cito circunstancias y desencuentros (con arrepentimiento y emoción), tengo que repetirlos varias veces para que se acuerden. No he significado nada en sus vidas, apenas una experiencia de acierto/error. Las relaciones reanudadas no terminan de comenzar, no tenemos nada que decirnos y el pasado que compartimos lo guardamos en la memoria de manera diferente, no es el mismo pasado. Vuelvo a casa deprimido y fallezco antes de tiempo por el stress. Aprendo, tristemente, que el pasado, la memoria del pasado, es inútil, es únicamente un laboratorio de mentiras piadosas para justificar  nuestra desidia, cobardía y a veces maldad.  

Mis vecinos de enfrente, a los que no conozco y solo observo a través de su ventana indiscreta, me tranquilizan, solo vivo su presente. Siempre hacen lo mismo, ven la TV, cenan, apenas hablan entre ellos, cualquier noche es igual a la anterior, no hay pasado,  solo repetición y presente. 

En el libro de P. Ouspensky: La extraña vida de Ivan Osokin, se narra la historia de Ivan, un joven que se enamora y llega a la ruptura, al desencuentro. Tiene la oportunidad, por una circunstancia mágica de volver atrás y reparar o cambiar lo que hizo. El autor  reescribe la novela de manera idéntica lo que nos hace entender que somos siempre inevitables repeticiones, asignaturas pendientes a las que volvemos una y otra vez como Sisifos encarnados, como una forma de resistencia al cambio.

El cambio obliga a ejercer cierta violencia, cierta acción, cierto pensamiento lateral. 


"Cuando creíamos que teníamos las respuestas de repente cambiaron todas las preguntas (Mario Bennedetti)"

26 abril 2019

La ciudad solitaria (10)


La soledad buscada hace que me vaya aposentando en la "limpieza" del lenguaje, que suena a pureza, ascetismo y cosas parecidas, el quitar las manchas, la lejía del lenguaje. La limpieza esta muy cercana al silencio porque para evitar ensuciarse lo mejor es no comer, no arriesgar con la masticación, los sabores y la seda dental.

No es un síntoma de ningún estado místico en el que capte mi "voz interior" o algo así, y tampoco acabo de hacer un stage de mindfulness, solo intento no empujar al destino ,con la palabra, en mala dirección.
La función del lenguaje es comunicar, hacer común lo que por definición no lo es, lo único, “lo raro”, decía Nietzsche. Por eso es imposible. 

Extenuamos las palabras, intentando limpiarlas de contaminación y significados que descontextualizan todo lo que se intenta decir.  

Por eso a partir de ahora intentare hablar para mantener el cerebro y el centro del lenguaje activo, sin que importe lo que diga pero cuando necesite "hablar" las palabras serán "justas", "exactas", "precisas". No desechables.

Hay personas, casi todas mujeres, que me gustan cuando hablan para entrenarse, para no decir nada, para evitar decir nada, pero cuando hablan para "hablar" aterrorizan con su precisión. Se hacen las despistadas para evitar decir lo que no quieren decir, o mas bien no quieren que se note lo que quieren decir. Lo malo de los paranoicos es que la botella esta siempre medio vacía, y leo en sus espejos, en sus silencios,  en la otra cara de lo que no dicen.

Miedo me dan, pero les agradezco que no me dejen caer en la estupidez, aunque a veces el entrenamiento obligue a un esfuerzo "sobrehumano". Jamas les pido que sean sinceras, quiero seguir con mi autoengaño. Pero no pueden evitarlo. 

El unico Haiku, aunque no respete la forma, se produce en la panaderia: 
Una barra....
De que tipo?
Gallega.....
Tostada......
Me da igual....
Gracias
Que tenga buen dia.

La expresión justa...... sin añadidos..... real_food...... la vida sin paliativos....

La soledad hace que escuche el ruido del ascensor..... Suben o Bajan?

(Evaristo Cienpozuelos)

10 abril 2019

La ciudad solitaria (9)



Alfredo, mi "único" amigo, me habla a veces de su ex-mujer. Es viudo y pertenece a esa clase de personas que corporalizan el duelo. Ya no cuenta chistes, no mira a otras mujeres por la calle y todos los momentos del día están asociados a la presencia de "ella".

Probablemente uno se casa con la persona que lo protege de sus miedos y nuestra generación de hombres, casi de posguerra, cargábamos con los miedos sociales de nuestros padres: Teníamos que ser apolíticos, muchos fusilados cercanos habían pagado su sinceridad. No mostrarnos demasiado, una mentira continua, protectora. Amortiguar los sentimientos, cierto pragmatismo emocional. Evitar la ambigüedad sexual, nada de mariconeos, ......

El no dice todo esto, se trasluce en sus "medidas" palabras. Una relación razonable, educada, correcta, noble........ todas esos adjetivos que encubren, bajo la apariencia de ternura, el aburrimiento mas profundo.

Solo sonríe al hablar del noviazgo y la pasión, "pecadillos de juventud". Aquí estoy a punto de irme a casa, el olor a incienso comienza a ahogarme.

Me pregunta, repentinamente, con curiosidad, sobre mi relación con las mujeres. En realidad tengo malos antecedentes, siempre me han dejado, nunca me he casado ni he vivido mucho tiempo con ninguna. Las mujeres que me han gustado, mujeres Mercurio, inaprensibles, sacan, defensivamente, mis peores cualidades, la posesión, la búsqueda compulsiva de estabilidad, el miedo, la impaciencia........ 

No se como contárselo........ le hablo de falta de tiempo...... en mi trabajo he tenido que viajar mucho.......... yo no quería hijos.......... Esas chorradas organizativas que no explican nada pero lo justifican todo. Al final las palabras "proyecto conjunto", intentan resumirlo........

Sonríe comprensivamente, me "entiende", incluso noto cierta conmiseración........ La modernidad y las categorías lo invaden todo. Vaya miseria........ Lo malo es que no puedo beber alcohol. 
(Evaristo Cienpozuelos)

06 abril 2019

La ciudad solitaria (8)


Estructuramos la vida con parámetros literarios o cinematográficos, secuenciales, desenlace y final,como dice Zizej en su documental sobre el terror, y asociamos los niveles de la mente y los pisos en las casas. Todo lo horrible sucede en la bodega, esa zona oscura, bajo tierra, sin apenas luz y donde se guardan los secretos, antiguallas y demás pasados que ocultan las familias de bien (otro artefacto cinematográfico). 
En mi vida todo ha sido demasiado normal, no he sido seducido por la criada ni he acudido a casas de citas para iniciarme en el sexo.  Los curas no me metieron mano, no fui a una escuela religiosa. He padecido, mas bien, cierto aburrimiento y desidia y no soporto la prolijidad y la repetición. Que hacer con todo esto?. No tengo material literario que exponer. No he vivido la guerra civil directamente, uno de los almacenes de historias mas utilizados. 
Ya, dada mi soledad, solo vivo de recuerdos, pero tampoco son interesantes, son los recuerdos de un gestor, hechos realizados y poco mas. 
Ayer, acuciado por la vigilancia, tuve que salir de casa. Me obligue a quedar con Alfredo, el único conocido asequible para quedar. Alfredo esta jubilado, como yo, y compartimos tareas en el banco de alimentos. Es silencioso, habla poco, pero es un silencio cómodo, te enfrenta a la realidad de que nadie tiene nada importante que decir, solo banalidades para evadir la estulticia que nos rodea.
Es un silencio a veces retador y a presión, como si en cualquier momento fuera a abrir las compuertas. Solo narra, no genera ninguna idea nueva, es como un libro de instrucciones. 
Por mi parte soy incapaz de narrar, no me interesan los libros de instrucciones, y apago mi sufrimiento intentando aplastar con mis palabras escasas cualquier brizna de sufrimiento en las palabras de los demás. Nos llevamos bien. No me interesa lo que dice ni lo que hace pero estamos bastante cercanos....... misterios de la vida.......... 
(Evaristo Cienpozuelos)

22 marzo 2019

La ciudad solitaria (7)



Por que un cienpies se llama cienpies?.

"Porque en general nos da pereza contar hasta catorce". (Lichtenberg) Si añadimos que una conclusión es el punto en el que estamos cuando queremos parar de pensar y que incluso aunque pensemos tenemos tendencia a irnos a los extremos: blanco o negro, sin desarrollar los matices, es para asustarse. Estamos en movimiento hasta que paramos, pero no elegimos la estación en que bajamos.

Probablemente la vejez sea eso, la pereza que da por la mañana, ademas del cansancio, ese cansancio difuso, repartido, como si la gravedad te afectara a ti solo, mover uno de los dos pies, el menos rígido, el menos dolorido, todo tan sutil que ni siquiera puedes quejarte como si tuvieras una enfermedad, ademas esta mal visto enfermar en la vejez, vale de juegos o te mueres o te callas, vale ya de niñerías.

Hoy me vuelve a tocar salir a la calle, me han recomendado que active mi vida social y me he apuntado a un banco de alimentos. Si, esos sitios llenos de kilos de arroz y botes de garbanzos. He tenido que utilizar mis antiguas influencias, ya muy desgastadas, para entrar. Hay lista de espera, No saben que hacer con tanto jubilado solidario.

En el local había un ajetreo desproporcionado a la actividad realizada. Las personas agrupadas como los adolescentes, agrupación de genero, que se dice ahora, pero los roles tradicionales cambiados. Los hombres mas bien tímidos y toscos con ramalazos de "por mis cojones" y ellas con esa liberación frontal frecuente en dicha edad, demasiadas risas sin venir a cuento y latencias como el día de Santa Agueda, que hay que frenarlas para que no se quiten el sujetador.

Debo frenar estos comentarios que revelan mi pensamiento patriarcal y reaccionario. Me voy quedando con frases así, modernas, que me dan un aire mas juvenil.......El otro día en casa estuve viendo en Youtube un vídeo de hombres que se reunían para asumir el nuevo rol del hombre, "el hombre nuevo", el problema es que yo soy un hombre viejo. Ademas se confesaban entre ellos como en alcohólicos anónimos y se daban abrazos para demostrar que no les daba vergüenza mostrar sus emociones. ! Que envidia ¡, con lo que a mi me cuesta saludar a los vecinos.

Habia un hombre, algo aislado, que clasificaba los productos por fechas de caducidad. Era el único que realmente trabajaba, aunque se notaba su aislamiento. Se comenzó a planificar la próxima recogida, distribuir los supermercados por parejas, repartir los dorsales identificativos.......... Me ha tocado de compañero un hombre algo mayor que yo.......... sonriente........veremos como se me da esta relación.... Miedo me da,  que me conozco.......

Lo bueno de la depresión si has bajado hasta los infiernos es que si no te suicidas, solo puedes mejorar, solo te queda subir........

(Evaristo Cienpozuelos)


19 marzo 2019

La ciudad solitaria (6)


Por la noche me levanto, varias veces, a orinar. Me gusta la palabra orinar, al final de la vida volvemos a la biología, y nos alejamos,  con valor, del lenguaje evasivo, ese envoltorio que intenta, torpemente, hacernos olvidar la realidad que no es otra que la de que acabaremos todos en el cajón. 
Bueno, a veces, al levantarme miro por la ventana de la cocina, ademas de orinar suelo beber agua después, "lo que sale debe volver a entrar", o a lo mejor quiero volver a levantarme...... ¡que difícil es todo!.
Miro por la ventana y recuerdo cuando, de joven,  me quedaba a estudiar por la noche e imaginaba las vidas ajenas en las ventanas que quedaban con luz. Mundos y vidas por conocer, cientos de vidas...........

".... la ciudad se presenta como un conjunto de celdillas: cien mil ventanas, unas oscuras, otras inundadas de luz verde, blanca o dorada. Muchos seres desconocidos van de un lado a otro, atareados en sus asuntos en estas horas de intimidad. Los ves, pero no puedes alcanzarlos, y es así como este fenómeno urbano tan común, que puede observarse cualquier noche en cualquier ciudad del mundo, produce hasta en las personas mas sociables un temblor de soledad, una inquietante combinación de aislamiento y exposición. 
Uno puede sentirse solo en cualquier parte, pero la soledad que produce la vida de la ciudad, entre millones de personas, tiene un sabor especial.
La soledad no es necesariamente lo mismo que el aislamiento físico, sino mas bien la falta o deficiencia de conexión, relación estrecha o afinidad: la imposibilidad por las razones que sean, de encontrar la intimidad que deseamos" (Olivia Laing)

Entonces tenia la vida por delante, he conocido y tenido amistad con mucha gente, pero mi fantasía mas reiterada es la de ser invisible, observar a la gente en soledad, mirar a las personas, ver como son sin mascaras, conocer su verdadera naturaleza y darnos cuenta que vivimos aparentando vivir, esperando un futuro que no llegara y temiendo un futuro que si llegara..........

Maldita próstata....... creo que me esta afectando al cerebro. Tengo que pedir cita con el urologo...........  y su dedo profanador. 
(Evaristo Cienpozuelos)

18 marzo 2019

La ciudad solitaria (5)


No me gusta mucho viajar. No siento esa emoción de descubrir "otras culturas", todo es muy parecido en todos sitios, solo cambian los trajes regionales. El mundo se ha convertido en un parque temático: la ruta de las bodegas, la ruta de las grullas, naturaleza y ecología, la ruta de las películas de Almodovar, la ruta donde Napoleón perdió el catalejo. Cuando llego a un lugar de estos realizo disciplinadamente la actividad, siempre con un toque de humor y un maridaje de comida y bebida, eso que no falte. En las mas cutres intentan venderte una manta o algun cojin ergonomico........... Tampoco viajo para encontrarme a mi mismo, en realidad por eso no me gusta mucho viajar, porque tengo mas tiempo para encontrarme a mi mismo y estoy bastante cansado de mi mismo. Desplazarse llevando encima de los hombros el mismo cerebro es aburrido y algo pesado. Los mismos rollos en diferentes paisajes. No tengo esperanza en caer del caballo camino de Damasco, ni que me atraquen para darme cuenta de lo que tengo y no valoro. Mi escasa personalidad femenina no disfruta con la micrococina ni los tes exóticos, solo disimulo haciendo Hummmm, !que rico¡... mientras me como un trocito pequeño de lo que sea sin dejarme restos entre dientes, combatiendo mi legendario instinto de  deglución incontrolada con ruidos grotescos.
Para mi la única aventura es ir a comprar el pan, habrá mucha gente?, quedaran barras artesanas? la dependiente se acordara de que el pan troceado me gusta envuelto en papel?. Me dirá: Que tenga buen día?. Esto es aventura e incertidumbre, las variables de la vida cotidiana......... mañana me toca salir,  los voluntarios necrofilicos siguen vigilantes. !Que laboriosa vida.!

16 marzo 2019

La ciudad solitaria (4)


Cuando alguien muere, escribía Borges, siempre pensamos que podíamos haber sido algo mas buenos con la persona fallecida. Mi vida social, desde mi jubilación, apenas existe, en realidad no es mas que la confirmación de una situación previa. Que debo decir?, de que debo hablar?. Que puedo decir sin tocar el débil equilibrio de las personas? Wittgenstein no soportaba la charla banal, no se si por elitismo o por alguna otra razón. A mi me molesta la repetición, el tener que leer entre líneas, que intentan decir y a que emoción corresponde?. Un lío y una fatiga tremenda. Morir es quedarse sin palabras, decía Pizarnik. El lenguaje nos hace presentes.....
Ayer fui a cenar con un grupo de ex-compañeros de trabajo, no me gustan estas situaciones porque me reprocho no haber sido mas amable o mas atento y por otro lado me encanta que me aprecien, pero que no lo manifiesten ostensiblemente..... otro lío....
Me evado contando chistes, extremo mi agudeza con los juegos de palabras, intento caer bien, lo que siempre me ha costado, mis aristas están a flor de piel....
Después de todo, al final, siento la tristeza de que apenas los volveré a ver, que la vida es un continuo perder y que me molesta ponerme sensible.... "Te espera el mármol que no leerás", otra vez Borges..... Mañana iré a comprar el pan un poco triste.. mas tostada..... menos tostada.... que tenga buen día....

(Evaristo Cienpozuelos)

07 marzo 2019

La ciudad solitaria (3)


A veces, en esta serena y/o terrible soledad imagino otra vida, otra palabra, otra sencillez. Sin el tamiz de la observación o de ser observado, sin buscar nada, sin querer nada mas que el acto gozoso de hablar, las palabras fluyendo sin peso, ingrávidas, sin nada que discutir, ni convencer, ni ser convencido. Sin pensar.
Uyy........ no se si esto es una especie de zen light o que me estoy volviendo "tontusco", de no practicar la palabra, por la edad y sobre todo porque la "lucidez" aunque sea pequeña es muy pesada, mucha sonrisa forzada, mucho quebranto de labios....

Hoy es jueves y a mitad de semana salgo, haciendo mucho ruido para que los buitres, los voluntarios detecta-carroña, de sonrisa eterna, se enteren que sigo vivo........Me voy a la panadería.......... panadera rumana, joven, también muy sonriente, pero esa sonrisa, ya prohibida en nuestro tiempo,  de hembra que se siente guapa...... que los hombres, o lo poco que queda en mi de macho, traducimos como un pavoneo-contoneo seductor. Tras la petición del pan, no me atrevo a darle conversación con el tiempo, pedir alguna magdalena o enredarla con las diferentes variedades de barras y tueste de pan.
¡Que tenga buen día!...................... igualmente
Que penosa esta robotización de la miga de pan. 
Vuelvo a casa, con la penosa sensación de olvidarme algo o a lo mejor de haberme dejado un trozo de vida en la acera....... Hoy estoy algo Pessoano...... pero el sabia ingles. 
(Evaristo Cienpozuelos)

05 marzo 2019

La ciudad solitaria (2)


Mi vida no siempre ha sido un desastre, no me gusta la palabra fracaso, como objetivo no cumplido, como si hubiera que llegar a alguna parte. En algún momento, no recuerdo muy bien cuando, mi apariencia era normal. Hablaba como todo el mundo, contaba chistes machistas para contrarrestar el miedo a lo femenino, movía mi cuerpo en bloque, con tensión, como si no tuviera bordes ni aristas. Siempre me han preocupado los bordes, las fronteras, los matices, los detalles, ese mundo ambiguo, microscópico, difícil de controlar, ese poro que puede hacer hundir el barco. Pero la tensión que genera actuar todo el tiempo sin saber que estas actuando no se puede sostener eternamente. Eso explicaba, sin yo explicarmelo, mis ataques de rabia, mi sensación de estupor interno. "La vida no puede ser esto".

Me he apuntado en el calendario imantado de la nevera los días que tengo que salir para evitar la intrusión de "los Voluntarios". Mueven la cabeza afirmativamente cuando me ven, los reconozco porque son una mezcla de Testigos de Jehova y recolectores de suscripciones a ONG. Siempre sonríen, cosa rara en estos tiempos.

Tengo que coserme o renovar los calcetines, no me gusta el roce de piel desnuda del dedo gordo directamente en el zapato a través del agujero del calcetín. Hoy estoy mejor, algo crecido, parece, sin saber porque, que intento que la mierda de mi vida no me aplaste........... No me gustan las sorpresas.

(Evaristo Cienpozuelos)

20 febrero 2019

La ciudad solitaria (1)



Hipócrita, creo que falta algo, Hipocratico más bien. Mi primer pensamiento, producto de alguna asociación que desconozco. Mi espesura mental al despertar siempre ha sido considerable....... esta metonimia por falta de oxigenación, la sequedad de boca, el dolor de cuello, ...... la rigidez de pies al apoyarlos en el suelo, lentamente, por si acaso la taquicardia. ... Aunque es imposible mi reconciliación con el mundo , el cafe y la bolleria industrial , ese lento suicidio pasando por el aumento de peso, me producen cierto bienestar. Me pesan las zapatillas, cometí un error al comprarlas con suela tan gruesa.

Mientras desayuno en pijama, la casa esta fría al levantarme, pienso en los ritmos del cuerpo, esa gente que por la noche "no vale nada" y a las seis de la mañana canturrean por la casa incapaces de permanecer acostados y otros como yo que no nos acostaríamos pero somos incapaces de levantarnos por la mañana.

Vivo solo, un piso pequeño alquilado,  el final de mi deterioro social, el paso anterior a dormir en un  cajero.Nunca hago planes porque no tengo energía para hacerlos y soy incapaz de cumplirlos. Pongo la radio y engancho en los anuncios la mayoría de veces. Esos anuncios de "cosas" que se pueden hacer o comprar o cambiar, consejos bienintencionados e historias sobre alguien con mucha resiliencia (que me he enterado yo hace poco que no es quedarse callado), la gente no sabe que estamos derrotados de antemano.
No me suelo duchar por ahorrar agua caliente, tengo tendencia a quedarme mucho rato debajo del agradable chorro y eso gasta mucho. Es el único momento en que mi piel esta libre, ya casi no recuerdo la textura de otro cuerpo.

El día no parece muy frío y tengo que atreverme a salir. Llevo cuatro días sin hacerlo y necesito comprar algo de comida. Como poco,  pero poco es mucho para mi en estos tiempos. Ademas desde que han puesto el servicio de vigilancia: "la vejez no es solitaria, ponga un viejo en su vida. Contrate el servicio Voluntarios y vejez", hay que salir o te vienen a sacar. Esto aunque lo parezca, no es que a los ancianos los vayan a volver a llevar a la EXPO a regular el trafico sino que hay Voluntarios en detectar precozmente que algún vecino "no sale" es decir " a lo mejor esta muerto". Las asistentes sociales no nos dejan vivir. En mi casa hay unos vecinos que no salen en días, llevan poco tiempo viviendo juntos y entre Netflix y el sexo no necesitan relacionarse. Pero a estos no les han puesto Voluntarios en alerta, siempre la misma discriminación de genero y de edad. Vale por hoy, que la calle me espera. 
(Evaristo Cienpozuelos)