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05 octubre 2026

Pessoa y las cartas de amor ridiculas

(Fernando Pessoa)


Todas las cartas de amor son ridículas.

No serían cartas de amor si no fuesen ridículas.
 
También escribí en mis tiempos cartas de amor, como las demás, ridículas. 

Las cartas de amor, si hay amor, tienen que ser ridículas. 

Pero, al final, sólo las criaturas que nunca han escrito cartas de amor son las que son ridículas. 

Quién volviera al tiempo en que escribía sin darme cuenta cartas de amor ridículas. 

La verdad es que hoy mis recuedos de aquellas cartas de amor son los que son ridículos.

(Todas las palabras esdrújulas, igual que los sentimientos esdrújulos, son naturalmente ridículas.)

(Fernando Pessoa: del heteronimo Alvaro de Campos)


03 septiembre 2026

La poesia Avanza

 

(Pablo Garcia Casado)

La poesía avanza cuando conquista territorios. Cuando abdica del miedo y del confort. Cuando asume que su epidermis debe ser porosa, que debe mancharse y poner en crisis los discursos y desdibujar las fronteras. Cuando no acepta paternidades, filiaciones o atajos ventajistas. Avanzar en poesía significa comprender el hecho cultural como algo arbóreo, plural, desestructurado. Aceptar el desorden como naturaleza, para mirar otra vez las cosas, como decía Kerouac, como si fuera la primera vez.

(Pablo Garcia Casado)

20 enero 2026

Brodsky y el aburrimiento

(Joseph Brodsky)

"Una parte sustancial de lo que les espera va a ser reclamada por el aburrimiento....  el aburrimiento es un fenómeno complejo y en general producto de la repetición; parecería así que el mejor antídoto en su contra sería la constante inventiva y originalidad. Es lo que ustedes, jóvenes y despiertos, esperarían. Ay, pero la vida no va a darles tal opción, porque el medio principal de la vida es precisamente la repetición."

 "La sola noción de originalidad o innovación plantea la monotonía de la realidad corriente de la vida, cuyo medio -no cuyo idioma- principal es el tedio. En eso la vida difiere del arte, cuyo peor enemigo, como probablemente lo sepan, es el cliché. No es de extrañarse, pues, que el arte tampoco sirva para instruirlos en cómo manejar el aburrimiento."  

"Todo lo que muestra un patrón está impregnado de aburrimiento."

 ...Pueden dedicarse a cambiar de empleo, residencia, compañía, país, clima; podrán ensayar la promiscuidad, el alcohol, los viajes, las lecciones de cocina, las drogas, el psicoanálisis. De hecho, pueden juntar todas estas cosas y por un tiempo funcionarán.    

"No hay nada de malo en convertir la vida en una búsqueda constante de alternativas, en pasar por encima de empleos, cónyuges, ambientes, etc., siempre que uno pueda hacerse cargo de la pensión alimenticia y del enredo con los recuerdos. Este tipo de situaciones, al fin de cuentas, ha sido suficientemente idealizado en la pantalla y en la poesía romántica. El riesgo, no obstante, es que en menos que nada la búsqueda se vuelva una ocupación de tiempo completo, y que la necesidad de una alternativa acabe siendo comparable a la dosis diaria de un adicto. Pero hay otra salida. No mejor, quizás, desde su punto de vista, y no necesariamente segura pero recta y económica. Quienes entre ustedes hayan leído el poema "Del sirviente a los sirvientes" de Robert Frost, quizás recuerden un verso suyo: "La mejor manera de salir es siempre atravesar". Por eso lo que voy a sugerirles es una variante sobre el tema."

"Cuando el aburrimiento los golpee, entréguense a él. Que los aplaste, que los sumerja, toquen fondo. En general, con las cosas desagradables, la regla es: mientras más pronto toquen fondo más pronto volverán a flotar. La idea aquí, para parafrasear a otro gran poeta de la lengua inglesa, es mirar de frente a lo peor. La razón por la que el aburrimiento merece semejante escrutinio es que representa el tiempo puro, incontaminado, en todo su repetitivo, redundante y monótono esplendor.

 Para decirlo de alguna manera, el aburrimiento es nuestra ventana sobre el tiempo, sobre esas propiedades suyas que uno tiende a ignorar con peligro probable del propio equilibrio mental. En suma, es nuestra ventana sobre la infinitud del tiempo, es decir, sobre nuestra insignificancia en él. Esto es lo que cuenta, tal vez, en nuestro horror por los atardeceres solitarios y torpes, en la fascinación con la que a veces miramos una mota de polvo flotar en un rayo de sol, cuando en alguna parte repica un reloj, hace calor y nuestra fuerza de voluntad es nula. Una vez abierta esa ventana, no intenten cerrarla; déjenla, por el contrario, de par en par. Porque el aburrimiento habla el lenguaje del tiempo y va a enseñarles la lección más valiosa de la vida , la lección de su completa insignificancia. Será valiosa para ustedes, así como para aquellos con quienes se codeen. "Eres finito", les dirá el tiempo con voz de aburrimiento, "y hagas lo que hagas, desde mi punto de vista es fútil". 

 Pues el aburrimiento es una invasión del tiempo en nuestro repertorio de valores. Pone nuestra existencia en perspectiva, con un resultado neto que siempre implica precisión y humildad. La primera, debe notarse, engendra la segunda. Mientras aprendemos sobre nuestro propio tamaño, más humildes y más compasivos nos volvemos con nuestros semejantes, con ese polvo flotante en un rayo de luz o ya inmóvil sobre la mesa. ¡Ah, cuánta vida hubo en esas motas! No desde nuestro punto de vista, sino desde el de ellas. 

Nosotros somos para ellas lo que el tiempo es para nosotros; por eso es que parecen tan pequeñas. ¿Y saben lo que dice el polvo cuando lo limpian de la mesa? "Recuérdame", susurra el polvo. Nada podría estar más lejos de la agenda mental de ustedes, jóvenes y despiertos, que el sentimiento expresado en estos dos versos por el poeta alemán Peter Huchel, ya muerto. Lo he citado porque me gustaría inculcar en ustedes la afinidad con las cosas pequeñas -semillas y plantas, granos de arena o mosquitos-, pequeñas pero numerosas. 

 Si se necesita un aburrimiento que paralice la voluntad, bienvenido el aburrimiento. Somos insignificantes porque somos finitos. Pero mientras más finita es una cosa, más cargada está de vida, emociones, dicha, temor, compasión. Pues el infinito no es ni muy vivo ni muy emocional. Nuestro aburrimiento nos enseña al menos esto, porque nuestro aburrimiento es el aburrimiento del infinito."

 Respétenlo, entonces, por sus orígenes, como por los de ustedes mismos. Porque es la anticipación de ese infinito inanimado la que da cuenta de la intensidad de los sentimientos humanos, que a menudo conducen a la concepción de una nueva vida. Eso no quiere decir que ustedes hayan sido concebidos en el aburrimiento, o que lo finito engendre lo finito (aunque ambas cosas pueden resultar ciertas). 

Es más bien para sugerir que la pasión es el privilegio del insignificante. Por lo tanto, traten de mantener la pasión, dejen la frialdad para las constelaciones. La pasión es, ante todo, un remedio contra el aburrimiento. Otra cosa, por supuesto, es el dolor -físico más que psicológico-, que suele ser consecuencia de la pasión; aunque no les deseo ninguno de los dos. Aun así, cuando sentimos dolor sabemos que al menos no hemos sido engañados (por el cuerpo o por la psique). De ahí que lo bueno del aburrimiento, de la angustia y del sentimiento de la insignificancia de la existencia, de todas las existencias, sea que no entrañan un engaño. 

Pueden ensayar también las novelas de detectives o las películas de acción -algo que los deje donde no han estado antes verbal/visual/mentalmente-, algo que se sostenga, aunque sólo sea durante un par de horas. Eviten la televisión, especialmente el cambio de canales: es la redundancia encarnada. Pero si fracasan estos remedios, déjenlo entrar, "arrojen su alma a la creciente oscuridad". Traten de abrazar, o déjense abrazar por el aburrimiento y la angustia, que de todas maneras son más grandes que ustedes. Sin duda les parecerá sofocante, pero traten de soportarlo cuanto puedan, y a veces más. Ante todo, no piensen que se equivocaron en algún momento, no traten de rehacer sus pasos para corregir el error. No, como dijo el poeta, "crean en su dolor". 

  Aun así, habrá muchas horas oscuras y, lo que es peor, sosas, causadas tanto por el mundo exterior como por sus propias mentes.  Pues el que les espera es un viaje notable pero fatigoso; hoy están abordando, por así decirlo, un tren fuera de control. Nadie puede decirles lo que les espera en adelante, mucho menos aquellos que quedan atrás. Hay algo, sin embargo, que pueden asegurarles, y es que no se trata de un viaje de ida y vuelta. Intenten, por lo tanto, extraer alguna comodidad de la noción de que por intragable que sea ésta o aquella estación, el tren no se quedará allí para siempre. Por consiguiente, nunca estarán varados, ni siquiera cuando así lo sientan; porque este lugar se convierte hoy en su pasado. De ahora en adelante se les irá perdiendo, ya que el tren se halla en constante movimiento. El lugar se irá desvaneciendo, incluso cuando sientan que están varados... De manera que échenle una mirada cuando todavía tiene su tamaño natural, mientras todavía no es una fotografía. Mírenlo con toda la ternura de que sean capaces porque están mirando su pasado. Extraigan, por decirlo así, la mejor mirada posible. Dudo que vayan a encontrar algo mejor que eso.

22 diciembre 2025

Aniversario

 

En ese tiempo en que se celebraba mi cumpleaños,
yo era feliz y nadie se había muerto.
En la antigua casa, hasta eso de los cumpleaños era una tradición de siglos,
y la alegría de todos, y la mía, era tan verdadera como cualquier religión.
En ese tiempo en que se celebraba mi cumpleaños,
yo tenía esa gran salud que es no entender nada de nada,
ser inteligente en familia
y no abrigar las esperanzas que los otros depositaban en mí.
Cuando llegué a tener esperanzas, ya no sabía tener esperanzas.
Cuando llegué a mirar la vida, había perdido el sentido de la vida.
Sí, el que fui supuestamente para mí mismo,
el que fui por corazón y parentesco,
el que fui en esas veladas de ciudad pequeña,
el que fui por ser amado y ser un niño,
el que fui, ¡ay Dios mío!; El que tan sólo ahora sé que fui…
¡Qué distancia ahora!…
(Ni un eco ya…)
Ese tiempo en que se celebraba mi cumpleaños.
El que soy hoy es como humedad al final del pasillo de la casa,
germinando en las paredes…
El que soy hoy (y la casa de los que me amaron tiembla a través de mis lágrimas),
el que soy hoy es que hayan vendido la casa,
que todos ya estén muertos,
Sobrevivirme a mí mismo como un fósforo apagado…
En ese tiempo en que se celebraba mi cumpleaños…
¡Qué amor el mío, como por una persona, por ese tiempo!
Deseo físico del alma de encontrarse allí otra vez,
por un viaje metafísico y carnal,
con una dualidad de yo para mí…
¡Comer ese pasado como un pan para hambre, sin tiempo para retener mantequilla en los dientes!
Lo veo todo con tal nitidez que me ciega para lo que hay aquí…
La mesa puesta con más sillas, con la valija de los mejores dibujos, con más vasos,
el aparador con más cosas –mermeladas, frutas, y lo demás, protegido, en la parte alta–,
las tías viejas, los primos diferentes, y todo era para mí, en ese tiempo en que se celebraba el día de mi cumpleaños…
¡Para, corazón!
¡No pienses! ¡Deja los pensamientos en la cabeza!
¡Dios mío, Dios mío, Dios mío!
Hoy ya no cumplo años.
Duro.
Se me añaden días.
Seré viejo cuando lo esté.
Nada más.
¡Qué rabia no haberme traído el pasado robado en un bolsillo!
¡Ese tiempo en que se celebraba el día de mi cumpleaños! …

(Fernando Pessoa)

23 noviembre 2025

Gloria Fuertes y la soledad

       

(Gloria Fuertes)

Estoy soltera,
no soy soltera.

Al atardecer, me chilla la soledad
y es el ruido más soportable
de todos los que existen.

Me estoy quedando sorda.
Me quedé soltera
y en vez de yesar santos
o desvestir santas
me visto a deshora.

Vivo en un intranquilo paraíso,
mis amigas casadas
viven en un tranquilo infierno,
afortunadamente me quedé soltera por circunstancias
luego por vocación.

Tuve aventuras ocasionales.
Cesó la lucha cuerpo a cuerpo con la soledad
si ahora me veis cuerpo a cuerpo con ella
es unidas en un abrazo
no pasional sino confortable.

(Gloria Fuertes: Es dificil ser feliz una tarde)

09 diciembre 2022

La Partida final contra uno mismo

(El séptimo sello: Película de Ingmar Bergman)

Definitivamente se trata de mi otoño,
un tiempo de alianzas imposibles,
la edad roja de todos los peligros
para hombres maduros y chicas solitarias.

La edad del adulterio y el olvido
sin ninguna esperanza, la edad fría,
la partida final contra uno mismo.

Permanezco en la mesa, sin esperar la suerte,
ya no cabe el azar en este juego.
Es el tiempo de hacer un solitario
con las cartas marcadas de la vida.

Joan Margarit

17 julio 2021

Ana Blandiana, poesia y cultura de la cancelación

(Ana Blandiana)


“Creo que la poesía no pertenece a otro mundo, sino que es la esencia, a menudo irreconocible, de este”. 

P. Entrelaza en estos versos amor y muerte (tras la muerte de su marido), a la que trata con cierta esperanza. ¿Cómo la afronta? ¿La poesía hace más fácil enfrentarse a ella?

R. Al principio me sorprendió descubrir que la reacción más común de los lectores era: “¡Qué libro tan luminoso!” Pero luego me di cuenta de que era normal que así fuese. ¿Qué podía haber más luminoso que el descubrimiento de que no existen fronteras entre la vida y la muerte? Y ¿Cómo podría ser de otra manera, ya que el amor es en realidad de la abolición de todas las fronteras? Al escribir estos poemas en los meses posteriores a la muerte de mi marido, descubrí que todo lo que había conocido sobre ella hasta ese momento eran prejuicios que no se cumplían. Descubrí que no estaba escribiendo sobre una separación, sino sobre la imposibilidad de la separación. El amor y la muerte no se unen, sino que el amor pulveriza los significados de la muerte como desaparición, iluminando otro camino.

P. “La poesía verdaderamente grande es la que no se ha formulado aún”, afirma. ¿Cómo puede entonces crear el poeta? ¿No es cada verso una traición a lo posible?

R. En mi ensayo “La poesía entre el silencio y el pecado”, me refiero a la evolución de la poesía como un ideal, concebido como una intensificación del poder de sugestión, en el que 
decir lo menos posible para sugerir lo más posible puede convertirse en no decir nada para sugerirlo todo. Un ideal absurdo en la medida en que implica, para su cumplimiento, la desaparición de la poesía. Y un ideal, también, que, por mucho que quiera acercarse al él, ningún poeta alcanzará nunca, porque ninguno aceptará renunciar a sus palabras. El sufrimiento y el arte del poeta consisten en vivir en el filo entre esas palabras y la nada.

P. Defiende que, en la poesía, igual que en la música, es clave el silencio, algo escaso en la actualidad. ¿Dónde radica su importancia?

R. Vivimos en un mundo en el que se habla tanto, que el propósito de la poesía se ha convertido en restaurar el silencio. El silencio como un regalo que nos hacemos para entendernos a nosotros mismos y poder entender el ruido exterior. Además, la poesía nunca estuvo hecha de palabras, sino de la serenidad entre ellas.

P. Años después sigue siendo un símbolo de resistencia y compromiso ético. ¿Contra qué deben seguir alzando la voz la poesía y la cultura?

R. El mal más agresivo y peligroso hoy en día es la cultura de la cancelación, un movimiento que pretende reescribir la historia del mundo, concebida perversamente como una cadena interminable de crímenes perpetrados por el hombre blanco. Se protesta contra Beethoven
 y se exige que se interpreten más compositores de color, se censura a Shakespeare,  y se prohíbe una lista interminable de escritores de cualquier época. La corrección política, nacida del deseo de no ofender, se ha convertido en una grave forma de censura y represión. La cultura europea, que floreció a partir del culto a la libertad, está siendo culpabilizada y censurada; los derechos humanos, formulados por los europeos a partir de la necesidad de igualdad, están siendo sustituidos por la discriminación positiva, contraria a la objetividad, y la protección de las minorías se ha transformado en una aberrante condena de la mayoría.


(Entrevista a ANA BLANDIANA: El Cultural)








17 febrero 2021

Joan Margarit y el primer cinturón de los afectos

(Joan Margarit)


“La poesía y la música son las principales herramientas de consuelo de las que el ser humano dispone en su soledad, esa soledad a la que está siempre abocado, aunque disponga de sus seres queridos más próximos, el primer cinturón de los afectos”.

Sobre la muerte:“La has de esperar y ya está. No es ninguna ceremonia importante. Hacer un poema es mucho más difícil que morirse. No lo puede hacer todo el mundo, un poema. Morirse está al alcance de todos”.

UN POBRE INSTANTE
La muerte no es más que esto: el dormitorio,
la luminosa tarde en la ventana,
y este radiocasete en la mesita
tan apagado como tu corazón
con todas tus canciones cantadas para siempre.
Tu último suspiro sigue dentro de mí
todavía en suspenso: no dejo que termine.
¿Sabes cual es, Joana, el próximo concierto?
¿Oyes como en el patio de la escuela
están jugando los niños?
¿Sabes, al acabar la tarde,
cómo serà esta noche,
noche de primavera? Vendrá gente.
La casa encenderá todas sus luces.


IDENTIDAD
¿Qué hacer con las palabras al final?
Sólo puedo buscar, para saber qué soy,
en la infancia y ahora en la vejez:
ahí es donde la noche es fría y clara
como un principio lógico. El resto de mi vida
es una confusión por todo aquello
que nunca he comprendido:
las tediosas dudas sexuales
y los inútiles relámpagos
de inteligencia. Debo convivir
con la tristeza y la felicidad,
vecinas implacables.
Se acerca la última verdad, durísima y sencilla.
Como los trenes que en la infancia,
jugando en el andén, me pasaban rozando.


12 agosto 2020

No volveré a tocarte/No te veré morir

(Idea Vilariño)

Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.
No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.
Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.
No volveré a tocarte.
No te veré morir.

(Ya no:Idea Vilariño)


Tal vez debí quedarme en los amores quietos que podrían llenar mi vida con un nombre en vez de buscar al evadido del hombre, despojado, sin alma, ser puro, esqueleto. (Idea Vilariño)

25 marzo 2020

La Pandemia (4): El poema de la Pandemia


La situación actual se va a prolongar por mucho tiempo. El encierro cederá pero la situación de protección y prudencia continuará meses. Navego mucho por la red buscando noticias, consuelo, explicaciones. Me he encontrado con "El poema de la Pandemia", un texto sereno
“Y la gente se quedó en casa. Y leía libros y escuchaba. Y descansaba y hacía ejercicio. Y creaba arte y jugaba. Y aprendía nuevas formas de ser, de estar quieto. Y se detenía. Y escuchaba más profundamente. Algunos meditaban. Algunos rezaban. Alguno bailaban. Algunos hallaron sus sombras. Y la gente empezó a pensar de forma diferente.
Y la gente sanó. Y, en ausencia de personas que viven en la ignorancia y el peligro, sin sentido y sin corazón, la Tierra comenzó a sanar.
Y cuando pasó el peligro, y la gente se unió de nuevo, lamentaron sus pérdidas, tomaron nuevas decisiones, soñaron nuevas imágenes, crearon nuevas formas de vivir y curaron la tierra por completo, tal y como ellos habían sido curados".



Este texto ha sido publicado en un blog inglés, aunque no es original de la autora del blog sino que se remonta al año 1800, en una epidemia de peste. 

No somos los primeros que viven una situación que nadie pensó que podría volver a ocurrir. No se si aprenderemos a vivir de otra manera. Porque los buenos propósitos de hace 200 años no se han cumplido. Cuando todo esto acabe la vorágine seguirá, seguiremos ocupando el tiempo para evadirnos de la conciencia de que no sabemos que hacer con nuestra vida. 

La famosa frase achacada a John Lennon, resume la situación: "La vida es eso que sucede mientras hacemos planes. 

(Evaristo Cienpozuelos)





09 abril 2019

La conversación y la poesia

Jaime Gil de Biedma
".... gran parte de la poesía moderna, y desde luego también la mía, consiste en la búsqueda de una identidad. Y llega un momento que, en mi caso, esa identidad es reconocida y asumida; finalmente me reconozco en una identidad, después de muchos años creándola a través de mis poemas."

"Ahora bien, escribir poesía, es por encima de todo, imaginación, lo cual implica cierto distanciamiento. En el instante en que una identidad inventada es de verdad asumida, el ciclo se cierra. Es decir, uno de los motivos por los que no escribo poesía es porque el personaje de Jaime Gil de Biedma que yo invente y logre asumir ya no me lo puedo imaginar"

"Era incapaz de imaginarme como personaje porque el personaje ya estaba asumido. Entonces imagine que el personaje Jaime Gil de Biedma en lugar de tener cincuenta años tenia setenta y cinco...
------ Humm... Imaginarse viejo
-------Pasar directamente a la vejez  porque siempre he pensado que las únicas edades que en la vida tienen argumento son la infancia, la adolescencia, la juventud y la vejez; la edad madura es una tierra de nadie donde a uno no le pasa nada intimo que no sean dolores de cabeza; la vida, paradojicamente, se te acorta de una forma alarmante porque te pasas el día angustiado por el miedo a morir. "

"no aspiraba tanto a ser poeta como a ser poema, a leerse como si uno fuera el poema y el poeta fuera otro. A lo que aspira uno cuando escribe, inicialmente y de modo inconsciente es a leerse a si mismo . Uno empieza a escribir para si mismo, a leerse a si mismo como si fuera otro."

"la conversación, estéticamente, es algo mucho mas importante que la poesía. Lo que me sigue fascinando, de lo que sigo teniendo ganas es de hablar, de hablar con intenciones estéticas, creando efectos, por divertirme y divertir a los demás. La palabra como hecho estético es algo previo y fundamental para la literatura escrita. Donde no se habla bien es difícil que se escriba bien. Y hablar bien significa hablar de una manera divertida, inteligente, coherente y que produzca un efecto estético en los oyentes. Un placer en el hablante."

(Jaime Gil de Biedma. Entrevista de Arcadi Espada y Ramón Santiago en 1981. En el libro "Jaime Gil de Biedma Conversaciones. Editorial El Aleph 2002)

10 noviembre 2014

Amar al enemigo y odiar al amigo

 
Alberto Boco
En alguna etapa de la vida es probable que la amistad tenga más que ver con esa suerte de apareamiento de los afectos con un otro, más por lo que se nos parece que por lo que difiere de nosotros. Me parece razonable que así sea cuando el humano, en los primeros años de su vida, busca reafirmar su identidad, siempre frágil, ante la evidente superioridad, tanto de lo llamado real como de lo imaginario. Después, es discutible si los amigos son o no son otras versiones de uno mismo, o cuan bueno es que sea de ese modo. 

Tengo para mí que si algo me enriquece es lo diferente y no lo semejante, y que si algo me hace crecer como persona es lo que se me opone y no lo que me facilita las cosas o me mantiene en zonas de comodidad. Ya que estamos con esto recuerdo una frase del Zaratustra de Nietzsche que dice que el hombre del conocimiento tiene que aprender a amar al enemigo y a odiar al amigo. Si la experiencia poética es, como sostengo, una forma azarosa e inefable de acceder a espacios de conocimiento (y a lo mejor por puertas no convencionales), además de una experiencia estética, de un lenguaje para dar testimonio, y muchas otras cosas más, entonces esa frase se comprende más fácilmente aunque no sea sencillo digerirla.
(Alberto Boco)

13 septiembre 2014

La indolencia: Si apenas queda tiempo de llorarse




A veces la Indolencia no es mas que la impotencia, la insensibilidad o la fatiga de tanto luchar inútilmente.


INDOLENCIA

¡No me digáis que sigo siendo
una pobre mujer
equivocada!
Lo sé.
y sé más cosas todavía.
Sé que he soñado tanto
que convertí en inútiles
las más puras verdades;
sé que inventé yo misma
los más altos obstáculos;
sé que la vida era otra cosa,
¡y entonces ya lo sabía!
Pero una nace a veces así, torpe
y desmesuradamente triste,
y todo cuanto toca
se le va convirtiendo en cenizas.
Porque yo tuve dieciséis años
y aspiré a ser como un dios en la tierra.
Aspiré a dignificar a los hombres,
a enorgullecerme de mí misma.
Pero, ¡ya pasó!
Todo cuanto vosotros podáis echarme en cara,
hace mucho que yo me lo vengo repitiendo.
Extranjera en el mundo,
he contemplado la dicha de los otros
con una desesperada indiferencia.
Pero ya nada importa nada.
Aquí sigo en mi puesto,
con mi adolescente actitud de ávido hastío,
con mi lamentable corazón de muchacha
apasionadamente muerto.
¿Qué más da sentirse desdichada
si apenas queda tiempo de llorarse?
Es tarde para rectificar toda una vida
y, además,
ya lo sabéis,
soy indolente...

(Susana March)

30 abril 2014

Leer entre lineas y ser lo que no somos

Marta San Miguel

"Nos han dejado solos. ¿Quienes?. Nosotros mismos nos hemos dejado solos."

"... El tiempo se escurre entre las manos como si fuera eso, agua, o algo aún más etéreo, algo que pasa sin ser visto si uno no se atreve a verlo y tampoco a nombrarlo. Contra esa manía nuestra de instalarnos en el habito, emerge la poesía para romper la marcha marcial; es una actitud que transfigura la realidad y la dota de contornos, de perfiles y matices debido a su vocación de subrayar las contradicciones que nos hacen ser reales. Hay de pronto un brillo especial en el paisaje de lo cotidiano"

"... Leer entre lineas es un poder más que una actitud, es ganar la batalla del tiempo hasta detenerlo en cada mínimo detalle donde realmente habita la vida: hay que leer lo que no esta escrito, ver lo que no esta a la vista, ser lo que no somos. Porque en la costumbre el tiempo carece de medida, sólo engulle, como un enorme agujero negro sin dimensiones"

"... Reconocer en los versos el peso de la renuncia, ver el espejo de la muerte, poner nombre a la tristeza y a la alegría y definirlas por lo que son y no por lo que deseamos que sean, son solo algunos de los gestos con que el poeta esquiva lo aparente y se planta ante el reverso de la obviedad. Porque si no, ¿Que nos queda? ¿Acaso una existencia plena en lo material? ¿Un entorno laboral donde no hay hueco a la imaginación?¿Un núcleo familiar donde es difícil reconocerse? ¿Que queda entonces si no es leer entre lineas a través de la poesía?

(Marta San Miguel: del libro Segunda poesía con Norte)

28 abril 2014

Todo poeta es un extrañado

(Izara Batres)

"....la poesía supone el único pasaje posible hacia la surrealidad, hacia esa otra ciudad secreta, por ello "todo poeta es un extrañado".


.....cada vez que el poeta es sensible a su lateralidad, a su situación extrinseca en una realidad aparentemente intrínseca, reacciona poéticamente; dicho de otra manera, escribe poemas que son como petrificaciones de ese extrañamiento, lo que el poeta ve o siente en lugar de, o al lado de, o por debajo de, o en contra de, remitiendo este "de" a lo que los demás ven tal como creen que es, sin desplazamiento ni critica interna.

Dudo que exista un solo gran poema que no haya nacido de esa extrañeza o que no la traduzca; más aún, que no la active y la potencie al sospechar que es precisamente la zona intersticial por donde cabe acceder. De este modo el extrañamiento es un "challenge" que requiere una "response" ya sea en forma de poema o de resistencia ante la "solapada deformación que la cotidianidad codificada va montando en la conciencia con la activa participación de la inteligencia razonante, los medios de información, el hedonismo, la arteriosclerosis y el matrimonio inter alia.

El poeta es quien percibe, siente y ansia; pero sobre todo es, quien es capaz de nombrar ese ansia y transmitir tan siquiera la sospecha del orden alternativo que alcanza a vislumbrar. Es ese en ultima instancia, el sentido de un perseguidor consciente de las fallas del sistema. 

Los extrañados a secas se integran en la excentricidad hasta un punto en que lo excepcional de esa condición, tiende a volverse condición natural del sujeto extrañado, que así lo ha querido y que por eso ha ajustado su conducta a esa aceptación paulatina. 

(Textos de Cortazar dentro del libro "Cortazar y Paris: ultimo round de Izara Batres)

28 abril 2012

Tan cerca saber que no hay





Y aún me atrevo a amar
el sonido de la luz en una hora muerta,
el color del tiempo en un muro abandonado.

En mi mirada lo he perdido todo.
Es tan lejos pedir. Tan cerca saber que no hay.

(Alejandra Pizarnik)

18 diciembre 2011

El patetismo del dominio absoluto sobre mi soledad


(Nicanor Parra)


Por aquel tiempo yo rehuía las escenas demasiado misteriosas.
Como los enfermos del estómago que evitan las comidas pesadas
Prefería quedarme en casa dilucidando algunas cuestiones
Referentes a la reproducción de las arañas,
Con cuyo objeto me recluía en el jardín
Y no aparecía en público hasta avanzadas horas de la noche;
O también en mangas de camisa, en actitud desafiante,
Solía lanzar iracundas miradas a la luna
Procurando evitar esos pensamientos atrabiliarios
Que se pegan como pólipos al alma humana.
En la soledad poseía un dominio absoluto sobre mí mismo,
Iba de un lado a otro con plena conciencia de mis actos
O me tendía entre las tablas de la bodega
A soñar, a idear mecanismos, a resolver pequeños problemas de emergencia.
Aquellos eran los momentos en que ponía en práctica mi célebre método onírico,
Que consiste en violentarse a sí mismo y soñar lo que se desea,
En promover escenas preparadas de antemano con participación del más allá.
De este modo lograba obtener informaciones preciosas
Referentes a una serie de dudas que aquejan al ser:
Viajes al extranjero, confusiones eróticas, complejos religiosos.
Pero todas las precauciones eran pocas
Puesto que por razones difíciles de precisar
Comenzaba a deslizarme automáticamente por una especie de plano inclinado,
Como un globo que se desinfla mi alma perdía altura,
El instinto de conservación dejaba de funcionar
Y privado de mis prejuicios más esenciales
Caía fatalmente en la trampa del teléfono
Que como un abismo atrae a los objetos que lo rodean
Y con manos trémulas marcaba ese número maldito
Que aún suelo repetir automáticamente mientras duermo.
De incertidumbre y de miseria eran aquellos segundos
Es que yo, como un esqueleto de pie delante de esa mesa del infierno
Cubierta de una cretona amarilla,
Esperaba una respuesta desde el otro extremo del mundo,
La otra mitad de mi ser prisionera en un hoyo.
Esos ruidos entrecortados del teléfono
Producían en mí el efecto de las máquinas perforadoras de los dentistas,
Se incrustaban en mi alma como agujas lanzadas desde lo alto
Hasta que, llegado el momento preciso,
Comenzaba a transpirar y a tartamudear febrilmente.
Mi lengua parecida a un beefsteak de ternera
Se interponía entre mi ser y mi interlocutora
Como esas cortinas negras que nos separan de los muertos.
Yo no deseaba sostener esas conversaciones demasiado íntimas
Que, sin embargo, yo mismo provocaba en forma torpe
Con mi voz anhelante, cargada de electricidad.
Sentirme llamado por mi nombre de pila
En ese tono de familiaridad forzada
Me producía malestares difusos,
Perturbaciones locales de angustia que yo procuraba conjurar
A través de un método rápido de preguntas y respuestas
Creando en ella un estado de efervescencia pseudoerótico
Que a la postre venía a repercutir en mí mismo
Bajo la forma de incipientes erecciones y de una sensación de fracaso.
Entonces me reía a la fuerza cayendo después en un estado de postración mental.
Aquellas charlas absurdas se prolongaban algunas horas
Hasta que la dueña de la pensión aparecía detrás del biombo
Interrumpiendo bruscamente aquel idilio estúpido,
Aquellas contorsiones de postulante al cielo
Y aquellas catástrofes tan deprimentes para mi espíritu
Que no terminaban completamente con colgar el teléfono
Ya que, por lo general, quedábamos comprometidos
A vernos al día siguiente en una fuente de soda
O en la puerta de una iglesia de cuyo nombre no quiero acordarme.
(Nicanor Parra)

11 octubre 2011

Poetas


El extraño recorrido llegaba a su final. El arco de piedra, medio derruido, que se sostenía con la ilusión de la eternidad y tras el que se traslucía un camino encuadrado entre árboles , me hizo detener. La indecisión, la voluntad de seguir adelante. Al final una puerta: Monasterio de los Poetas. Llamé y me recibió un personaje vestido como un poeta del siglo XIX, con esa imagen de las películas románticas. No pronunció palabra. Yo también permanecí callado. El dijo: “ Me gustas cuando callas porque estas como ausente”.
La comunicación, buscando el fondo de las palabras, volar por encima de ellas. Le respondí: “Por lo visto es posible declararse hombre. Por lo visto es posible decir no”. El me hizo ademán de que pasara: “ La vida todavía es posible, por lo visto”. Seguí adelante, en silencio, resonando en mi cabeza todas las poesías que recordaba. La gente apenas hablaba, guardaban el peso de la palabra para reforzar la entonación y el poder de la voz.

Alguien se dirigió a mi: “Funde pues el bronce de la alegría que solo dura un instante para modelar la tristeza que dura eternamente". A pesar de que había estado en otros lugares donde la exigencia verbal y de conducta era muy alta nunca me había sentido tan presionado como en esta ocasión. No respondí y el hombre se alejo triste pero apaciblemente. Trabajaba cada uno con una especie de Koan en forma poética que deberían resolver. Al ser nuevo buscaban en mi alguna indicación. Otra frase me sorprendió sin sentirla apenas: “Apenas puedo recordar que fue de varios años de mi vida. o adonde iba cuando me desperté y no me encontré solo". No supe tampoco que decir. Seguí andando. ¿Y si me había metido equivocadamente en un psiquiátrico?.

Otra frase, casi a punto de estallar: “Pero ha pasado el tiempo y la verdad desagradable asoma, envejecer, morir es el único argumento de la obra”. Sin respuesta, no me daban tregua. Entonces sucedió lo inevitable, tras la ultima frase: “Para saber de amor, para aprenderlo, haber estado solo es necesario. Y es necesario, en cuatrocientas noches, con cuatrocientos cuerpos diferentes, haber hecho el amor. Que sus misterios, como dijo el poeta, son del alma. Pero un cuerpo es el libro en que se leen". Respondí “El sexo solo es sucio si se hace bien”. Mi vida ha mejorado desde entonces como Abad de este monasterio, la gente habla menos pero esta más contenta. Ya sabia que Woody Allen no me fallaría.

(Evaristo Cienpozuelos)

02 mayo 2011

Nubes



Con la descripción de las nubes debería darme mucha prisa, después de una milésima de segundo dejan de ser ésas y empiezan a ser otras. Es propio de ellas no repetirse nunca en formas, matices, posturas y orden. Sin la carga de ningún recuerdo se elevan sin problemas sobre los hechos ¡De qué van a ser testigos!, en un segundo se disipan en todas direcciones. En comparación con las nubes la vida parece tener los pies sobre la tierra, se diría que es inmutable y prácticamente eterna. Frente a las nubes hasta una piedra parece un hermano en el que se puede confiar y las nubes, nada, primas lejanas y frívolas. Que exista la gente si quiere, y después que se muera uno tras otro, poco les importan a las nubes esas cosas tan extrañas. Sobre toda Tu vida y también la mía, aún incompleta, desfilan pomposas igual que desfilaban. No tienen la obligación de morir con nosotros. No necesitan ser vistas para poder pasar.

(Wislawa Szymborska)

03 abril 2011

El orden nos exime de ser libres

Una mujer temblorosa aprieta el brazo de su acompañante. Él vuelve hacia ella un rostro tan largo como un número de serie y dice: “El sesenta por ciento de los muertos por accidente en carretera son peatones”. La mujer deja de temblar: todo está controlado. A punto estuvo de creer que algo anormal ocurría, algo a lo cual debía responder con un grito, un espasmo, un ligero anticipo de la carne ante la gran salida, pero no: aquello es conocido y ya no la involucra; le pertenece a otros. Y él añade: “Han llamado a una ambulancia”, y ella se relaja, su angustia la abandona: el orden nos exime de ser libres, de despertar en otro, de despertar por otro. A punto estuvo de gritar, desde esa carne ajena, pero el orden contuvo a tiempo ese delirio. (Chantal Maillard)