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02 noviembre 2025

Dahlia de la Cerda.La narracion de una herida abierta

(Dahlia de la Cerda)

¿El feminismo ya fue?
Pensar que la única opresión, o la más importante, es la discriminación por tener panocha entre las piernas, es de mujeres blancas, de clase media o alta. Las demás no solo enfrentamos sexismo. Cuando te topas con un feminismo abolicionista, racista, islamofóbico, transfóbico, que solo entiende la opresión a través del sexo-género, a veces sí hay que decir: ya fue. No porque no nos violenten, sino porque ese feminismo ya no alcanza.

¿Cómo le haces para que tus libros hablen como la gente?
Yo hablo así. No me interesa mimetizarme con lo hegemónico, sino visibilizar la belleza del habla cotidiana. Porque no es lo mismo decir “mi mamá era muy trabajadora” que decir “mi jefa era bien camello”. Eso es poesía. Si fuera una escritora blanca de clase media haciendo turismo en el barrio, trayendo el slang como souvenir para la literatura, nadie se escandalizaría. Pero que alguien del barrio use el lenguaje del barrio para narrarse a sí misma, eso sí les arde.

¿Qué es ser antisistema?
Para mucha gente ser antisistema es no venderse a las transnacionales, ser autogestiva, publicar solo con editoriales independientes, vivir en comunidad, comer orgánico, esas cosas. Pero, para mí, ser antisistema es otra cosa. No es un discurso. Es una herida abierta que decidí narrar. Es ser lo que nunca se esperó que fuéramos. Y estar donde se supone que no deberíamos estar. Y hacerlo bien. Y hacerlo con rabia, con técnica, con amor. Con calle. Y con memoria.

¿Te importa tu reputación?
Es cierto lo que decía Virginie Despentes: el miedo a perder la reputación es un lujo burgués. Yo vengo de no tener reputación. Pero ahora que la tengo, claro que me lo pienso. Porque no solo me afecta a mí. Yo he visto cómo mi reconocimiento también le ha dado paz y dignidad a mi esposo. Así que sí, estoy aprendiendo a controlarme. Pero es difícil. La misma gente que me critica por ser chola me sale con: “Ay, mucha calle y cero PDF [sin estudios reglados]”. Pues no. Tengo PDF y tengo calle. Y en los dos me la pelas. Y eso, Gaby, es justo lo que más les duele.

(Dahlia de la Cerda)


30 diciembre 2024

La Hipocondria moral




"Un fantasma recorre los salones de las clases medias occidentales: el fantasma de la hipocondría moral.
Sentir culpa por hechos en los que no participan directamente: esa suele ser la reacción entre gentes bienestantes. Desentrenadas en asumir responsabilidades políticas, lidian con los males del mundo con sentimentalismo, juicios maniqueos y una mezcla de decencia moral y narcisismo."

"De la peculiar combinación de decencia y narcisismo nace uno de los fenómenos tal vez más definitorios de las clases medias progresistas de las sociedades occidentales a partir de la segunda mitad del siglo XX: la hipocondría moral. Se trata de la idea según la cual si nos sentimos culpables por los males y las enfermedades del mundo social y político es porque son en efecto culpa nuestra, a pesar de que muchas veces esté lejos de ser claro qué significaría tal cosa. La hipocondría moral es, en pocas palabras, creer que sentir culpa nos convierte en culpables. Esta forma de falsa consciencia revela un desconcertante narcisismo patológico que mezcla una desmesurada presencia del yo y una brújula moral bien imantada.

La hipocondría moral es un fenómeno tan pequeñoburgués como el decoro a la hora de comer, el uso arbitrario de benzodiacepinas o las llamadas a la policía a las dos de la mañana porque hay borrachos cantando en la plaza de debajo de casa.

El hipocondríaco moral tiene dos rasgos narcisistas mezclados: pensar que es más importante de lo que realmente es, por un lado, y no poder distinguir entre sentir que ha actuado mal y haber actuado de hecho mal, por el otro. El hipocondríaco moral siente indignación acerca de algún acontecimiento sin que eso implique que en efecto se haya cometido una injusticia; más bien es, de nuevo, una proyección de su propia vida psíquica. Estos rasgos muestran que la persona tiene dificultades para distinguir entre su punto de vista y la realidad.

Quienes ambicionan e intentan poner en práctica un ideal utópico pueden ser desmedidamente optimistas y carecer de una visión realista del mundo, pero no suelen sufrir hipocondría moral, entre otras cosas porque embarcarse en intentar organizar un ideal utópico es la actitud quizás más anti burguesa que existe, mientras que la hipocondría moral es una actitud tal vez exclusiva de las mentes burguesas.

Donde todos son culpables, nadie lo es. (Hannah Arendt)

(Natalia Carrillo & Pau Luque: Hipocondría Moral)

05 abril 2022

Contar algo por escrito es quitárselo de encima




Un libro es, mientras se planea o no se planea y se escribe, un estado de espíritu, una manera particular de encontrarse en el mundo, un ángulo peculiar de observación.

Contar algo por escrito es quitárselo de encima. Por eso decía Nabokov, que después de escribir sobre un cierto periodo de su vida se olvidaba por completo de él. Se cultiva la memoria para desprenderse de ella. Lo que ya está en las páginas impresas no tiene por qué seguir pesando en la conciencia.

Fue a los mismos colegios que los hijos de la élite política y económica de Cataluña, pero a diferencia de ellos no heredó dinero ni poder, ni esa seguridad tranquila de tener derecho a todo y a no responder de nada que es el patrimonio moral de quienes se saben en la cima de una sociedad de castas.

Los retratos cercanos de unos personajes a los que el autor conoce “de toda la vida”, como solía decirse en esos ambientes: es esa perspectiva, ese conocimiento tan próximo, lo que le permite calibrar la escala y la rapidez de las conversiones fervorosas al independentismo, así como la irresponsabilidad inaudita de una clase social que hace compatible la defensa impúdica de sus extraordinarios privilegios con una deriva insurreccional y una gesticulación revolucionaria que se parece sobre todo a un gamberrismo de ricos. Las gentes de orden con yates y mansiones ahora se sienten heroicas votando a partidos de extrema izquierda. Una casta empresarial, funcionarial y política que tiene la vida más regalada de gran parte de Europa se siente ennoblecida por el sufrimiento bajo la opresión y el heroísmo de la resistencia. El extremismo, como escribió Saul Bellow puede ser el lujo supremo, the ultimate luxury, dice él, de los privilegiados.

(Antonio Muñoz Molina: sobre Cristian Segura)