08 junio 2026

La verdad y sus dificultades (3): El arte de hacer la verdad manejable como arma

(Bertold Brecht)

La verdad debe decirse pensando en sus consecuencias sobre la conducta de los que la reciben.
Hay verdades sin consecuencias prácticas. Por ejemplo, esa opinión tan extendida sobre la barbarie: el fascismo sería debido a una oleada de barbarie que se ha abatido sobre varios países, como una plaga natural. Así, al lado y por encima del capitalismo y del socialismo habría nacido una tercera fuerza: el fascismo. Para mí, el fascismo es una fase histérica del capitalismo, y, por consiguiente, algo muy nuevo y muy viejo. En un país fascista el capitalismo existe solamente como fascismo. Combatirlo es combatir el capitalismo, y bajo su forma más cruda, más insolente, más opresiva, más engañosa.

Entonces, ¿de qué sirve decir la verdad sobre el fascismo —que se condena— si no se dice nada contra el capitalismo que lo origina? Una verdad de este género no reporta ninguna utilidad práctica.

Estar contra el fascismo sin estar contra el capitalismo, rebelarse contra la barbarie que nace de la barbarie, equivale a reclamar una parte del ternero y oponerse a sacrificarlo.

Los demócratas burgueses condenan con énfasis los métodos bárbaros de sus vecinos, y sus acusaciones impresionan tanto a sus auditorios que éstos olvidan que tales métodos se practican también en sus propios países.

Ciertos países logran todavía conservar sus formas de propiedad gracias a medios menos violentos que otros. Sin embargo, los monopolios capitalistas originan por doquier condiciones bárbaras en las fábricas, en las minas y en los campos. Pero mientras que las democracias burguesas garantizan a los capitalistas, sin recurso a la violencia, la posesión de los medios de producción, la barbarie se reconoce en que los monopolios sólo pueden ser defendidos por la violencia declarada.

Ciertos países no tienen necesidad, para mantener sus monopolios bárbaros, de destruir la legalidad instituida, ni su confort cultural (filosofía, arte, literatura); de ahí que acepten perfectamente oír a los exiliados alemanes estigmatizar su propio régimen por haber destruido esas comodidades. A sus ojos es un argumento suplementario en favor de la guerra.

¿Puede decirse que respetan la verdad los que gritan: «Guerra sin cuartel a Alemania, que es hoy la verdadera patria del Mal, la oficina del Infierno, el trono del Anticristo»? No. Los que así gritan son tontos, impotentes gentes peligrosas. Sus discursos tienden a la destrucción de un país, de un país entero con todos sus habitantes, pues los gases asfixiantes no perdonan a los inocentes.

Los que ignoran la verdad se expresan de un modo superficial, general e impreciso. Peroran sobre el «alemán», estigmatizan el «mal», y sus auditorios se interrogan: ¿Debemos dejar de ser alemanes? ¿Bastará con que seamos buenos para que el infierno desaparezca? Cuando manejan sus tópicos sobre la barbarie salida de la barbarie resultan impotentes para suscitar la acción. En realidad no se dirigen a nadie. Para terminar con la barbarie se contentan con predicar la mejora de las costumbres mediante el desarrollo de la cultura. Eso equivale a limitarse a aislar algunos eslabones en la cadena de las causas y a considerar como potencias irremediables ciertas fuerzas determinantes, mientras que se dejan en la oscuridad las fuerzas que preparan las catástrofes. Un poco de luz y los verdaderos responsables de las catástrofes aparecen claramente: los hombres. Vivimos una época en que el destino del hombre es el hombre.

El fascismo no es una plaga que tendría su origen en la «naturaleza» del hombre. Por lo demás, es un modo de presentar las catástrofes naturales que restituyen al hombre su dignidad porque se dirigen a su fuerza combativa.

El que quiera describir el fascismo y la guerra —grandes desgracias, pero no calamidades «naturales»— debe hablar un lenguaje práctico: mostrar que esas desgracias son un efecto de la lucha de clases; poseedores de medios de producción contra masas obreras. Para presentar verídicamente un estado de cosas nefasto, mostrad que tiene causas remediables. Cuando se sabe que la desgracia tiene un remedio, es posible combatirla.
(Bertold Brecht 1934)

06 junio 2026

La verdad y sus dificultades (2): La inteligencia necesaria para descubrir la verdad

(Bertold Brecht)


Tampoco es fácil descubrir la verdad. Por lo menos la que es fecunda. Así, según opinión general, los grandes Estados caen uno tras otro en la barbarie extrema. Y una guerra intestina que se desarrolla implacablemente puede degenerar en cualquier momento en un conflicto generalizado que convertiría nuestro continente en un montón de ruinas. Evidentemente, se trata de verdades. No se puede negar que llueve hacia abajo: numerosos poetas escriben verdades de este género. Son como el pintor que cubría de frescos las paredes de un barco que se estaba hundiendo. El haber resuelto nuestra primera dificultad les procura una cierta dificultad de conciencia. Es cierto que no se dejan engañar por los poderosos, pero ¿escuchan los gritos de los torturados? No; pintan imágenes. Esta actitud absurda les sume en un profundo desconcierto, del que no dejan de sacar provecho; en su lugar otros buscarían las causas. No creáis que sea cosa fácil distinguir sus verdades de las vulgaridades referentes a la lluvia; al principio parecen importantes, pues la operación artística consiste precisamente en dar importancia a algo. Pero mirad la cosa de cerca: os daréis cuenta que no dejan de decir: no se puede impedir que llueva hacia abajo.

También están los que por falta de conocimientos no llegan a la verdad. Y, sin embargo, distinguen las tareas urgentes y no temen a los poderosos ni a la miseria. Pero viven de antiguas supersticiones, de axiomas célebres a veces muy bellos. Para ellos el mundo es demasiado complicado: se contentan con conocer los hechos e ignorar las relaciones que existen entre ellos.

Me permito decir a todos los escritores de esta época confusa y rica en transformaciones que hay que conocer el materialismo dialéctico, la economía y la historia. Tales conocimientos se adquieren en los libros y en la práctica si no falta la necesaria aplicación. Es muy sencillo descubrir fragmentos de verdad, e incluso verdades enteras. 

El que busca necesita un método, pero se puede encontrar sin método, e incluso sin objeto que buscar. Sin embargo, ciertos procedimientos pueden dificultar la explicación de la verdad: los que la lean serán incapaces de transformar esa verdad en acción. Los escritores que se contentan con acumular pequeños hechos no sirven para hacer manejables las cosas de este mundo. Pues bien, la verdad no tiene otra ambición. Por consiguiente esos escritores no están a la altura de su misión.
(Bertold Brecht 1934)

04 junio 2026

La verdad y sus dificultades (1): El valor de escribir la verdad

(Bertold Brecht)

Para mucha gente es evidente que el escritor deba escribir la verdad; es decir, no debe rechazarla ni ocultarla, ni deformarla. No debe doblegarse ante los poderosos; no debe engañar a los débiles. Pero es difícil resistir a los poderosos y muy provechoso engañar a los débiles. Incurrir en la desgracia ante los poderosos equivale a la renuncia, y renunciar al trabajo es renunciar al salario. Renunciar a la gloria de los poderosos significa frecuentemente renunciar a la gloria en general. Para todo ello se necesita mucho valor.

Cuando impera la represión más feroz gusta hablar de cosas grandes y nobles. Es entonces cuando se necesita valor para hablar de las cosas pequeñas y vulgares, como la alimentación y la vivienda de los obreros. Por doquier aparece la consigna: «No hay pasión más noble que el amor al sacrificio».

En lugar de entonar ditirambos sobre el campesino hay que hablar de máquinas y de abonos que facilitarían el trabajo que se ensalza. Cuando se clama por todas las antenas que el hombre inculto e ignorante es mejor que el hombre cultivado e instruido, hay que tener valor para plantearse el interrogante: ¿Mejor para quién? Cuando se habla de razas perfectas y razas imperfectas, el valor está en decir: ¿Es que el hambre, la ignorancia y la guerra no crean taras?

También se necesita valor para decir la verdad sobre sí mismo cuando se es un vencido. Muchos perseguidos pierden la facultad de reconocer sus errores, la persecución les parece la injusticia suprema; los verdugos persiguen, luego son malos; las víctimas se consideran perseguidas por su bondad. En realidad esa bondad ha sido vencida. Por consiguiente, era una bondad débil e impropia, una bondad incierta, pues no es justo pensar que la bondad implica la debilidad, como la lluvia la humedad. Decir que los buenos fueron vencidos no porque eran buenos sino porque eran débiles requiere cierto valor.

Escribir la verdad es luchar contra la mentira, pero la verdad no debe ser algo general, elevado y ambiguo, pues son estas las brechas por donde se desliza la mentira. El mentiroso se reconoce por su afición a las generalidades, como el hombre verídico por su vocación a las cosas prácticas, reales, tangibles. No se necesita un gran valor para deplorar en general la maldad del mundo y el triunfo de la brutalidad, ni para anunciar con estruendo el triunfo del espíritu en países donde éste es todavía concebible. Muchos se creen apuntados por cañones cuando solamente gemelos de teatro se orientan hacia ellos. Formulan reclamaciones generales en un mundo de amigos inofensivos y reclaman una justicia general por la que no han combatido nunca. También reclaman una libertad general: la de seguir percibiendo su parte habitual del botín. En síntesis sólo admiten una verdad: la que les suena bien.

Pero si la verdad se presenta bajo una forma seca, en cifras y en hechos, y exige ser confirmada, ya no sabrán qué hacer. Tal verdad no les exalta. Del hombre veraz sólo tienen la apariencia. Su gran desgracia es que no conocen la verdad.

(Bertold Brecht 1934))

24 mayo 2026

La IA sin acentos

 


Cuando iba al colegio, nos hinchaban a redacciones, teniamos que escribir sin faltas de ortografia, con los acentos correctos (esto aun me sigue costando) y con buena letra. La caligrafia era importante. Los tiempos han cambiado.

Siempre he sido una persona que disimula, aunque creo que no le he conseguido. Ahora le llaman "maskin", ponerse una mascara adecuada a cada situación. En la adolescencia esto se vio confirmado por Lao-Tse, "si estas con tontos hazte el tonto", y hasta aqui hemos llegado. 

Tras las oposiciones consegui el equilibrio tramitando los expedientes justos, ni uno mas para no parecer "pelota", ni uno menos para no parecer un vago. Lo justo, sin pasarse. Hablando de futbol en el cafe, lo malos que son los politicos y "esto lo arreglaba yo en un momento".

Tras el despido masivo en mi oficina al incorporar la IA en el trabajo, han descubierto que una maquina hace el trabajo de todos y no pide Moscosos. Sí, hemos perdido humanidad, pero Gutierrez tampoco tenia mucha cuando les hacia dar cincuenta vueltas a las peticiones.

Me han ofrecido colaborar "humanizando" la inteligencia artificial, tengo que quitar los acentos (Esto no me cuesta mucho), hacer faltas de ortografia controladas y "perder el control" de vez en cuando, tengo un protocolo de frases a utilizar:

"Aunque Vd pague sus impuestos estamos escasos de personal y recursos"

"A mi trateme con respeto, que yo no le he faltado"

"Venga Vd. mañana que el que atiende esto no esta ahora"


Parece ser que la gente esta más tranquila, eso de que la atendiera una maquina fría y correctamente no les acababa de gustar.
¡Que tiempos!

(Evaristo Cienpozuelos)

03 mayo 2026

El silencio, el ayuno digital y el aburrimiento.

(Byung-Chul Han)

El agotamiento de la sociedad moderna no nace de las imposiciones externas, sino de una autoexplotación invisible. La necesidad de productividad constante ha eliminado los espacios de calma y descanso, convirtiendo la vida en un ciclo de rendimiento infinito. De esta forma, la ausencia de ruido deja de ser un vacío para pasar a ser una herramienta de resistencia.

La búsqueda de la excelencia individual, entendida como necesidad de mejorar genera una presión constante que se identifica como el motor del cansancio contemporáneo.

Ante la velocidad del mundo digital y la exposición permanente, el silencio surge como la vía para recuperar la autonomía sobre el propio tiempo. 

El silencio funciona como la única manera de decir no a la exigencia de ser una persona siempre mejor y productiva.

El silencio no es una carencia de contenido, sino una forma de desobediencia frente a la autoexplotación que nos obliga a estar siempre disponibles y visibles.

La filosofía contemporánea advierte que el valor del ser humano se ha desplazado del «ser» al «hacer». Si no producimos o no mostramos nuestra vida en las plataformas digitales parece que dejamos de existir. Esta dinámica, basada en la premisa de ser vistos para ser reconocidos, alimenta un ruido perpetuo que impide la reflexión profunda.

Esta situación guarda una relación directa con fenómenos modernos como el burnout o desgaste profesional. La psicología identifica esta tendencia como una autoexigencia desadaptativa, donde la persona busca metas que exceden sus necesidades reales. Al eliminar el silencio, eliminamos también la capacidad de procesar nuestras experiencias, quedando atrapados en una rueda de hámster de tareas y opiniones inmediatas que no permiten el reposo cognitivo.

Una de las herramientas más efectivas para combatir el burnout es el ayuno digital, una práctica que consiste en desconectar de forma total cualquier dispositivo electrónico durante periodos específicos del día. Esta técnica permite que el cerebro descanse de la sobreestimulación de las pantallas.

Al eliminar las notificaciones, la persona recupera, poco a poco, la capacidad de concentración que la tecnología fragmenta de manera constante.

Otra opción para fomentar el silencio es el establecimiento de zonas blancas en casa. Se trata de estancias o rincones específicos donde el uso del teléfono móvil o el ordenador queda estrictamente prohibido. La creación de estos espacios fisicos en el hogar ayuda a que la mente asocie ciertos entornos con la relajación profunda y la reflexión, lejos del ruido que genera la productividad infinita que critica el filósofo.

Finalmente, muchos psicólogos suelen recomendar la técnica del aburrimiento, ya que funciona como un catalizador de la creatividad. En lugar de rellenar cada segundo de espera con el móvil, permitir que el tedio aparezca obliga al individuo a enfrentarse a sus propios pensamientos e incluso fomenta la creatividad, al permitir que la persona encuentre soluciones originales a problemas cotidianos.

(Byun-Chul Han)

24 abril 2026

La IA y la España vaciada

 

Alfredo, con sus medias palabras habituales, me ha estado contando los rumores que corren en el Centro de la tercera edad. Hasta ahora siempre se referian al cambio de personas que lo llevaban. Que si la camarera era amable, que si el cafe habia subido 10 cts. ¡A donde vamos a llegar! y que si hay que lavarse las manos antes de jugar al guiñote, que las cartas se ponen "pringosas" y las renuevan muy de tarde en tarde.

Ahora no me ha hablado de eso. He creido entender que iban a implantar metodos de IA, no creo que se refiera a aprender a leer, todos hemos ido a la escuela y mal que bien, sin gafas de cerca imposible, sabemos. Parece que quiere decir Inteligencia artificial. Ya era hora, menos mal que se han dado cuenta que en el pueblo, salvo contar cartas en el guiñote y controlar los triunfos que han salido, la inteligencia va justita.

Pues tampoco, me lo ha dicho con palabras corrientes,  que he llegado a dudar de con quien estaba hablando. Que si iban a implementar sistemas de control humano y de movilidad, para optimizar de manera sostenible la actividad humana y evitar el ostracismo social asi como el aumento de gasto en servicios sociosanitarios debido al deficit individual de autogestion de la felicidad y el bienestar, no utilizando solo el feed-back de la dopamina como recompensa inmediatas y mejorar la tolerancia a la frustracion.

Como no he entendido nada y al ver mi cara de sorpresa, me lo ha intentado explicar. Parece que van a poner tornos de entrada y salida del centro de la tercera edad, asi controlan quien viene y quien se queda en casa. Despiden a la Asistente social y se ahorran un sueldo. Lo de la dopamina parece que se refiere a no beber tanto alcohol. 

Estan haciendo perfiles de como somos. Ya me han pasado la encuesta. Preguntas trampa de esas que solo tienen una respuesta para ver si mientes, o la misma pregunta de dos maneras diferentes para ver si coinciden.

Hay varias preguntas clave: ¿Le gusta estar solo?, hay que responder si, para entrar en mi espiritualidad interior cuando hago mindfulness. No dar toque cristiano que en el pueblo hay moros (Hay que ser inclusivo).

¿La familia que es para Vd?. Lo mas importante, el sosten de mi memoria historica, el anclaje de mis raices (No se si esto quedara muy pedante). Aunque la verdad es que no los veo nunca, pero esto no lo añado. 

Yo he leido que la IA va a quitar empleo. Pero parece ser que van a contratar animadores sociales, me parece que una, no llega para mas, ya que lo que las maquinas no pueden hacer es sustituir la "parte humana" de las personas. Aunque no se si van a poder sustituir los gritos del Fulgencio cuando pierde al guiñote, o la tacañeria del Higinio que nunca paga los cafes.

La animadora que viene es de mediana edad, parece que trabajaba en la compañia de variedades de Manolita Chen, baila y canta, y ha hecho el master en la UNED de Relaciones Sociales, autoestima y variedades. A ver que sucede. 

Bueno, hay que resistir, tendre que socializar algo mas. Alfredo me ha dicho un truco para mejorar, cuando te hablen mueve la cabeza, como aquellos perros bamboleantes que se llevaban en la parte trasera de los Seat, subiendo y bajando la cabeza. Evita poner los ojos en blanco que quiere decir que te vas a otro sitio y no atiendes. Que trabajoso es todo. Espero que no nos quiten la siesta.

(Evaristo Cienpozuelos)



10 abril 2026

Pensar o soñar por las noches es realidad virtual

(El Bosco: El Jardin de las Delicias)

"Detrás de la realidad hay otra cosa, es lo que se llama pensamiento. Me hace gracia cuando se habla de “realidad virtual” como si los seres humanos hubiéramos vivido alguna vez fuera de ella; pensar o soñar por las noches es realidad virtual. La filosofía se basa en la distinción entre fenómeno y cosa, el mundo de las ideas platónico. Ahora además estás jugando con la consola al tenis con un señor que no existe. Todo eso favorece que te des cuenta de cómo hemos vivido siempre. Freud, por ejemplo, decía que cuando una pareja discute en una habitación no hay dos personas, hay cuatro. Las dos personas reales y después la idea que cada uno de ellos tiene del otro, que es con la que está discutiendo."

(Entrevista con Fernando Savater)