Mostrando entradas con la etiqueta futuro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta futuro. Mostrar todas las entradas

21 septiembre 2025

Hemos domiciliado la velocidad


(Francisco Jarauta)

P. En Poéticas…, e imagino que aún más en su próximo monográfico, defiende la especial vigencia de Nietzsche, así se hayan ido por el sumidero los posmodernismos, pensamientos débiles y otras corrientes hedonistas fin de siècle, y de ciclo, que tanto lo invocaban.

R. ....... Ya no se podía mantener más una teoría feliz generalizada, como se pretendió entonces. La mirada de Nietzsche se nos vuelve hoy más severa, cuando se multiplican la provisionalidad de los lenguajes y las estructuras en fuga. Por supuesto, la risa de Zaratustra nos salva de la melancolía por la nostalgia de la totalidad perdida. Pero hoy prevalece el Nietzsche que nos recuerda que “nuestro futuro es el reino mineral”. O el que, como médico de cabecera, nos anuncia: “He venido a curaros de la pesadilla de la eternidad”.


P. ¿Será que el simulacro de entonces se ha descompuesto en simulaciones líquidas, casi inapelables? Usted se hace eco, por cierto, del giro de Zygmunt Baumann en sus últimos ensayos, en que detecta nuestra condición actual de “espectadores globales”, sometidos a una nueva “ansiedad”; ese terrible símil de estar postrados en un andén viendo pasar trenes de alta velocidad sin poder subirse a ninguno…

R. Fíjate que, en esa lúcida imagen, Baumann incorpora la “alta velocidad”. Me remito a la advertencia de Paul Virilio: que el cambio de paradigma de nuestro tiempo es haber “domiciliado la velocidad”. Antes, en paralelo, por ejemplo, a esa cultura del simulacro, acuñada por Jean Baudrillard, se destacaba lo efímero. Pero ahora ese concepto se nos ha quedado corto, pues lo efímero se transforma en algo permanente, y, su tempo, es cada vez más y más breve. Así pues, estamos condenados a ser observadores de un mundo que cambia a una velocidad permanente. Y la distancia con nuestra mirada no para de crecer, pues mientras todo sigue cambiando a velocidad de vértigo, nosotros debemos permanecer aferrados a una cierta identidad. Obviamente, esto genera la “anxiety”, y, al no poder digerirla, caemos en la perplejidad. Creo que ese es el síndrome más destacado hoy día: Vivimos en un bucle entre la ansiedad y la perplejidad.


P. ¡Uf! Suena a no poder bañarse ni siquiera una vez en el río de Heráclito; o, al menos, no poder cruzar hasta la otra orilla ya en el primer baño. Peor aún que el “presente inmemorial”, de J-F. Lyotard, ¿cómo articular ningún futuro desde esa actualidad tan ciclotímica y veloz?

R. Es que nunca antes el presente estuvo tan desconectado del futuro. Antaño, el futuro daba más garantías de continuidad: era más pacífico y previsible; pero hoy la pregunta por el futuro es angustiante.

P. ¿Y cómo afecta a cualquier voluntad de trascendencia en la literatura y el arte? La crítica de arte Estrella de Diego afirma que ya nadie quiere ser inmortal, sino que nos basta con ser “inmoribles” …

R. El arte sigue cumpliendo su función de iluminación y protección frente al caos. Con más radicalidad que cuando lo advirtiera Walter Benjamin, es obvio que ha perdido cualquier aura de trascendencia, y ya nadie puede pedirle, a una obra, más que su rentabilidad inmediata. Ya no tiene el efecto terapéutico asociado a un modelo de belleza universal. Hoy, la belleza está mucho más disgregada, es más subjetiva, y se puede encontrar en cualquier parte… en un golpe de viento que te ha despeinado, o, ¿qué sé yo?, una miga de pan perdida en una mesa abandonada… Cada cual tiene sus episodios de belleza instantánea.


P. Entonces, cualquier propuesta artística o entrega literaria, como se dice significativamente, ¿está destinada a ser cada vez más efímera, marginal e invisible para el conjunto de la sociedad?

R. En una sociedad tan atomizada en individuos y en colectivos muy heterogéneos, sería quimérico pretender la visibilidad generalizada que se buscaba antaño. A más rigurosa y ambiciosa sea una obra artística o literaria, resultará más marginal, pero obligará mucho más a pensar, y pensar es una forma de resistencia. No es inútil escribir o pintar en las fronteras, o en las arenas del desierto, como nos enseña Edmond Jabès [Jarauta ha sido el introductor en España del autor de El libro de las preguntas]. No son malos tiempos para comprender que existe un silencio que nace de la experiencia interior, muy fértil para la creación o para contemplar la vida.


P. En su libro, enaltece el fragmento como la expresión más adecuada. ¿No es un dictado del espacio que conceden las redes sociales? ¿No se corre el riesgo de perpetuar la cultura del picoteo; y de vulnerar la advertencia de Wittgenstein: que “la guinda puede ser lo mejor de un pastel, pero un saco de guindas no es mejor que un pastel”?

R. Defiendo el fragmento que se piensa, como antídoto contra su banalización; el fragmento como centro del ensayo, que debe permear cualquier otro género literario. Frente a las tesis del clasicismo sobre la unidad de la cultura, y de la civilización, lo que nos queda a nosotros es el fragmento, que se multiplica. El ensayo fragmentario, frente a la falacia de los sueños sistemáticos, como pretende el discurso académico. Ya no podemos averiguar nada, sino por aproximación, de manera errante; no por explicaciones, sino en alusiones infinitas, como visionaron desde Nietzsche a Robert Musil. Es un revulsivo contra toda positivización de los lenguajes artísticos, cuando lo más importante es que muestren su tensión, su versión del naufragio de cualquier discurso totalizador.


P. Habla también de la vejez, y hasta de la enfermedad, como un cierto espacio de redención, cuando “se calman los fantasmas” y aparece “una libertad soberana”, mucho más interiorizada…

R. La libertad siempre ha sido parte de mi forma de vivir y pensar; siempre la he sentido, desde un cierto anarquismo silencioso, como algo innegociable. Y, en efecto, la vejez reconfirma esa actitud con creces. Claro, no otorga nada si no se ha tenido esa predisposición. El último Gilles Deleuze, ya muy enfermo, dejó escrito en un folio, al que tuve acceso, a través de mi amigo Lyotard, algo que me marcó: “Solamente la muerte nos da el derecho de pensar y decir ciertas cosas”. Yo siento esa libertad.


P. Se lo iba a preguntar desde el principio, pero, sabiendo que somos náufragos fragmentarios, ansiosos y perplejos, y la mayoría, para olvidarlo, con los cascos puestos, es más pertinente hacerlo ahora, ¿Para qué sirve hoy la filosofía?

R. Para poder recomponer las preguntas. Hoy hay un exceso de exclamaciones y un temor defensivo a hacerse demasiadas preguntas. Lo dijo Agustín de Hipona, y lo adopta María Zambrano: “¿Quiénes somos nosotros?: Nosotros somos los que nos hacemos preguntas”. Tenemos sed de respuestas, y, a sabiendas de que no terminaremos de saciarla, cada nuevo tiempo exige reformular los interrogantes, y ese es el cometido tutelar de la Filosofía. En las estepas asiáticas, nació un radical etimológico, el término eth, que significa, a la vez, “humano” y “sediento”. Somos humanos porque tenemos sed de respuestas y una insaciable curiosidad. Es una de las advertencias más radicales que nos hace Robert Musil en El hombre sin atributos: “Cuando ya no tenemos preguntas, nos volvemos póstumos en vida”.

(Entrevista a Francisco Jarauta)

04 abril 2022

La intimidad y los planes de futuro


Una nación es como un matrimonio: funciona si hay intimidad y planes de futuro. Una pareja romántica es estable si intima psicológicamente y planifica la vida conjuntamente. Los hijos, recuerdos, hipotecas y ahorros en común pesan, pero son irrelevantes sin proximidad emocional ni proyectos venideros. El amor se puede alimentar del ayer, pero vive del mañana.

Para un país, el porvenir también cuenta más que el pretérito. El camino andado, aunque sea muy glorioso, importa menos que la senda por delante.


"Quizás no exista por-venir, ni por-llegar, solo la aceptación de lo que es en cada momento aunque no coincida con nuestros proyectos. Cuanto esfuerzo inútil en intentar adecuar y explicar lo que "realmente" nos sucede, nos sorprende, con  los "proyectos" que teníamos. En realidad somos las historias que nos contamos a nosotros mismos"


"No vemos las cosas como son, las vemos como somos". (Anais Nin)


23 marzo 2022

El artista y el profeta

(Isaac Bashevis Singer)

«El narrador y el poeta de nuestra época, como el de cualquier época, debe ser un entertainer del espíritu en el cabal sentido de la palabra, no apenas un predicador de ideas sociales o políticas. No hay excusa para una literatura tediosa que no intrigue al lector, que no estimule su espíritu, que no le proporcione la alegría y el escape que el arte siempre asegura. Dicho esto, también es verdad que el escritor serio de nuestra época debe estar profundamente preocupado acerca de los problemas de su generación.

Ningún avance tecnológico es capaz de mitigar la desilusión del hombre moderno, su soledad, su sentimiento de inferioridad y su temor a la guerra, la revolución y el terror. Nuestra generación no solo ha perdido la fe en la Providencia, sino en el propio hombre, en sus instituciones y a menudo en aquellos que están más cerca de él.

Presos de la desesperación, no pocos de quienes han perdido su confianza en el liderazgo de nuestra sociedad han puesto sus ojos en el escritor, el maestro de las palabras. Esperan contra toda esperanza que el hombre de talento y sensibilidad tal vez sea capaz de rescatar a la civilización. Quizá el artista tenga algo de profeta después de todo.(Isaac Bashevis Singer)

23 noviembre 2021

El futuro es un vacío que no nos deja vivir



"El contra que aparece en los libros no es, en principio, directamente contra la realidad, sino contra la pretensión de verdad en la realidad. Se me ha ido haciendo cada vez más claro que la realidad no tiene sentido, que en ella no cabe verdad; se me ha ido haciendo más claro en estos últimos tiempos que la realidad hay que entenderla como si estuviera en una situación intermedia entre el intento de imposición desde arriba de ideales como “Todo”, “Nada”, “Dios”, los “Puros Números”, etc., y una resistencia por abajo a la que se hace mal en llamar “Natura” o algo así (y ya no digamos si se le llama “Universo” o cosas de esas…), porque es simplemente lo que queda de desconocido, lo desconocido, lo siempre desconocido. Y la realidad no tiene sentido más que entendida como encuentro, lucha, choque, guerra entre lo uno y lo otro.

De forma que cualquier otra filosofía o ciencia que no reconozca este carácter contradictorio de la realidad va a hacer lo que se ha solido hacer siempre, es decir, contribuir al mantenimiento de las ideas establecidas acerca del mundo, etc. Y ello, principalmente, con dos confusiones de sentido opuesto: una, tomar la realidad como si fuera “natural” y, la otra, ayudar a tomar la realidad como si fuera “verdadera”. La realidad no es ninguna de estas dos cosas. Y si se puede resumir toda esta lucha que me traigo, sería esa negación."

"Ahora bien, el tiempo real de los calendarios y de los relojes –que no es el tiempo que pasa, inconcebible– está hecho con la idea de que sí hay un futuro. Y no solo eso, sino con la idea también de que el futuro es lo primero. Solo a partir de esta fe en el futuro se convierte luego el pasado en mera historia –en lugar de dejarle ser una memoria viva que seguiría cumpliendo su cometido. Así se convierte el pasado en fechas, documentos, historia. Pero esto ocurre por imitación del futuro que nos han inventado y en el cual la lengua común no participa, sino solo los dialectos superiores, incluyendo los matemáticos, al servicio de la ciencia. En ese futuro no pasa nada y, por tanto, se puede jugar con los números, con los presupuestos de la banca, con los presupuestos de los estados, con las leyes que previenen y prevén lo que se debe hacer: lo que se quiera, puesto que el futuro es un vacío… que no nos deja vivir, cambiándonos la vida por un futuro.

Los individuos personales, en cuanto que están sometidos a la realidad, están condenados a creer todo lo que les hagan tragar, pero no porque el Estado se lo imponga, sino porque se corresponde con su propio interés personal. Les han hecho creer que va consigo. La fe está, desde luego, impuesta y predicada desde arriba: la televisión predica todos los días la fe en el futuro, en la realidad. Pero el individuo personal la lleva dentro, porque efectivamente necesita un futuro, o se cree que lo necesita, con lo que le quitan las pocas posibilidades de vivir que le quedaban y las cambia por tener un futuro. Los órganos del poder y los medios exageran queriendo convencer a los chicos de que tener un futuro es una cosa muy buena. Pero los están matando con exámenes futuros, con oposiciones futuras; los están literalmente matando, aunque al mismo tiempo les convencen de que eso es vivir."



17 noviembre 2021

El detective y la clasificación social



"La lectura es el arte de construir una memoria personal a partir de experiencias y recuerdos ajenos".(Piglia).

No tengo memoria personal porque la narrativa "oficial", los pasos prefijados, nunca han coincidido con mis sentimientos y a lo mejor uno no graba si no coincide la letra y la música. ¿Es así?. Actualmente me coinciden ambas, mis sensaciones y la visión del mundo. Para llegar a esto ha influido: la vejez o al menos la sensación de envejecimiento y deterioro, la conciencia de no tener futuro, ya que el futuro es una adaptación de la vida a un programa prefijado, bienvenido a no tener futuro, a no tener imagen que defender, a no tener nada que defender, solo poder saborear "el presente", ese cacareado "presente zen", la única posibilidad de sobrevivir sin acartonarse, la vuelta a la infancia. (Evaristo Cienpozuelos)

"¿Como hablar de una sociedad que a su vez nos determina, desde que lugar externo juzgarla si nosotros también estamos dentro de ella. El genero policial da una respuesta extrema: el detective, aunque forme parte del universo que analiza, puede interpretarlo porque no tiene relación con ninguna institución..., ni siquiera con el matrimonio. Es célibe, es marginal, esta aislado. El detective no puede incluirse en ninguna institución social, ni siquiera en la más microscópica, en la célula básica de la familia, porque ahí donde quede incluido no podrá decir lo que tiene que decir, no podrá ver, no tendrá la distancia suficiente para percibir las tensiones sociales." (Piglia).

Como perder el miedo a reconocer lo que uno siente y al mismo tiempo a reconocer lo que pasa. "Es muy sencilla la condición, un poco de desinterés por la propia clasificación social para poder decir que son mentira las verdades que nos venden" (García Calvo)

04 agosto 2020

La ficcionalizacion de lo real



(Matrix:Baterias humanas)

"........... Pero llega el lunes y todo vuelve a empezar. Nada termina nunca. ¿O sí? ¿Y si todo acabó hace tiempo y solo vemos las sombras de lo que fue y escuchamos el eco de nuestros gritos?"

 "Una cosa es el mundo real y otra el relato que describe el mundo real y ese es nuestro plano habitado: el de lo que leemos, vemos, imaginamos y pensamos que es el mundo real."

" Quizá 2020 y la pandemia del COVID-19 sea el clímax de esta serie que comenzó aquel 11 de septiembre. Llevamos veinte temporadas. En algún momento habrá que poner punto y final a esta ficción televisiva en que se ha convertido el mundo. Pero, ¿y si no acaba nunca? ¿Y si el plan es que nuestra vida sea como una capítulo tras otro de una sitcom y mientras estamos atrapados en esa sucesión de chistes malos y tragedias individuales, el mundo sigue adelante? Pero, adelante ¿hacia dónde?"

 "El 11 de septiembre de 2001 nos equivocamos. No estábamos viendo una película, la estábamos viviendo."

 "En unos pocos años, las fronteras entre Estados perdieron su función principal: mantener a los pobres separados. Y lo cierto es que desde que comenzamos a estar todos un poco más conectados, el proceso sinérgico entre la ficcionalización de la realidad y la hiperrealidad digital se magnificó. Ambas se sostenían y retroalimentaban la una a la otra, de forma que a medida que aumentaba la hiperrealidad digital, la percepción de la realidad se ficcionalizaba. Con el paso de los años, hemos trasladado la realidad de un lugar a otro."

"Nadie cree ya en el sistema, pero seguimos adelante por inercia. Energía que es utilizada por el statu quo para modelar el mundo a su medida, en la realidad y en la ficción. Es como la doctrina del shock de Naomi Klein, aunque un paso más allá: además de aterrorizados estamos hipnotizados por lo que pasa ahí fuera."

"Ni siquiera hay cortes para publicidad porque todo es publicidad."

"Caida del muro. Para la posteridad queda el mensaje: Thatcher y Reagan tenían razón, no había alternativa. Fin de una era. El modo de vida americano al alcance de todos. Sitcom, ven a mí. Libres del fantasma de la utopía pudimos centrarnos en lo que interesaba: consumir. Los años noventa fueron un colocón de liberalismo económico sin precedentes que sirvieron para establecer las bases de los que somos hoy en día y lo que conocemos como siglo XXI, la superproducción. Burbuja tras burbuja, producto financiero de riesgo y millones de dólares que pasan a lo alto de la pirámide. Y así aceptamos y normalizamos a todo trapo un sistema cuya tecnología, medios y bienestar avanzan, pero que no se ponen a disposición de los ciudadanos, sino de aquellos que pueden pagarlos. Una sociedad que se sustenta en la desigualdad de oportunidades, la necesidad de unos y la abundancia de otros, en la que está bien visto el lucro, no mediante el fruto del trabajo propio, sino mediante el beneficio conseguido gracias al trabajo de otros. No es que sea perfecto, pero es lo único que funciona. Y además encaja a la perfección con aquello que nos hace humanos: el deseo de ser más que los otros, pisar cabezas, medrar a cualquier precio y cambiar de teléfono todos los años."

"Tranquilos, no es culpa nuestra. No del todo. Por una parte es imposible escapar del realismo capitalista. De una sociedad disciplinaria a una sociedad de control. De Foucault a Deleuze. Hemos pasado de estar dirigidos en la escuela, la universidad y el centro de trabajo, a estar sometidos por una red invisible de control cuyas reglas y principios nos aplicamos, de tal forma, que somos nuestro propio carcelero y represor y primera línea de la represión de nuestros vecinos. Por otra parte, es el marco conceptual del realismo capitalista el que nos marca los límites y las fronteras de nuestra realidad. Incluso cuando creemos que nos oponemos, lo hacemos dentro de ese marco. Luchamos contra la máquina desde la máquina. Hace décadas que la oposición al sistema ha sido moduladora del sistema, aceptando que se pueden y deben cambiar las cosas, pero sin salirse del marco conceptual establecido. Solo se puede luchar contra el capitalismo para mejorarlo, no para superarlo. Como dijo Ursula K. Leguin: hubo un tiempo en que el poder absoluto de los reyes parecía indestructible. Nadie podía ver un futuro más allá. Y sin embargo, cayeron."

"Aunque una cosa es ser víctimas de este marco conceptual presente y otra cerrar los ojos y hacerse el ciego. Me fascinan aquellos que piensan que dentro de no mucho todos conduciremos coches eléctricos. Queridos, el coche eléctrico es una estafa. Parece el futuro, pero en realidad pertenece al pasado. Por el momento no es más que una distracción para exprimir al máximo los beneficios antes de que todo se vaya al garete. Dentro de veinte años las autopistas estarán vacías. Nadie va a tener coche propio tal y como lo hemos vivido en los últimos sesenta años. Se acabó. Lo que pasa es que, si los gerifaltes que se lucran y controlan el cotarro fuesen sinceros, una turba enfurecida saldría a la calle a quemar cosas. Y nadie quiere que se quemen cosas, especialmente los gobiernos, que son los primeros en ser arrojados a la pira porque la gente corriente todavía cree que son los que están al cargo y tienen capacidad para cambiar las cosas. Respuesta equivocada. Gracias por participar."

"......ya casi vivimos en esa distopía ciberpunk de metrópolis y conectividad, pero seguimos sin tener coches voladores como tampoco llegaremos a tener coches eléctricos. Ambas cosas no pertenecen al futuro. Es el trampantojo del sueño capitalista, la zanahoria que cuelga del palo. El único futuro posible crece en el extrarradio de ese camino tan bien delimitado desde hace años. Y es que todo futuro sustentado sobre la economía de mercado y consumo, materias primas inagotables, combustibles sólidos y energía barata, producción deslocalizada y explotación laboral, no es factible ni tolerable. Es una quimera. Acéptalo."

"Pero, entonces, si no voy a tener un coche volador que funcione con energía mágica, ¿qué va a pasar conmigo? ¿para qué estoy pagando una hipoteca? ¿Qué clase de mundo nos espera? Respuesta rápida: el abismo." 

 "El imaginario colectivo de la sociedad contemporánea va a la deriva desde hace décadas gracias al discurso dominante. Nos dicen que nada va a cambiar, todo seguirá más o menos igual, solo hay que añadir coches voladores y realidad aumentada, pero sabemos que es mentira, que no puede ser de ninguna manera porque esto no va a resistir ni una década más. Y la otra opción es el desastre." 

"Prisioneros de este presente capitalista, vivimos atrapados en la disociación entre el tedio y el consumo. Todo lo que no participa y alimenta la necesidad de consumo, resulta tedioso. Y a esa dicotomía se enfoca toda nuestra existencia, interior y exterior. Necesitamos más series, películas, libros, música, fútbol, talent shows… en una montaña rusa interminable de hype e insatisfacción. De ahí se explica que haya gente que ve series y películas a doble velocidad para seguir el ritmo del trending topic, la existencia de discos duros en los que acumular productos culturales que nos ocuparían tres o cuatro vidas para poder disfrutarlos o suscribirse a varias plataformas digitales solo para navegar en menús interminables sin llegar a decidirse por nada. Todo ocurre en el territorio de la ficción, la única ficción posible y dominante y donde se levantan los cimientos del mundo presente. Este es el uróboro por el que la ficción y la realidad están unidas, se complementan y alimentan. Entendemos el mundo, pasado, presente y futuro, por aquello que nos dijeron y vimos que fue, es y será."

"No es que el sistema se venga abajo, es que está muerto desde hace años. Somos necrófagos alimentándose de la podredumbre y ni siquiera nos hemos dado cuenta. Me recuerda ese chiste. Un tipo cae de un avión a diez mil metros y no para de repetirse: por el momento todo va bien; por el momento todo va bien. Pero lo importante no es la caída. Es el aterrizaje. Y en este momento, nadie sabe dónde ni cómo vamos a aterrizar."

¿Qué pasa con el futuro, Doc? ¿Nos volvemos todos gilipollas? (Marty McFly)

"El mundo real ha desaparecido de nuestras vidas. Está tan lejos que ya no podemos ni imaginarlo. En esta burbuja nuestra tenemos todo lo necesario para conocer la realidad, nuestra realidad. Las puertas de la revolución, recogida de firmas, testimonios de primera mano, la verdad sobre las vacunas, pornografía y palabras silenciadas. El tránsito de lo real hacia la hiperrealidad no va a detenerse, al contrario, seguirá adelante. Y mientras pasarán cosas que no creeremos a pesar de ser familiares, en cierta manera, esperadas. El mundo se nos muestra con una infinitud de capas en la que también se oculta, un juego de espejos. Como si viviésemos encerrados en nuestras pequeñas celdas individuales que a su vez convergen todas en planos virtuales que sentimos como propios, pero que no dejan de ser ficciones. Otra vez las hermanas Wachowsky, sí."

"El miedo, como dijo H. P. Lovecraft, es la emoción más intensa y primitiva de todas las que nos hacen humanos. A día de hoy, el primigenio que hemos adorado durante años ha aparecido en las aguas revueltas del Pacífico. Ya asoma en la distancia y no podemos huir porque somos incapaces de apartar la mirada; los ojos fuera de sí, al borde de la locura abismal venida a acabar con nosotros, insignificantes y aterrorizados humanos. El horror ante la incertidumbre, ante un mundo que todavía no tiene nombre, un lugar desconocido."

"Nuestros propios fantasmas nos persiguen: fantasmas de lo que fuimos, de aquello que nos narraron junto al fuego hace tiempo. Un cuento sobre propiedad privada y trabajo asalariado, una historia de amor y dolor, de individuos libres que consiguen lo que desean. Un relato de cosas que ya no existen, que no son nuestras. Lo hemos visto tantas veces. Hay quien está dispuesto a matar y morir por volver a ese mundo que quedó atrás. Otra quimera, falsas esperanzas. Porque todos somos fantasmas en una mansión victoriana. Espectros que por la noche escuchan murmullos, cadenas y crujir de dientes. Podemos levantar muros, inyectar miles de millones en la industria automovilística y pagar a los turistas para que vengan, da igual. El mundo no va a volver a ser lo que fue. Afortunadamente, por otra parte. La única pregunta que interesa es: ¿será lo que nos dijeron que sería?"

(Guillem Lopez: La fabrica de sueños: Hiperrealidad y ficcionalizacion de lo real. Jot Down)

12 abril 2019

Rememorar el Futuro


"Tuve una novia para la que el momento presente, apenas vivido, se convertía en pasado. Instantáneamente, todo lo que acontecía había acontecido ya y provocaba en ella un sentimiento inmediato de amarga nostalgia. Siempre decía: "¿Te acuerdas de...?", refiriéndose al día que acababa de concluir. Me agobiaban sus evocaciones del pasado abrasador o del presente abrasado. Nos separamos. Y volvimos a vernos. Y, una vez más, el tiempo de vivir dejaba de vivir. La única solución: olvidar cualquier recuerdo y rememorar el futuro. "
(Frederic Pajak: Manifiesto incierto 2)

09 abril 2019

La vida y otra cosa


"La afinidad más profunda entre Hopper y el cine se cifra en la configuración del tiempo psicológico. Hopper es un maestro en la creación de situaciones donde no sucede nada todavía"

"Hopper nos fascina porque lo que la mayoría del publico busca en la pintura, como en la novela y en el cine, es precisamente eso, un mundo, un espacio habitable, una ventana a través de la cual asomarnos a otras vidas, y la posibilidad de vivir esas vidas imaginariamente y la esperanza de que finalmente nuestra propia existencia, con todo su grisura, se convierta súbitamente en otra cosa" (Guillermo Solana)


Los noticiarios como expectativa..

19 marzo 2011

La inocencia y el diseño

"Lo normal esta desapareciendo. Tanta parte de nuestra vida está sobrediseñada que no queda inocencia" 

 "El futuro es algo que nunca se convierte en realidad" (Jasper Morrison)