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09 marzo 2011

La imposibilidad de decir


..... ¿de qué habla el habla? ¿De qué puede hablar?, en un mundo en el que el pasado es liquido y el sujeto una ficción. ¿Puede decirse algo más que el horror de la perdida, la sorpresa de lo equívoco, puesto que la contradicción es la única posición posible.
...... ¿Por qué resistirse a callar cuando se sabe que nada de lo que se dice tiene sentido, hoy y para mí?. ¿Por qué empeñarse si se ha caído en la cuenta de que no saber nada no es nada, no querer saber nada tampoco, pero lo que es no poder saber nada, saber que no se puede saber nada, éste es el estado de la perfecta paz en el alma del negligente pesquisidor.

Solo resta condenarse al drama de la imposibilidad de decir.

30 marzo 2010

Beckett omnidoliente


Yo no entendía a las mujeres por entonces. Lo que es más, aún no las entiendo. A los hombres menos. Tampoco a los animales. Lo que mejor entiendo, que no es mucho decir, son mis dolores. Pienso en ellos a diario, no me lleva mucho tiempo, el pensamiento es tan rápido. Sí, hay momentos, particularmente en la tarde, en que me vuelvo todo sincretismo, a lo Reinhold. ¡Qué equilibrio! Pero aun a mis pensamientos los entiendo mal. Seguro es porque no soy sólo dolor, eso ni hablar. He ahí el problema: A veces se aquietan, o yo, y me llenan de sorpresa y fascinación, se ven como de otro planeta. No muy seguido, pero no puedo pedir más. Ay, ¡qué vida tan de esto y lo otro! Ser sólo dolor, eso sí que facilitaría las cosas. ¡Omnidoliente!...

(Samuel Beckett)

15 mayo 2009

El mundo y el pantalón


EL CLIENTE: Dios hizo el mundo en seis días, y usted no es capaz de hacerme un pantalón en seis meses.

EL SASTRE: Pero señor, mire el mundo y mire su pantalón.


(Samuel Beckett)

26 noviembre 2007

La merienda


Nos desmenuzamos, pequeños actos que nos reflejan mucho mas que las grandes direcciones. De repente se nos caen trozos repetidos, muertos, la palabra que sobra, los intentos vanos de acotarlo todo, de no acotar nada, de obtener demasiadas explicaciones, el hablar por hablar, la costra de la palabra por evitar el silencio.

“Mortal, los recuerdos. Por eso no hay que pensar en ciertas cosas, cosas que te habitan por dentro, o no, mejor sí, hay que pensar en ellas porque si no pensamos en ellas, corremos el riesgo de encontrarlas, una a una, en la memoria. Es decir, hay que pensar durante un momento, un buen rato, todos los días y varias veces al día, hasta que el fango las recubra, con una costra infranqueable.(Samuel Beckett).

La llamada que no hago, la imagen que procuro no imaginar, el odio que intento sentir. La austeridad es una guía, no agotar el sentir en banalidades. El amor a los padres, a los hijos, el trabajo bien hecho, la ordenación de la vida, el aprovechar el tiempo, el perderlo, la merienda, el único momento que nos refleja, pan con chocolate sin proyectos.
Dejamos de vivir por no poder vivir lo que queremos.

(Rafael Cid)