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05 octubre 2026

Pessoa y las cartas de amor ridiculas

(Fernando Pessoa)


Todas las cartas de amor son ridículas.

No serían cartas de amor si no fuesen ridículas.
 
También escribí en mis tiempos cartas de amor, como las demás, ridículas. 

Las cartas de amor, si hay amor, tienen que ser ridículas. 

Pero, al final, sólo las criaturas que nunca han escrito cartas de amor son las que son ridículas. 

Quién volviera al tiempo en que escribía sin darme cuenta cartas de amor ridículas. 

La verdad es que hoy mis recuedos de aquellas cartas de amor son los que son ridículos.

(Todas las palabras esdrújulas, igual que los sentimientos esdrújulos, son naturalmente ridículas.)

(Fernando Pessoa: del heteronimo Alvaro de Campos)


30 septiembre 2026

Diferentes formas de hacer el amor

(Fernando del Paso)

“Hacíamos el amor compulsivamente. Lo hacíamos deliberadamente. Lo hacíamos espontáneamente. Pero sobre todo, hacíamos el amor diariamente. O en otras palabras, los lunes, los martes y los miércoles, hacíamos el amor invariablemente. Los jueves, los viernes y los sábados, hacíamos el amor igualmente. Por últimos los domingos hacíamos el amor religiosamente.

O bien hacíamos el amor por compatibilidad de caracteres, por favor, por supuesto, por teléfono, de primera intención y en última instancia, por no dejar y por si acaso, como primera medida y como último recurso. Hicimos también el amor por ósmosis y por simbiosis: a eso le llamábamos hacer el amor científicamente. Pero también hicimos el amor yo a ella y ella a mí: es decir, recíprocamente. Y cuando ella se quedaba a la mitad de un orgasmo y yo, con el miembro convertido en un músculo flácido no podía llenarla, entonces hacíamos el amor lastimosamente.

Lo cual no tiene nada que ver con las veces en que yo me imaginaba que no iba a poder, y no podía, y ella pensaba que no iba a sentir, y no sentía. (…) Para envidia de nuestros amigos y enemigos, hacíamos el amor ilimitadamente, magistralmente, legendariamente. Para honra de nuestros padres, hacíamos el amor moralmente. Para escándalo de la sociedad, hacíamos el amor ilegalmente.

Para alegría de los psiquiatras, hacíamos el amor sintomáticamente. Y, sobre todo, hacíamos el amor físicamente.

También lo hicimos de pie y cantando, de rodillas y rezando, acostados y soñando. Y sobre todo, y por simple razón de que yo lo quería así y ella también, hacíamos el amor voluntariamente".

(Fernando del Paso)


25 septiembre 2026

El amor es dar aquello que falta

(Luciano Lutereau)

"En una de mis películas favoritas, Escenas de la vida conyugal, de Ingmar Bergman, un matrimonio está sentado en un sofá un día de mucho calor, están agotados por la crisis que atraviesan como pareja. Entonces ella dice: “¿Por qué no podemos ser como nuestros padres? ¿Por qué no podemos dedicarnos a comer y volvernos viejos?”.

"El problema de mi generación de varones y mujeres es que ya no queremos envejecer ni engordar. Hicimos del amor nuestro Dios, pero Eros es un Dios caprichoso. Le pedimos demasiadas cosas. Así fue que se cansó de nosotros.Y nos abandonó."

"Dan lo (poco) que tienen, cuando el amor es dar aquello que falta. Quien da lo que (le) sobra, no ama; que solo ama quien da lo que (le) falta es obvio si pensamos en que, en última instancia, quien ama se da a sí mismo o, como dice la canción de Sui Generis: “No pido nada a cambio de darte, lo poco que tengo, mi vida y mis sueños”.

"¿Qué es la histeria femenina? Para decirlo con simpleza, es histérica toda mujer que no quiere aquello que desea. Así es que, por ejemplo, puede ser que prefiera tentarse antes que disfrutar, tal vez llegue a privarse, lo cierto es que su posición se caracteriza por decirle que no a la satisfacción sin más, ya que no puede aceptarla sin vivir con la fantasía de que se la está usando, de que –para el caso– eso beneficia más al otro que a ella. Por lo tanto, mejor decir que no, para que el otro demuestre hasta qué punto está dispuesto a sacrificarse o, tal como cuentan algunas mujeres que escucharon decir a sus madres y/o abuelas, “si le decís que sí a un varón, después se va” o “tenés que hacerte respetar (o desear)”.

(Luciano Lutereau)

17 septiembre 2026

El amor es el gran revelador




(Claire-Louise Bennett)

Lo que debería estar en el centro de la experiencia amorosa es la diferencia, el azar, y el riesgo, elementos que hoy, en un mundo dominado por las citas mediadas por aplicaciones, son prácticamente imposibles. El mundo de hoy nos anima a pensar en términos de compatibilidad. Buscamos a alguien que encaje con nosotros, que reafirme quienes ya somos. Esa manera tan consciente de abordar las relaciones puede resultar bastante transaccional, algo parecido a ir de compras, porque nos obliga a definir de antemano qué buscamos en una pareja, qué esperamos de una relación y cuáles son nuestros límites. Y el amor es todo lo contrario. El amor es el gran revelador.

El amor nos revela quiénes somos de verdad. Nos muestra cosas sobre nosotros mismos que jamás nos habíamos atrevido a imaginar, y mucho menos a admitir. Por eso la atracción que nace en la vida real tiene una fuerza tan enorme y, al mismo tiempo, resulta tan perturbadora. A Anaïs Nin le aterrorizaba la idea de quedar fijada en una personalidad estable y definida. Quería fluir, estar siempre transformándose, y, para ella, el amor era lo que hacía posible esa especie de movimiento perpetuo, esa expansión existencial. Sus relatos y sus novelas muestran, de hecho, cómo los encuentros íntimos pueden desarraigarte, poner tu mundo del revés, llevarte muy lejos de quien sea que creas que eres en ese momento. Lo que hoy podría despacharse como simple romanticismo es, en realidad, lo que hace del amor una experiencia profundamente singular. Al fin y al cabo, es la fuerza más poderosa que existe, siempre que uno tenga el valor de no intentar administrarla ni dirigirla.

Samuel Beckett decía que la tarea del artista no consiste en aclarar las cosas, sino en encontrar una forma de dar cabida al desorden.

Mi escritura sigue un camino roto, lleno de falsos comienzos, callejones sin salida y parajes invadidos por la maleza. Y, de vez en cuando, aparecen pequeños claros donde hay una sensación de tregua, de inmediatez y de comunión. La cosa es que no escribo para afirmar nada. Escribo negando, subvirtiendo, socavando. Y es así porque, aunque necesitamos depositar cierta fe en la realidad para poder seguir viviendo, en el fondo no creo que eso que llamamos realidad exista. 

(Claire-Louise Bennet)

01 marzo 2026

La verdad que el paciente no sabe que sabe

 

(Gabriel Rolón)


“Solo alguien que nunca se psicoanalizó se identifica con sus logros”

“El analista no comprende al paciente. Lo acompaña hasta el borde del abismo”.

"La escuela americana de psicologia ideó una psicoterapia que busca el bienestar. Los analistas freudianos renunciamos a eso para buscar la verdad que el paciente no sabe que sabe."

"Ser un ser humano ya es traumático. Uno no llega a la vida: cae en un mundo que no entiende. Convertirse en ser humano genera dolores que arman una matriz sobre la que se van a montar los dolores que vengan."

"A veces quien no encuentra un lugar en el mundo, halla uno como víctima. Es preferible a no ser nada, ¿no? Es similar a estar en una trinchera: un lugar horrible donde uno se siente protegido. El trabajo del analista es que esa persona intuya que hay lugares mejores para ella."

"El psicoanálisis abre la puerta a la confusión sin garantías.Quien te proponga la cura, te miente."

"La vida duele. Ser analista no tiene que ver con saber. Tiene que ver con sostener el lugar de desconocimiento. Abrir un espacio donde ni vos ni yo sabemos nada."

"El psicoanalista está en el territorio donde no se entienden las cosas. Todos llevamos dentro un Jekyll y un Hyde incapaces de entender cómo fuimos capaces de decir eso. Lo más importante en un relato es cuando el paciente duda. Por esos huecos nos metemos."

"Intentamos reparar donde podemos aquello que no podríamos reparar donde quisiéramos."

"Dante sitúa en el último anillo del infierno a los ingratos. Por debajo de los asesinos. El ingrato es un traidor. Cuando no estás a la altura con alguien que te ha tendido la mano, estás traicionando un acto de amor."

"No todos los amores merecen ser vividos. El amor, si no es condicional, es necesidad. Y la necesidad es patológica."

"El deseo es el motor de la vida. El deseo se opone a la fuerza destructiva que tenemos: nunca vamos a encontrar todo lo que queremos. Siempre vamos a ser seres deseantes. Ahora, el deseo ha de tener límites. Las normas están para que sepamos hasta dónde se puede llegar. Puedes desear algo que no te puedes comprar. Y no lo robas. Se complica cuando la vida te lleva a la ausencia de deseo. El deseo de nada es el deseo de muerte. El deseo otorga placeres. Unamuno diría placeres de juguetería, pero te alcanzan para vivir."

"El peor de los tormentos es querer ser alguien distinto al que se es. Lo escribió Kierkegaard. Nadie sabe quién es. Psicoanalizarse es adentrarse en esa búsqueda."

"La persona que amamos no es la que nos completa, sino la que nos permite tener una incompletud que no duele. Para que funcione hay que renunciar a esa demanda desmesurada de completud."

"Una de las cosas más difíciles de duelar no es la pérdida del otro, sino la pérdida del lugar que teníamos para el otro. Cuando te dejan de amar, dejas de ser único y pasas a ser del montón."

"La soledad nos separa de los otros y nos acerca a nosotros.
¿Solos estamos incompletos? Acompañados también. Es la maravillosa tragedia del ser humano. Si estuviéramos completos, ¿qué buscaríamos?"

"A veces uno elige no atosigarse con compañías nuevas hasta no estar a la altura de la situación. Otras es producto de hacerse el que quiere estar solo porque tiene miedo del rechazo. Estar con alguien es un desafío complicado. Hay personas que temen ese desafío y no están con nadie y otras que enmascaran el no estar con nadie estando con muchas, que es otra manera de no estar con nadie."

"Esta época invita a la frustración permanente porque no sostiene los logros. Te esforzaste por tener un auto y a los tres meses te dicen que es viejo. Hay que desarrollar una inteligencia para quedarse con el placer de lo logrado. Parte de alcanzar cierta sanidad es poder darle a lo logrado un tiempo a nuestro lado. La felicidad no hay que encontrarla dentro de uno. Hay que construirla. No es una búsqueda del tesoro."
(Gabriel Rolón: Entrevista)

11 diciembre 2022

Pessoa, el amor romántico y la desilusión

(Fernando Pessoa. Cuadro de Joao Beja)

"Pero así es toda la vida; así, por lo menos, es ese sistema de vida particular al que, en general, se llama civilización. La civilización consiste en dar a algo un nombre que no le compete, y después soñar sobre el resultado. Y, realmente, el nombre falso y el sueño verdadero crean una nueva realidad. El objeto se vuelve realmente otro. Manufacturamos ideales. La materia prima sigue siendo la misma, pero la forma, que el arte le ha dado, la aleja de continuar siendo efectivamente la misma. Una mesa de pino es pino pero también es mesa. Nos sentamos a la mesa y no al pino. Un amor es un instinto sexual, pero no amamos con el instinto sexual, sino con la presuposición de otro sentimiento. Y esa presuposición es ya, en efecto, otro sentimiento".

"La vida perjudica a la expresión de la vida. Si yo viviese un gran amor, nunca lo podría contar."

"Todo hombre de hoy en quien la estatura moral y el relieve intelectual no sean de pigmeo o de paleto, ama, cuando ama, con amor romántico. El amor romántico es un producto extremo de siglos sobre siglos de influencia cristiana; y, tanto cuanto a su substancia, como cuanto a la secuencia de su desarrollo, puede ser dado a conocer a quien no lo perciba comparándolo con una veste, o traje, que el alma o la imaginación fabricasen para vestir con él a las criaturas, que acaso parezca, y el espíritu crea, que les cae bien.
Pero todo traje, como no es eterno, dura tanto cuanto dura; y en breve, bajo la veste del ideal que formamos, que se deshace, surge el cuerpo real de la persona humana, en quien lo vestimos.
El amor romántico, por lo tanto, es un camino de desilusión. Sólo no lo es cuando la desilusión, aceptada desde el principio, decide variar de ideal, tejer constantemente, en los talleres del alma, nuevos trajes con que constantemente se renueve el aspecto de la criatura por ellos vestida."
(Extractos del Libro del Desasosiego de Fernando Pessoa)

04 abril 2022

La intimidad y los planes de futuro


Una nación es como un matrimonio: funciona si hay intimidad y planes de futuro. Una pareja romántica es estable si intima psicológicamente y planifica la vida conjuntamente. Los hijos, recuerdos, hipotecas y ahorros en común pesan, pero son irrelevantes sin proximidad emocional ni proyectos venideros. El amor se puede alimentar del ayer, pero vive del mañana.

Para un país, el porvenir también cuenta más que el pretérito. El camino andado, aunque sea muy glorioso, importa menos que la senda por delante.


"Quizás no exista por-venir, ni por-llegar, solo la aceptación de lo que es en cada momento aunque no coincida con nuestros proyectos. Cuanto esfuerzo inútil en intentar adecuar y explicar lo que "realmente" nos sucede, nos sorprende, con  los "proyectos" que teníamos. En realidad somos las historias que nos contamos a nosotros mismos"


"No vemos las cosas como son, las vemos como somos". (Anais Nin)


14 febrero 2022

Nada vivo tiene remedio. Apuntes ante la imposibilidad de San Valentin

(Georges Pierre Seurat: Tarde de Domingo)

Que palabras nuevas necesito capturar para envolverte, para que germinen en las macetas de nuestros encuentros, en los balcones de nuestras primaveras.
Retales de palabras, buscando la aparente totalidad, o desde lo ínfimo, desde lo pequeño, porque lo cotidiano es grande precisamente en su pequeñez.

"Uno de los efectos estéticos que suele provocar la observación minuciosa del detalle y su puesta en escritura, permite, no sólo recuperar la textura de lo mínimo, casi de lo ínfimo sino que en su despliegue logra la reconstitución del sistema al cual el detalle pertenece; descubre así una perspectiva que, paradójicamente, suele perderse en visiones que se presumen totalizadoras". (Margo Glantz)

Tus miradas, tus ojos abiertos al miedo y a la esperanza, tus afiladas piernas que tantas veces desenfundas, como un florete, en nuestros duelos. Los matices de las salsas, la temperatura de los alimentos, la antropología de los detalles, presencias temporales, humo de encuentros y presencia de pequeños utillajes, casi inservibles, pero perfectos en su misión casi inútil.

Totalizaciones que empobrecen, en su perfección, en aras de una síntesis falsa. El fruncir de tus cejas y de tus labios, los silencios atronadores, los momentos que no estamos juntos para estar mejor juntos. Los momentos que apenas te olvido me doy cuenta de que tu presencia es el soporte de mi estructura.

Quizás las partes del cuerpo, la parcialidad de los rostros, orejas, ojos, labios, pómulos y su veneciana palidez, piezas de un puzzle nunca resuelto, variaciones matemáticas de mis imposibilidades, de tus emociones, los escasos momentos en que todo encaja.

La unión de lo pequeño, el rastrillo de nuestras minucias, esa forma en que nada encaja, y la muerte siempre negando nuestra pequeñez e imponiendo la épica, los grandes fines, las estructuras acabadas, deshumanizadas por su imposibilidad de trocearlas, de deglutirlas, de que pasen a formar parte de nuestra carne.

A veces intento llegar a ti sin saber muy bien lo que digo o sin saber muy bien como decirlo. ¿De donde procede esta búsqueda, esta ansia por devorarte, por hacerte carne de mi carne, este canibalismo para saciar el hambre de mi soledad, el ansia de las playas de tu sonrisa.
(Evaristo Cienpozuelos)

17 julio 2021

Ana Blandiana, poesia y cultura de la cancelación

(Ana Blandiana)


“Creo que la poesía no pertenece a otro mundo, sino que es la esencia, a menudo irreconocible, de este”. 

P. Entrelaza en estos versos amor y muerte (tras la muerte de su marido), a la que trata con cierta esperanza. ¿Cómo la afronta? ¿La poesía hace más fácil enfrentarse a ella?

R. Al principio me sorprendió descubrir que la reacción más común de los lectores era: “¡Qué libro tan luminoso!” Pero luego me di cuenta de que era normal que así fuese. ¿Qué podía haber más luminoso que el descubrimiento de que no existen fronteras entre la vida y la muerte? Y ¿Cómo podría ser de otra manera, ya que el amor es en realidad de la abolición de todas las fronteras? Al escribir estos poemas en los meses posteriores a la muerte de mi marido, descubrí que todo lo que había conocido sobre ella hasta ese momento eran prejuicios que no se cumplían. Descubrí que no estaba escribiendo sobre una separación, sino sobre la imposibilidad de la separación. El amor y la muerte no se unen, sino que el amor pulveriza los significados de la muerte como desaparición, iluminando otro camino.

P. “La poesía verdaderamente grande es la que no se ha formulado aún”, afirma. ¿Cómo puede entonces crear el poeta? ¿No es cada verso una traición a lo posible?

R. En mi ensayo “La poesía entre el silencio y el pecado”, me refiero a la evolución de la poesía como un ideal, concebido como una intensificación del poder de sugestión, en el que 
decir lo menos posible para sugerir lo más posible puede convertirse en no decir nada para sugerirlo todo. Un ideal absurdo en la medida en que implica, para su cumplimiento, la desaparición de la poesía. Y un ideal, también, que, por mucho que quiera acercarse al él, ningún poeta alcanzará nunca, porque ninguno aceptará renunciar a sus palabras. El sufrimiento y el arte del poeta consisten en vivir en el filo entre esas palabras y la nada.

P. Defiende que, en la poesía, igual que en la música, es clave el silencio, algo escaso en la actualidad. ¿Dónde radica su importancia?

R. Vivimos en un mundo en el que se habla tanto, que el propósito de la poesía se ha convertido en restaurar el silencio. El silencio como un regalo que nos hacemos para entendernos a nosotros mismos y poder entender el ruido exterior. Además, la poesía nunca estuvo hecha de palabras, sino de la serenidad entre ellas.

P. Años después sigue siendo un símbolo de resistencia y compromiso ético. ¿Contra qué deben seguir alzando la voz la poesía y la cultura?

R. El mal más agresivo y peligroso hoy en día es la cultura de la cancelación, un movimiento que pretende reescribir la historia del mundo, concebida perversamente como una cadena interminable de crímenes perpetrados por el hombre blanco. Se protesta contra Beethoven
 y se exige que se interpreten más compositores de color, se censura a Shakespeare,  y se prohíbe una lista interminable de escritores de cualquier época. La corrección política, nacida del deseo de no ofender, se ha convertido en una grave forma de censura y represión. La cultura europea, que floreció a partir del culto a la libertad, está siendo culpabilizada y censurada; los derechos humanos, formulados por los europeos a partir de la necesidad de igualdad, están siendo sustituidos por la discriminación positiva, contraria a la objetividad, y la protección de las minorías se ha transformado en una aberrante condena de la mayoría.


(Entrevista a ANA BLANDIANA: El Cultural)








13 febrero 2021

El amor y el habla



(Contemplación: Cuadro de Alejandra Caballero)


Estoy "atrapado" , "obligado", en mis relaciones. Si no siento cierta "opresión", parece que "pasan" de mi, pero si la opresión es muy fuerte, me alejo, buscando espacio para respirar.

Lo etiqueto todo, amistad, compañero/a de trabajo, amor romántico, sexo sin amor, solo para conversar, solo para divertirnos.

Busco constante y compulsivamente, espectáculos de emociones, la vida de los otros, para escribir mi vida y llenar mi teatro, solo soy capaz de aparentar, actuar en las obras de los otros.

Siempre estoy en fuga, solo descanso en la caja del lenguaje, pero a veces es muy limitada. Solo queda la razón y la muerte en vida o el poder de lo onírico, la locura, la muerte social.

Nunca he sido valiente para elegir.

La única salida es tomar distancia, observar mi patetismo desde fuera, seguir sonriendo como si algo importara y reír con la carcajada de la estupidez, polvo sobre polvo, ...........



"Somos humanos precisamente porque somos capaces de idealizar. Es eso lo que nos permite hablar. Si no amamos a nadie, no hablamos. La relación de amor es la condición de nuestra capacidad para el habla. Si se niega esto, se destruye no sólo a las personas, sino también la posibilidad humana, su condición de hablante".

12 agosto 2020

No volveré a tocarte/No te veré morir

(Idea Vilariño)

Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.
No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.
Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.
No volveré a tocarte.
No te veré morir.

(Ya no:Idea Vilariño)


Tal vez debí quedarme en los amores quietos que podrían llenar mi vida con un nombre en vez de buscar al evadido del hombre, despojado, sin alma, ser puro, esqueleto. (Idea Vilariño)

28 agosto 2017

La anarquia relacional


 Hace relativamente poco me llamaron para ver si me podían hacer una entrevista en un programa de radio para hablar sobre no-monogamias. Bien, en realidad era para hablar de poliamor (evidentemente era el único tipo de no-monogamia que conocían) y fui yo quien intentó generalizar el tema a las no-monogamias. Y es que yo no soy poliamorosa. Intentaré primero introducirme para contextualizarme y contextualizar lo que voy a explicar.

No soy monógama, pero tampoco soy poliamorosa. Me identifico más bien con la anarquía relacional. No entraré en definir ni explicar qué es la anarquía relacional, sino que intentaré explicar qué implica esto para mí en mi vida y cómo construyo mis relaciones. Yo no doy más peso ni importancia por defecto a las relaciones "románticas y/o sexuales"; vaya, lo que normalmente llamamos "relaciones de pareja" o cosas que se puedan parecer. Los grados de importancia que doy a mis relaciones dependen mucho de cada una de ellas, las cosas que comparta o no, etc; pero para mí, porque con una persona no tenga un vínculo romántico ni sexual no hace que lo que comparta con ella tenga menos valor (pueden ser proyectos de muchos tipos, o la convivencia, o proyectos de activismo, de crianza, o simplemente quedar para hablar y filosofar, para dormir juntas y hacernos compañía y compartir afecto emocional y/o físico).


Todas las cosas que comparto con cada relación son para mí de cierta importancia, y las intento tratar con cuidado y valor. Sí que tengo relaciones más importantes que otras, pero no jerarquizo (no pongo normas que afectan directamente a personas que no forman parte de la relación sin que ellas no puedan participar en el proceso de toma de decisiones). No quiere decir que trate a todas de la misma manera, no; cada relación es diferente y tendrá sus tiempos de dedicación, esto dependerá de lo que se comparta, de las personas que formen parte de la relación y de lo que quieran. No tengo ninguna relación con la que comparta todo lo que se suele compartir con una pareja, pero con muchas de mis relaciones comparto algunas cosas que pueden ser "de pareja".

Pero esto no quiere decir que por defecto "sólo tenga amigas", que es lo que suele pensar la gente, porque no creo que la etiqueta "amiga" por defecto lleve en ella el valor que para mí toman las relaciones (solamente hace falta que observemos el "sólo" que suele llevar la palabra "amistad" casi siempre delante, como si de una cosa de menos valor se tratara). Creo que el trato que se tiene con las amigas es bastante poco cuidadoso, sin compromisos (o estos compromisos siempre dependen de los compromisos con parejas, que siempre son más importantes) y sin responsabilidad en la relación; podríamos decir que una amiga es aquella de quien puedes pasar durante meses sin informarle de tu "desaparición", mientras que en una pareja tienes que pasar por todo un ritual de "ruptura" que roza la absurdidad.

Por lo tanto, yo no me muevo en ninguno de estos "polos" o "estados", sino que intento establecer relaciones más conscientes con cada una de las personas importantes que forman parte de mi vida, y con todas valoro la comunicación, los compromisos, los cuidados, y un largo etcétera (todo lo que a menudo sólo está reservado a las parejas en la mayoría de discursos monógamos o poliamorosos).

(Natalia Wuwei Climent)

09 agosto 2011

Tal vez no era pensar, la fórmula, el secreto.

Tal vez no era pensar, la fórmula, el secreto, sino darse y tomar perdida, ingenuamente, tal vez pude elegir, o necesariamente, tenía que pedir sentido a toda cosa. Tal vez no fue vivir este estar silenciosa y despiadadamente al borde de la angustia y este terco sentir debajo de su música un silencio de muerte, de abismo a cada cosa. Tal vez debí quedarme en los amores quietos que podrían llenar mi vida con un nombre en vez de buscar al evadido del hombre, despojado, sin alma, ser puro, esqueleto. Tal vez no era pensar, la fórmula, el secreto. sino amarse y amar, perdida, ingenuamente. Tal vez pude subir como una flor ardiente o tener un profundo destino de semilla en vez de esta terrible lucidez amarilla y de este estar de estatua con los ojos vacíos. Tal vez pude doblar este destino mío en música inefable. O necesariamente... (Idea Vilariño)

11 mayo 2011

La pereza y el amor


Existe una mujer a la que quiero y a la que nunca veo, nunca hablo y con la que nunca me encuentro. Ella colabora de la misma manera. A veces, en las escasa veces que nos encontramos, dice que me necesita, pero creo que solo necesita que exista, extraña posición. Evito consumar la relación, que biológico suena la palabra consumar, mas bien evito consumir la relación. ¿Qué relación?, una situación con una mujer a la que no veo, nunca hablo con ella y solo la mantengo en la recamara, como un seguro de vida.

Con su pensamiento, la posibilidad de pensar en ella, me aseguro la vida, tener algo pendiente y no consumado, otra vez la palabrita, alejar la muerte, no creo que muera teniendo algo pendiente, además me aseguro el deseo, el deseo de los anoréxicos, no agotar el deseo con la realización del acto, ….. el acto de comer, el acto sexual, llamas biológicas que se agotan. Pero sobre todo evito agotar el lenguaje, dar explicaciones, interpretar lo que se dice y lo que no se dice. Mi pereza me ha llevado a vivir con las ausencias, la virtualidad llevada al máximo. Ademas ya sabemos que la felicidad es unicamente el pensamiento de la posibilidad futura de ser feliz. Únicamente echo de menos la realidad física del roce de la piel, se duerme tan bien luego.
(Evaristo Cienpozuelos)

(Solo se suicidan los insomnes: Emile Cioran)

21 abril 2011

Una postura inofensiva y usual


El factor más grave de la línea de Mathilda era el hecho de que últimamente ella había tenido un amante ficticio.

Era una impostura usual en las esposas de Parque Remsen, donde ellos vivían. Una o dos veces por semana Mathilda se vestía con sus mejores prendas, se ponía un poco de perfume francés y usaba el abrigo de piel, y después, hacia el final de la mañana, tomaba un tren que la llevaba a la ciudad. A veces almorzaba con una amiga, pero era más frecuente que comiera sola en uno de esos restaurantes franceses de la calle Sesenta visitado por mujeres solas. Habitualmente bebía un cóctel o pedía media botella de vino. Quería aparecer corrompida o misteriosa – víctima del cruel enigma del amor – pero si un extraño la hubiese mirado fijamente la habría acometido un paroxismo de timidez, y con un sentimiento parecido al pánico habría recordado su hermoso hogar, sus hijos de expresión sincera, y las begonias de su jardín. Por la tarde, asistía a una función teatral o veía una película extranjera. Prefería los temas intensos que agotaban sus sentimientos – o como ella misma decía, que la dejaban “vacía”. Durante el viaje de regreso, en uno de los últimos trenes, se la veía serena y triste. A menudo lloraba mientras preparaba la cena, y si Mallory preguntaba qué le ocurría ella se limitaba a suspirar. Él tuvo un momento de sospecha, pero una tarde la vio mientras caminaba por la Avenida Madison, y ataviada con su abrigo de piel estaba comiendo un sándwich apoyada en un mostrador; entonces llegó a la conclusión de que las pupilas de los ojos de Mathilda estaban dilatadas, no por el enamoramiento, sino por la oscuridad del cine. Era una postura inofensiva y usual, y forzando un poco la compasión incluso podía considerársela útil.

(John Cheever: La geometría del amor)

05 abril 2011

El amor es cosa de tres


¡Anda, aprovéchate!. La frase y la forma desganada en que fue dicha me desconcertó. Dada mi crónica y natural timidez no fue seguida de movimiento alguno. Una parte de mi se paralizó, esperando averiguar su significado, mientras aquel amigo, mas bien conocido, seguía, satisfecho con la mirada, el cuerpo de la real moza que tenía por novia. Un cuerpo de huesos sólidos, relleno con cierta elegancia, con mucho por todos lados. Seguí acodado en la barra mientras los demás bailaban enrojecidos y sintiendo que había pasado el peligro. Años después comprendí que el amor es cosa de tres.

29 marzo 2011

No sabemos leer las señales


Ve las series televisivas sobre mujeres actuales? ¿Qué opina?
Mujeres desesperadas me resulta ofensiva por el grado de riqueza que exhibe. De nuevo, el presbiterianismo me lleva a condenar ese tipo de despliegues. También vi Sex and the City , hay un capítulo en el cual la protagonista, de una belleza menos convencional, una abogada, ve a un hombre en la ventana del edificio de al lado y empieza a desnudarse para él, pensando que él estaba montando un show para ella también. Pero luego se lo cruza en el supermercado y resulta que él es gay y que toda la escena de seducción se la estaba haciendo para el muchacho que estaba en la ventana de un piso superior. 

Es una historia que dice bastante sobre cómo nos enamoramos de alguien por su sonrisa y su cuerpo bonito y no sabemos leer las señales de que todo está en nuestra cabeza. Pero el resto de la serie me pareció bastante predecible, basada en esa idea de encontrar un hombre que lo sea todo, un matrimonio que lo tenga todo: intelecto, sexo, amor. Y eso es imposible. La solución es encontrar un buen balance, pero cuando uno se enamora, no ve esto. Supongo que yo soy una romántica, pero a la vez soy una persona muy analítica y ambas cosas no van bien juntas. Para las generaciones anteriores, que podían mantener separados los intereses románticos y sexuales, todo era más fácil que para las generaciones actuales

(Alice Munro)

20 marzo 2011

La honda mentira


Tomo tu amor
y qué
te doy mi amor
y qué
tendremos tardes noches
embriagueces
veranos
todo el placer
toda la dicha
toda la ternura.
Y qué
Siempre estará faltando
la honda mentira
el siempre

10 febrero 2011

Amor a primera vista



Ambos están convencidos
de que los ha unido un sentimiento repentino.
Es hermosa esa seguridad, 
pero la inseguridad es más hermosa.

Imaginan que como antes no se conocían
no había sucedido nada entre ellos.
Pero ¿Qué decir de las calles, las escaleras, los pasillos
en los que hace tiempo podrían haberse cruzado? 

Me gustaría preguntarles
si no recuerdan
-quizá un encuentro frente a frente
alguna vez en una puerta giratoria,
o algún "lo siento"
o el sonido de "se ha equivocado" en el teléfono
pero conozco su respuesta.

No recuerdan.
Se sorprenderían
de saber que ya hace mucho tiempo 
que la casualidad juega con ellos,

una casualidad no del todo preparada 
para convertirse en su destino, 
que los acercaba y alejaba, 
que se interponía en su camino 
y que conteniendo la risa 
se apartaba a un lado. 

Hubo signos, señales, 
pero qué hacer si no eran comprensibles. 
¿No habrá revoloteado 
una hoja de un hombro a otro 
hace tres años 
o incluso el último martes? 

Hubo algo perdido y encontrado. 
Quién sabe si alguna pelota 
en los matorrales de la infancia. 

Hubo picaportes y timbres 
en los que un tacto 
se sobrepuso a otro tacto. 

Maletas, una junto a otra, en una consigna. 
Quizá una cierta noche el mismo sueño 
desaparecido inmediatamente después de despertar. 

Todo principio 
no es mas que una continuación, 
y el libro de los acontecimientos 
se encuentra siempre abierto a la mitad.

(Wislava Szymborska)

03 febrero 2011

Venus y Apolo


“Ambas contradicciones se dan siempre, formando un tiro de cuatro caballos: uno ama a alguien porque lo conoce y porque no lo conoce; y lo conoce porque lo ama, y no lo conoce porque lo ama. Y, en ocasiones, se acrecienta esto de manera que se hace sentir con fuerza. Son los conocidos momentos en los que Venus mira a través de Apolo y Apolo a través de Venus hacia una sombrerera vacía, sorprendiéndose sobremanera de haber visto allí antes otra cosa. Y si el amor sigue siendo más fuerte que la estupefacción, se llega a una lucha entre ambos, y, en ocasiones, sale triunfante el amor, si bien desesperado, agotado e incurablemente herido. Pero si no es tan fuerte, se desata una lucha entre las personas; vienen las injurias, las llamadas para reparar el haber sido uno tan ingenuo..., las terribles irrupciones de la realidad..., las infamias hasta el paroxismo.

(Robert Musil) (de Marta Sanuy)