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05 abril 2022

Contar algo por escrito es quitárselo de encima




Un libro es, mientras se planea o no se planea y se escribe, un estado de espíritu, una manera particular de encontrarse en el mundo, un ángulo peculiar de observación.

Contar algo por escrito es quitárselo de encima. Por eso decía Nabokov, que después de escribir sobre un cierto periodo de su vida se olvidaba por completo de él. Se cultiva la memoria para desprenderse de ella. Lo que ya está en las páginas impresas no tiene por qué seguir pesando en la conciencia.

Fue a los mismos colegios que los hijos de la élite política y económica de Cataluña, pero a diferencia de ellos no heredó dinero ni poder, ni esa seguridad tranquila de tener derecho a todo y a no responder de nada que es el patrimonio moral de quienes se saben en la cima de una sociedad de castas.

Los retratos cercanos de unos personajes a los que el autor conoce “de toda la vida”, como solía decirse en esos ambientes: es esa perspectiva, ese conocimiento tan próximo, lo que le permite calibrar la escala y la rapidez de las conversiones fervorosas al independentismo, así como la irresponsabilidad inaudita de una clase social que hace compatible la defensa impúdica de sus extraordinarios privilegios con una deriva insurreccional y una gesticulación revolucionaria que se parece sobre todo a un gamberrismo de ricos. Las gentes de orden con yates y mansiones ahora se sienten heroicas votando a partidos de extrema izquierda. Una casta empresarial, funcionarial y política que tiene la vida más regalada de gran parte de Europa se siente ennoblecida por el sufrimiento bajo la opresión y el heroísmo de la resistencia. El extremismo, como escribió Saul Bellow puede ser el lujo supremo, the ultimate luxury, dice él, de los privilegiados.

(Antonio Muñoz Molina: sobre Cristian Segura)


27 mayo 2011

Lo más raro es que el espejismo haya durado tanto



Y autocrítica, insisto, para no ceder más al halago, para reflexionar sobre lo que cada uno puede hacer en su propio ámbito y quizás no hace con el empeño con que debiera: el profesor enseñar, el estudiante estudiar haciéndose responsable del privilegio que es la educación pública, el tan solo un poco enfermo no presentarse en urgencias, el periodista comprobando un dato o un nombre por segunda vez antes de escribirlos, el padre o la madre responsabilizándose de los buenos modales de su hijo, cada uno a lo suyo, en lo suyo, por fin ciudadanos y adultos, no adolescentes perpetuos, entre el letargo y la queja, miembros de una comunidad política sólida y abierta y no de una tribu ancestral: ciudadanos justos y benéficos, como decía tan cándidamente, tan conmovedoramente, la Constitución de 1812, trabajadores de todas clases, como decía la de 1931.

Lo más raro es que el espejismo haya durado tanto.

(Antonio Muñoz Molina:texto completo) (de Puri)

21 febrero 2011

La basura que siempre recogen otros


..........pero esta mañana me ha alegrado el día ver en la portada deThe New York Times a la gente joven de la plaza Tahrir recogiendo hacendosamente la basura acumulada en los últimos días. En mi país las grandes alegrías colectivas suelen tener un origen alcohólico o futbolístico, y dejan tras de sí un rastro de toneladas de basura que siempre recogen otros.

13 junio 2009

El relato policial

(Antonio Muñoz Molina)
El relato policial tiene la ventaja de que ofrece una forma fuerte y tiene la desventaja de esa misma forma. Creo que hay que intentar algo más. Tiene la ventaja que da una estructura y de que imita el proceso del conocimiento. Pero creo que hay que crecer a partir de ella. Es una forma demasiado cerrada y rígida, aunque puede dar resultados maravillosos. Como autor me cuido mucho de ella. Borges decía que en la mayoría de las novelas policíacas el final es decepcionante. Si uno escribe una novela policial es como si tomara un préstamo y tuviera que pagarlo al final.
(Antonio Muñoz Molina)



22 mayo 2009

Un amor imposible

Tengo un relato que se llama Un amor imposible, me lo encargaron, me pidieron un relato erótico, yo dije que no, que no me interesaba, pero se me ocurrió una historia, la de un hombre que habla en primera persona de un amor loco que tiene por una mujer, describe que están desnudos, que hacen de todo, y mientras tanto el sufriendo y en la ultima linea dice: " los dos nos separamos, entramos al camerino, nos duchamos", o sea que los dos trabajan en un espectáculo porno, hacen el amor profesionalmente todos los días, pero la mujer no le hace ni caso. Había otras maneras de contarlo, pero me incline por ese final. Ahora prefiero una persuasión lenta.