18 febrero 2021

La Pandemia (7)




Con la edad, a pesar de la pandemia, he perdido la resiliencia. Antes pensaba que era estar callado, pero muy callado, pero mi amigo Alfredo que lee periódicos alguna vez, no solo el Marca, me ha dicho que es la nueva política de la UE. Parece que es tener la capacidad de aguantar o algo así.

He leído en algún sitio que soy un "viejuno" digital, que tampoco se refiere a la artrosis de dedos sino a tener memoria histórica de la tecnología. O sea la nostalgia de "aquellos tiempos".

Por ejemplo la TV y sus épocas: parte de la infancia sin TV, después acudir a la tienda de Electrodomesticos del barrio la noche del viernes donde nos aglomerabamos para ver a Tarzan y Johnny Weismuller. La Tele en casa, la uno luego la dos. El Tour de Francia.....

Encendiamos la tele a ver qué "echaban". Una película a la semana, daba igual la que fuera, la veíamos entera. Ahora las plataformas te permiten escoger en cada momento lo que quieres ver aunque a veces no vemos nada porque elegir entre tanta oferta genera ansiedad.

Que "tiempos aquellos" en que no había que decidir, la ansiedad no existia.......

Posteriormente el alquiler de vídeos, ibas a ultima hora de un viernes y comprobabas que la ultima película estaba reservada o con escasas copias . Sin futuro hasta 48 horas después ... pero ya no era fin de semana y nos daba igual.

Los viajes con el mapa desplegado sobre las rodillas, con alguna mancha de grasa por los bocadillos de tortilla, imposibles de plegar tras la primera apertura. Las preguntas en las gasolineras o en los pueblos.

Ahora cuando te detienes en el arcén o una calle tranquila, buscando un sitio al que llegar, ya no es para buscar a un vecino (que siempre era de fuera) y preguntarle por instrucciones sino para con tranquilidad coger el teléfono y buscar en Google Maps.

En fin ........ que tiempos aquellos...... Otro día hablaremos del poliamor..... (le preguntare a Alfredo que es esto)

17 febrero 2021

Joan Margarit y el primer cinturón de los afectos

(Joan Margarit)


“La poesía y la música son las principales herramientas de consuelo de las que el ser humano dispone en su soledad, esa soledad a la que está siempre abocado, aunque disponga de sus seres queridos más próximos, el primer cinturón de los afectos”.

Sobre la muerte:“La has de esperar y ya está. No es ninguna ceremonia importante. Hacer un poema es mucho más difícil que morirse. No lo puede hacer todo el mundo, un poema. Morirse está al alcance de todos”.

UN POBRE INSTANTE
La muerte no es más que esto: el dormitorio,
la luminosa tarde en la ventana,
y este radiocasete en la mesita
tan apagado como tu corazón
con todas tus canciones cantadas para siempre.
Tu último suspiro sigue dentro de mí
todavía en suspenso: no dejo que termine.
¿Sabes cual es, Joana, el próximo concierto?
¿Oyes como en el patio de la escuela
están jugando los niños?
¿Sabes, al acabar la tarde,
cómo serà esta noche,
noche de primavera? Vendrá gente.
La casa encenderá todas sus luces.


IDENTIDAD
¿Qué hacer con las palabras al final?
Sólo puedo buscar, para saber qué soy,
en la infancia y ahora en la vejez:
ahí es donde la noche es fría y clara
como un principio lógico. El resto de mi vida
es una confusión por todo aquello
que nunca he comprendido:
las tediosas dudas sexuales
y los inútiles relámpagos
de inteligencia. Debo convivir
con la tristeza y la felicidad,
vecinas implacables.
Se acerca la última verdad, durísima y sencilla.
Como los trenes que en la infancia,
jugando en el andén, me pasaban rozando.


13 febrero 2021

El amor y el habla



(Contemplación: Cuadro de Alejandra Caballero)


Estoy "atrapado" , "obligado", en mis relaciones. Si no siento cierta "opresión", parece que "pasan" de mi, pero si la opresión es muy fuerte, me alejo, buscando espacio para respirar.

Lo etiqueto todo, amistad, compañero/a de trabajo, amor romántico, sexo sin amor, solo para conversar, solo para divertirnos.

Busco constante y compulsivamente, espectáculos de emociones, la vida de los otros, para escribir mi vida y llenar mi teatro, solo soy capaz de aparentar, actuar en las obras de los otros.

Siempre estoy en fuga, solo descanso en la caja del lenguaje, pero a veces es muy limitada. Solo queda la razón y la muerte en vida o el poder de lo onírico, la locura, la muerte social.

Nunca he sido valiente para elegir.

La única salida es tomar distancia, observar mi patetismo desde fuera, seguir sonriendo como si algo importara y reír con la carcajada de la estupidez, polvo sobre polvo, ...........



"Somos humanos precisamente porque somos capaces de idealizar. Es eso lo que nos permite hablar. Si no amamos a nadie, no hablamos. La relación de amor es la condición de nuestra capacidad para el habla. Si se niega esto, se destruye no sólo a las personas, sino también la posibilidad humana, su condición de hablante".

01 febrero 2021

El mensaje en la botella y la escultura



“No soy competitivo, nunca lo he hecho con otros artistas. A cada uno siempre lo he considerado como una isla. Cada ser humano es único con una geografía delimitada dentro de un océano común. Yo soy una isla más, muy emocional, por lo que mi obra siempre responde a mi vida. No soy diferente, pero tampoco puede ser de otro modo. No intento ser el que tiene la verdad, porque ¿qué es la verdad? Ahora bien, me molesta la verdad oficial, lo que se supone que es lo que se tiene que decir o lo que se tiene que defender si quieres estar ahí. El mío siempre ha sido un camino paralelo y creo que ha funcionado bien para encontrar lo que buscaba”.

P: ¿Y qué es?
El viaje como concepto.

P: ¿Siempre tuvo claro lo de irse fuera para encontrar su lugar.?
Siempre he sido un extranjero y eso me mantiene vivo. Es como esos libros a los que vuelves una y otra vez, y cada vez lo haces de forma distinta. Algo parecido pasa con la escultura. No se mueve, lo haces tú. Es el lugar al que siempre puedes volver.

P: ¿Lo suyo es un tempo lento…?
Busco fabricar silencio y eso es algo esencial en momentos como estos, con tanto ruido mental y confusión, algo que ha venido repitiéndose en todos los finales de siglo. Hay demasiada polución de mensajes. Ya no sabemos si lo que decimos es de verdad una idea nuestra o ecos de otros. La escultura tiene un tempo que siempre es más lento que la cabeza.

La escultura tiene esa capacidad de hablar de lo inabarcable, de aquello a lo que aspiramos pero que nunca conseguimos. Algo que, siendo tan próximo al cuerpo, como la emoción, no lo podemos tocar. De ahí que trabaje con el rostro, que es la única parte del cuerpo que no podemos vernos.

P: Y la muerte. ¿La teme?
No. Einstein me ayudó en eso. Decía: “¿Para qué pensar en el futuro? Llega tan pronto”. Mi obra es un intento de celebrar la vida y enviar un mensaje de optimismo. Todavía somos capaces de reinventar, de crear algo. Sí, ya sé que me puedes decir: “Jaume, por el amor de Dios, ¿qué dices?”. El Mediterráneo parece un cementerio, la política se ha vuelto aberrante porque la mentira se ha institucionalizado. No sé, la lista es infinita, pero lo mismo diríamos de otros contextos. Hay niveles, de acuerdo. Pero, ¡hostia!, yo intento dar una salida. Ser destructivo es fácil, pero prefiero arriesgarme a decir: “Y esto, ¿por qué no?”.

P: O sea, sí hay que mantenerse puro.
"Tienes que mantenerte tal como eres. Cada ser humano es único y excepcional. Si no nos contamináramos con la información exterior, cada persona sería un genio. Porque una de las características clave de la información es que nos uniformiza. Por eso me habrá oído decir que con mi obra trato de generar silencio. Para que cada persona esté consigo misma, lo cual es más complicado de lo que parece."

"Una de las bellezas del arte está en que es inexplicable. Y sobre todo en que no sirve para nada. Esa fuerza que tiene es también una gran fuente de manipulación. Unos la utilizarán de una forma, y otros, de otra. Por eso siempre pido al espectador, machaconamente: confía en tu criterio. Así, si te equivocas, será con tus errores y no con los de otro. El arte no se debe entender. Debe emocionar. Yo, a veces, no entiendo una lengua, pero me conmueve escucharla porque tiene una belleza sonora extraordinaria. A menudo exigimos al arte algo que no necesariamente tiene que darnos de inmediato. Lo que se crea tiene un recorrido, y el espectador necesita su tiempo. Es como un mensaje en una botella, que según las corrientes puede tardar en llegar. Bueno, pues todos los mensajes son importantes. Todos pueden llegar. Todos pueden funcionar."

“Jaume, no olvides nunca que la memoria es más vasta que nuestros recuerdos” (Jose Angel Valente)

(Jaume Plensa: Entrevista)

29 enero 2021

La ciudad solitaria (12)


Por la noche el tiempo y la manera de sentirlo cambia. Se expande, predomina "el tiempo interior" (Bergson) , tiempo intuido, sentido, verdadero y simultáneo que desconoce la sucesión, la cronología y la enumeración, frente al "otro tiempo" el exterior, el tiempo del reloj, de la sucesión, el tiempo contaminado por el espacio.

Sigo mirando la ventana indiscreta de mis vecinos de enfrente como quien observa un hormiguero. Me absorben,  llevándome al vacío de su interior, como un agujero negro. No observo nada especial, en realidad no destaca nada, no sucede nada evidente, están sentados, cenan, fuman, ven la TV, pero me succionan, me hipnotizan, como si la extrema simplicidad me atrajera irremediablemente. 

En la vida todas las decisiones anteriores, las bifurcaciones, las explicamos, según Borges,  de una manera reduccionista, secuencial, lineal y eliminando todas las posibilidades que quedaron incógnitas al elegir una de ellas. En realidad en el tiempo interior, todas las posibilidades, todas las bifurcaciones,  han sucedido. 

"En el tiempo interior no hay sucesión sino la pura ínter-penetración de todos los estados mentales que forman una totalidad orgánica, una "simultaneidad de estados" que representan la realidad de nuestro tiempo mental. (Younoszai). La simultaneidad se hace concreta en el presente, en el instante, en el momento actual que contiene la totalidad de la vida. El presente, cada instante autónomo, nos define precisamente por ser simultáneo, omni-comprensivo" (Borges). 

Internamente vivimos en un eterno "presente" donde los "nudos" no resueltos se repiten y solo cambian las situaciones que son, únicamente, ejercicios variados del mismo problema.

Cuantos "problemas", mejor conflictos (J. A. de Marco), hemos sido capaces de resolver. Probablemente pocos, yo aun sigo pensando que en mi plato hay menos comida que la que le dan a los demás, que el silencio es un castigo y no un ejercicio de profundidad del otro, evitando la falsa tranquilidad de la certeza. 

¿A que viene todo esto?, ¿me han conectado vía bluetooth a alguna entidad cósmica?. En realidad no soy así, no se que es eso del eterno presente. Solo padezco pequeños síntomas de malestar: no me reconozco en el espejo, el abotagamiento de la cara, las ojeras y la tez amarillenta no son mías. El anciano que se levanta a orinar por la noche lo han incorporado a mi vida, apenas le conozco, pero me cuesta llevarlo, andar con el.

Imagino que la muerte es el instante en que el eterno presente se actualiza y la realidad del cuerpo es insoslayable.....

Vaya día .........“La felicidad tenía que ser otra cosa, algo quizá más triste que esta paz y este placer, un aire como de unicornio o isla, una caída interminable en la inmovilidad”.(Cortazar)










28 enero 2021

La Ciudad solitaria (11)


Durante la noche, en la ciudad, aparece el silencio urbano, más amable. Sigue la vida atenuada. Pequeños ruidos, una televisión que apenas se oye, los camiones de la limpieza, interiores iluminados que se ven a través de las ventanas. 

En los pueblos el silencio es mas poderoso, la naturaleza esta omnipresente. Lo siento mas amenazante, como si la muerte y su poder anduvieran mas cerca.

La vejez me hace volver mas al pasado. Me entretengo con una fantasía, como un guion de una película: "padezco una enfermedad incurable que me augura un corto tiempo de vida y decido reconciliarme con las personas que he conocido a lo largo de mi vida. Aquel malentendido, aquella situación que provoco una ruptura, aquella persona a la que quería y jamas se lo dije, aquella decisión que no tome y aquella otra que tome."

No se si seria una película romántica, de auto ayuda o de terror. Hago una lista y comienzo las visitas. 

Película romántica: Todas las personas se acuerdan de mi, me aprecian, lo pasado "pelillos a la mar". Con algunas de ellas reanudo la relación. Todos me ayudan a "conocerme mejor", mi vida "ha tenido sentido". Muero en paz. (Encontrar en el ultimo momento un tratamiento para mi enfermedad incurable creo que seria demasiado)

Película de auto ayuda: Lo mismo que la romántica pero con frases lapidarias, silencios y mas escenas en la naturaleza, conversaciones en el campo. 

Película de terror: En las sucesivas visitas casi nadie se acuerda de mi y sufro varios episodios de no reconocer físicamente a las personas que visito. Cuando cito circunstancias y desencuentros (con arrepentimiento y emoción), tengo que repetirlos varias veces para que se acuerden. No he significado nada en sus vidas, apenas una experiencia de acierto/error. Las relaciones reanudadas no terminan de comenzar, no tenemos nada que decirnos y el pasado que compartimos lo guardamos en la memoria de manera diferente, no es el mismo pasado. Vuelvo a casa deprimido y fallezco antes de tiempo por el stress. Aprendo, tristemente, que el pasado, la memoria del pasado, es inútil, es únicamente un laboratorio de mentiras piadosas para justificar  nuestra desidia, cobardía y a veces maldad.  

Mis vecinos de enfrente, a los que no conozco y solo observo a través de su ventana indiscreta, me tranquilizan, solo vivo su presente. Siempre hacen lo mismo, ven la TV, cenan, apenas hablan entre ellos, cualquier noche es igual a la anterior, no hay pasado,  solo repetición y presente. 

En el libro de P. Ouspensky: La extraña vida de Ivan Osokin, se narra la historia de Ivan, un joven que se enamora y llega a la ruptura, al desencuentro. Tiene la oportunidad, por una circunstancia mágica de volver atrás y reparar o cambiar lo que hizo. El autor  reescribe la novela de manera idéntica lo que nos hace entender que somos siempre inevitables repeticiones, asignaturas pendientes a las que volvemos una y otra vez como Sisifos encarnados, como una forma de resistencia al cambio.

El cambio obliga a ejercer cierta violencia, cierta acción, cierto pensamiento lateral. 


"Cuando creíamos que teníamos las respuestas de repente cambiaron todas las preguntas (Mario Bennedetti)"

27 enero 2021

LA PANDEMIA (6)

 Recuerdo, ahora,  a pesar del horror y la muerte acechando, con cierta nostalgia,  los días del confinamiento. (Calla..... ni lo pienses....como te pille algún restaurador es tu fin)....  el mundo se redujo a la casa, los paseos por el pasillo, las horas organizadas, las comidas como el clímax diario, el teatro de la vida representada en un pequeño guiñol. 

Una vida sola y miserable pero con medida humana, todos fuimos iguales unos días, el dinero no daba gran ventaja, no podías salir a gastarlo, los privilegiados se median por el tamaño de la vivienda, el congelador y los rollos de papel higiénico.

Las películas antiguas, los guisos de la abuela, esas sopas de ajo y huevo, la siesta sin culpa, el tiempo y su aprovechamiento no existían. Estuvimos cerca de la felicidad..........Pero todo volvió a cambiar, volvimos a salir a la calle, comprar en la ferretería, odio las ferreterías, quedar a tomar un café y comprobar con desesperación que todo seguía igual, la misma estupidez y aburrimiento de siempre. 

Ahora salgo con mascarilla, he aprendido a sonreír con los ojos, puedo jurar por lo bajini, y mantengo las apariencias. 

Me gustaría ser como Bartleby: "No sólo resulta que el diligente escribiente que se había entregado como pocos a su tarea de copista se desentiende de hacer lo que se le pide, es que ni siquiera se rebela para no participar en el trabajo, ni se enfurece, ni se enfrenta a nadie, ni alza la voz, ni se pertrecha como un enemigo. Simplemente prefiere no hacerlo. Y Bartleby, así, se desentiende de todo vínculo, de toda empatía o solidaridad con los que son como él, de todo compromiso con el que lo emplea, de toda sintonía con el proyecto que a gusto o a regañadientes comparten los demás. Al poco llega el día en que prefiere ya no copiar ningún documento. Y se queda como un pasmarote mirando el muro que hay delante de su ventana."

Estos días en que vemos que nada ha cambiado, ni siquiera el apocalipsis hace cambiar a la gente, los políticos, me hace añorar el Bartleby en el que me convertí unos meses.


Pero nadie soporta a los Bartleby: “Se diría que se consideran responsables. los gobernantes, de las acciones y del destino individual de sus súbditos, y que han comenzado a guiar e iluminar a cada uno de ellos en los diversos actos de su vida y, si es necesario, a hacerlos felices incluso contra su propia voluntad”. (Tocqueville).

Cada vez nos tratan peor, quieren hacernos felices a pesar nuestro. Malditos........