
EL CLIENTE: Dios hizo el mundo en seis días, y usted no es capaz de hacerme un pantalón en seis meses.
EL SASTRE: Pero señor, mire el mundo y mire su pantalón.
(Samuel Beckett)

EL CLIENTE: Dios hizo el mundo en seis días, y usted no es capaz de hacerme un pantalón en seis meses.
EL SASTRE: Pero señor, mire el mundo y mire su pantalón.
(Samuel Beckett)
Experimentos relativamente recientes han mostrado que muy probablemente la libertad o el libre albedrío es una ficción cerebral. Esto quiere decir que el cerebro, como el resto del universo, está sometido a leyes deterministas. Sólo podríamos escaparnos a este destino si suponemos la existencia de un ente inmaterial, al que se le ha llamado ‘alma’ o ‘mente’ que sería responsable de nuestras funciones mentales. Ahora bien, este dualismo metafísico o cartesiano ya no es compartido por la inmensa mayoría de neurocientíficos, por lo que tendríamos que concluir que no somos una excepción al resto del universo, como orgullosamente habíamos pensado. Los experimentos apuntan a que el cerebro se activa cuando se trata de realizar un acto voluntario mucho antes de que el sujeto tenga la impresión subjetiva de que va a mover una extremidad. Por tanto, tanto el movimiento como la impresión subjetiva de voluntad son resultado de esa actividad inconsciente y no, como solemos creer, que la consciencia de voluntad es la causa de todo el fenómeno. A esa impresión de libertad se la puede llamar “ficción cerebral”. (Francisco J. Rubia)

"Si se quiere rastrear el tiempo hay que ceder al desorden...."
El silencio está expulsado de las pantallas, expulsado de la comunicación. Las imágenes mediáticas (y los textos mediáticos son como las imágenes) no callan jamás: imágenes y mensajes deben sucederse sin discontinuidad. Ahora bien, el silencio es precisamente este síncope en el circuito, esta ligera catástrofe, este lapsus que, en la televisión por ejemplo, se vuelve altamente significativo- ruptura cargada a la vez de angustia y de júbilo-, al sancionar que toda comunicación sólo es en el fondo un guión forzado, una ficción ininterrumpida que nos libera del vacío, el de la pantalla, pero también del de nuestra pantalla mental, cuyas imágenes acechamos,con la misma fascinación. La imagen del hombre sentado, y contemplando, un día de huelga, su pantalla de televisión vacía, será algún día una de las más hermosas imágenes de la antropología del siglo XX .
(Jean Baudrillard)
Me lo han dicho bien claro, tienes que cambiar, no puedes seguir así. Claro, es fácil de decir, cambiar, ¿en que? y seguir así, ¿Cómo?, si no se ni como estoy, pero los expertos y parte de mi familia y amigos lo repiten constantemente. Yo quiero cambiar, ser un poco menos infeliz, aunque en realidad de esto no tiene la culpa nadie, solo uno y sus expectativas, ya dicen que para ser feliz hay que reducir expectativas, aunque con los tiempos que corren y la edad que tengo se reducen solas. Bueno, vamos a parar y a reflexionar nuevamente, tengo que cambiar, enfocar mi vida de otra manera, pero sin cambiar nada, ni trabajo ni familia ni nada solo cambiar el enfoque, o sea cambiarlo todo para que nada cambie, ¡no se si vale la pena el esfuerzo!. Creo que esta reflexión ha comenzado mal, seamos positivos tipo ¿quien se ha comido mi queso?, debo cambiar, ser menos critico, pero a ratos, porque mi mujer dice que no le gusta que sea tan sometido, le gusta mi rebeldía, o la confunde con la pasión, no se, la verdad es que cada vez me aclaro menos. Debo ser critico y rebelde pero con un horario definido, a ratos, ¿escasos? Habrá que concretarlo. Debo ser calmado y frío pero apasionado a ratos, no demasiados que suena a acoso sexual, pero ¿cuantos ratos?. En cuanto a la escucha y la palabra debo escuchar casi constantemente y hablar poco, lo suficiente para que los demás no se sientan mal con mi silencio pero lo mínimo para que los demás no se sientan avasallados con mi palabra. No debo contar muchos chistes, porque no dejo que se cree un ambiente diferente y sobre todo no debo esperar que nadie me diga que me quiere, debo saberlo y lo averiguare sobre todo el día que me vaya o me muera que es cuando a uno le suelen decir lo mucho que lo quieren y lo mucho que lo necesitan, aunque ¡ para lo que sirve entonces!. Debo ordenar desordenadamente la ropa, ser creativamente previsible, no ser demasiado listo, que te has creído?, ni ser demasiado tonto, ¡que no escuchas! Menos mal que han creado en estos tiempos de paro y crisis una escuela de pastoreo en la zona donde Napoleón perdió el catalejo y parece que las ovejas solo dan sustos cuando paren. (Evaristo Cienpozuelos)

¿Que tienen para Vd. las mujeres desconocidas?: 
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| (Los novios: Antonio López) |

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| Fotografia de Cartier Bresson |



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| (Jean Marie Barre) |

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| (Cuadro de Edward Munch) |
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| (Foto de Cartier Bresson) |
El acontecimiento tiene lugar en este instante, para mí, y tal vez en aquel otro en que Ud. lea mi respuesta y tal vez en el instante en que alguien llegue a ambas, no lo sé. El acontecimiento se da siempre y cuando haya alguien lo suficientemente alerta como para que una pequeña nada le importe y haga impacto.
(Chantal Maillard)
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| (El cuadro es de Edward Hopper) |


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| (Alex Katz) |
(El cuadro es de Alex Katz)
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| (Cuadro de Karel Appell) |
Por otra parte, la “interioridad” tampoco es un concepto que haya existido siempre; nació con el individualismo. En una sociedad en la que todos hacen lo mismo y en la que los sentimientos son similares porque corresponden a experiencias semejantes, en sociedades cuyos miembros se diferencian poco, ¿podría acaso hablarse de interioridad? La interioridad requiere el concepto de diferencia y esto también es algo que tiene una historia.
Lo que ocurre es que todavía vivimos de los rescoldos del romanticismo.
(Chantal Maillard)
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| (Cuadro de Carlos Orozco) |
