12 junio 2024

La añoranza de un orden que nunca existió



Medio continente anhela lo mismo que las monjas. Regresar a una Europa y a un país de fantasía, pero que puedan comprender; donde reine el orden y todos tengamos el mismo color, la misma lengua, la misma fe, los mismos valores, la misma educación y se acabe de una vez este sindiós de géneros y sexos; donde venga la gente que tenga que venir, pero a servir y a trabajar como es debido, donde todos nos juntemos a comer paella, cocido o tortilla, nos gusten los toros, seamos de la selección, hablemos castellano, vayamos a las procesiones en Semana Santa y pongamos el nacimiento en Navidad; donde si algo no nos gusta se pueda prohibir, expulsar, desterrar y, si fuese menester, quemar; como se ha hecho siempre, sin tanta burocracia comunitaria y tanta mandanga.

Las monjas de Belorado nos representan mucho más de lo que pensamos y nos gusta admitir. Y eso sin hablar de sus trufas.

15 noviembre 2023

La gente necesita que se le mienta

Laszlo Krasznahorkai


Criado en una familia burguesa judía, su aproximación a la literatura llegó tras varios años de vagabundeo por Hungría, en los que buscaba la compañía de aquellos que vivían en los márgenes —”quería estar entre los más pobres porque pensaba que ellos eran quienes vivían la realidad”—. Rechazaba entonces la idea de convertirse en algo, de construirse un futuro en el régimen comunista donde nació y creció. “En esas dictaduras uno pensaba que el mundo era así y así sería mañana, y pasado mañana, el tiempo no tenía importancia”,

"Los canallas saben perfectamente cómo manipular. La gente no necesita profetas, sino falsos profetas. Por un lado, están quienes, en muchos casos, vienen de ese mismo medio y se convierten en gente poderosa y rica. Por otro, está ese pueblo siempre oprimido en todos los regímenes, que se resiste a admitir la verdad. La rebelión de esas capas sociales se volvió anárquica por la impotencia, así que solo buscan la destrucción de lo que había antes. La gente necesita que se le mienta."

"No hay que renunciar a tener ego o vanidad, sino llegar a pensar que eso no tiene ninguna importancia porque uno mismo no la tiene."

(Laszlo Krashanorkai)



05 octubre 2023

El sexo biológico no responde a una eleccion

(Elisabeth Roudinesco)
Vivimos en una época de extremismos, en la que la búsqueda de las identidades ha ocupado el lugar de las rebeliones de antaño, que eran más sociales y emancipadoras. La locura identitaria es el repliegue total en una sola identidad, un repliegue en vez de una libertad.

P. ¿Por qué el repliegue?

R. En todas las reivindicaciones identitarias que yo critico está la idea de rechazar la biología. Si decimos que, desde el nacimiento, estamos asignados a una identidad de género que rechazamos, significa que negamos la existencia de la diferencia anatómico-biológica de los sexos. Uno no es esclavo cuando nace en un sexo u otro. Durante siglos se redujo al ser humano a su naturaleza biológica y ahora se le quiere encerrar en su construcción social. No. El ser humano es a la vez un sujeto biológico, un sujeto social, un sujeto psíquico.

20 junio 2023

El cielo vacio: La soledad y la falsa ironia

(Marjan Bouwmeester)


"Mientras la ironía de St. Aubyn es oportuna, habitualmente se utiliza para huir de una situación. «Busque la profundidad de las cosas: hasta allí nunca logra descender la ironía», señaló el poeta Rilke. Reconozco esta práctica en mí misma: si no me apetece que un comentario o incidente me afecte de verdad, burlarse de él es la vía fácil. Este tipo de ironía puede convertirse rápidamente en soberbia, como si estuvieras atrincherado en tu mente. «¡Aquí no me harán daño!».

"La falsa ironía constituye un riesgo profesional para los filósofos. Están entrenados para distanciarse, e intentan inspeccionar un panorama global sobre el que actúan fuerzas poderosas y en el que los roles individuales acaban por parecer insignificantes. De ahí su tendencia a situarse al margen de la historia. Relativizar la importancia de tu propia vida tiene su encanto, siempre y cuando no se convierta en una estrategia para permanecer lejos de la línea de combate."

19 junio 2023

Natalia Ginzburg y el feminismo



No amo el feminismo como actitud del espíritu. Las palabras “Proletarios de todo el mundo uníos” las encuentro clarísimas; las palabras “Mujeres de todo el mundo uníos” me suenan falsas.

Creo que todas las luchas sociales deben ser combatidas por hombres y mujeres juntos. Las revoluciones y las batallas que tienen como finalidad la mejora de la condición humana generalmente nacen de una idea del mundo en el que hombres y mujeres están mezclados. Para concebir un hijo, se necesita un hombre y una mujer. Este hecho, sabido e indiscutible, testimonia que ni la mujer ni el hombre se bastan por sí solos.

En el feminismo, la condición femenina se concibe como una clase social. Habiendo sido las mujeres humilladas y usadas durante siglos, ha nacido en ellas una conciencia de clase. El feminismo actual ve a las mujeres como un ejército en marcha hacia la propia liberación. Las mujeres, sin embargo, no son una clase social, la conciencia de clase no es suficiente para crear una clase social inexistente. Una clase social es una comunidad de personas que tienen las mismas necesidades, los mismos problemas y proyectos, que sufren las mismas privaciones. Pero entre la vida de las mujeres en estado de esclavitud y la de las mujeres pertenecientes a sociedades privilegiadas no existe la más remota analogía.

Es cierto que las mujeres han sido usadas y humilladas durante siglos. Esto es, en la historia de las relaciones entre hombre y mujer, uno de los muchos aspectos desde los cuales se puede observar la condición femenina. Pero no es el único desde el que observarla. Es erróneo pensar que las humillaciones sufridas por las mujeres son la única esencia de las relaciones entre hombre y mujer. Es una visión del mundo tosca, pobre, reductiva y limitada. Es una visión del mundo que, en definitiva, no refleja la realidad. El mundo es complicado y multiforme, y complicadísimas, dramáticas y multiformes fueron y son hoy en día las relaciones entre hombre y mujer. El sentimiento esencial expresado por el feminismo es el antagonismo entre hombre y mujer.

El feminismo justifica este antagonismo con las humillaciones sufridas por las mujeres. Las humillaciones dan origen a un deseo de revancha y de reivindicación. El feminismo nace, pues, de un complejo de inferioridad que se remonta a siglos atrás. Pero sobre los complejos de inferioridad no puede construirse una visión del mundo. El pensamiento es claro cuando los ha conocido y se aleja de ellos. Sobre los complejos de inferioridad no puede construirse nada sólido. Sería como querer construir una casa con materiales de baja calidad.

En una visión justa del mundo, el amor y el odio, lo falso y lo verdadero ocupan el lugar central. En el feminismo el lugar central no lo ocupan el amor y el odio, lo falso y lo verdadero, sino las revanchas, las reivindicaciones, la humillación y el orgullo.

28 abril 2023

La simulación y las croquetas

 

(Nick Bostrom)

"Alarga un dedo y mételo en tu fosa nasal, ¿Qué notas? ¿Esa viscosidad es real? ¿Seguro que es un moco? ¿Y si vivimos en una simulación? ¿Y si todo lo que percibes es solo eso, una percepción fingida para tus sentidos? Tenemos muchas referencias para imaginarlo, desde la saga Matrix hasta Solaris, pasando por la vida del pobre Truman en su show. La ciencia simula universos enteros para entender mejor su funcionamiento y el desarrollo exponencial de la computación futura hace plantearse a algunos filósofos, como Nick Bostrom, que quizá todo lo que nos rodea es fruto de una simulación realizada por una civilización más avanzada. O no tan avanzada, visto lo sobrevaloradas que están las croquetas"

(New York Times: Vivimos en una simulación?)

06 enero 2023

El Antropoceno y la crisis ecosocial



"De lo que más se habla es del cambio climático, en parte porque forma parte de la experiencia cotidiana, pero también porque es el fenómeno mejor documentado y estudiado a nivel internacional, pero las modificaciones en el equilibrio planetario que descubre y señala el Antropoceno no se circunscriben únicamente al clima, sino que se proyectan también sobre otros muchos factores que agrupamos como crisis ecológica y social. De hecho, el avance de los desequilibrios planetarios va de la mano del avance en los desequilibrios ecosociales.

Cuando confluyan la conciencia del daño ambiental, la comprensión de las causas de la desigualdad, y la liberación del peso muerto de la ideología del mercado, arrancará la aceleración de los procesos políticos y sociales que de forma fragmentaria ya están presentes."

(El antropoceno y la crisis ecosocial: Carlos Gomez Gil)




11 diciembre 2022

Pessoa, el amor romántico y la desilusión

(Fernando Pessoa. Cuadro de Joao Beja)

"Pero así es toda la vida; así, por lo menos, es ese sistema de vida particular al que, en general, se llama civilización. La civilización consiste en dar a algo un nombre que no le compete, y después soñar sobre el resultado. Y, realmente, el nombre falso y el sueño verdadero crean una nueva realidad. El objeto se vuelve realmente otro. Manufacturamos ideales. La materia prima sigue siendo la misma, pero la forma, que el arte le ha dado, la aleja de continuar siendo efectivamente la misma. Una mesa de pino es pino pero también es mesa. Nos sentamos a la mesa y no al pino. Un amor es un instinto sexual, pero no amamos con el instinto sexual, sino con la presuposición de otro sentimiento. Y esa presuposición es ya, en efecto, otro sentimiento".

"La vida perjudica a la expresión de la vida. Si yo viviese un gran amor, nunca lo podría contar."

"Todo hombre de hoy en quien la estatura moral y el relieve intelectual no sean de pigmeo o de paleto, ama, cuando ama, con amor romántico. El amor romántico es un producto extremo de siglos sobre siglos de influencia cristiana; y, tanto cuanto a su substancia, como cuanto a la secuencia de su desarrollo, puede ser dado a conocer a quien no lo perciba comparándolo con una veste, o traje, que el alma o la imaginación fabricasen para vestir con él a las criaturas, que acaso parezca, y el espíritu crea, que les cae bien.
Pero todo traje, como no es eterno, dura tanto cuanto dura; y en breve, bajo la veste del ideal que formamos, que se deshace, surge el cuerpo real de la persona humana, en quien lo vestimos.
El amor romántico, por lo tanto, es un camino de desilusión. Sólo no lo es cuando la desilusión, aceptada desde el principio, decide variar de ideal, tejer constantemente, en los talleres del alma, nuevos trajes con que constantemente se renueve el aspecto de la criatura por ellos vestida."
(Extractos del Libro del Desasosiego de Fernando Pessoa)

09 diciembre 2022

La Partida final contra uno mismo

(El séptimo sello: Película de Ingmar Bergman)

Definitivamente se trata de mi otoño,
un tiempo de alianzas imposibles,
la edad roja de todos los peligros
para hombres maduros y chicas solitarias.

La edad del adulterio y el olvido
sin ninguna esperanza, la edad fría,
la partida final contra uno mismo.

Permanezco en la mesa, sin esperar la suerte,
ya no cabe el azar en este juego.
Es el tiempo de hacer un solitario
con las cartas marcadas de la vida.

Joan Margarit

26 noviembre 2022

El sillón y la biblioteca


Me gusta sentarme en un sillón de la biblioteca, cerca de los grandes ventanales que dan a la calle. Cojo cualquier libro como excusa para sentarme y dormito. Me rodea El Silencio, alguna vez turbado por parejas, hablando en voz baja, seriamente,  de libros, como si quisieran asentar la conversación y la amistad, intuyendo temerosamente que el deseo no va a durar para siempre. 

Son los momentos del día en los que siento que no debo nada a nadie, he pagado el tributo que me permite aminorar la culpa que produce el egoísmo de no querer llevar ninguna carga, de nada ni de nadie. Dormito hieráticamente, intentando no roncar y con la dificultad de colocar la cabeza sin acabar con dolor de cuello.

El tiempo esta detenido, obedece a otro orden, el del sueño, cinco minutos parecen una hora o una hora pasa en un segundo. Intento no hacer ruido, esos ruidos y crujidos del cuerpo prohibidos en una biblioteca. La tripa siempre me traiciona, pero es como si perteneciera a otro cuerpo.

Pienso en dejar el libro que "no estoy leyendo" y coger un comic, esa vuelta a la infancia, pero un comic de adultos, ahora son tendencia, pero no consigo mover el cuerpo.

Miro a mi alrededor, todo el mundo sigue leyendo, con interés, con el interés suficiente para olvidarse por unos momentos de la pesadez de la vida... ya empezamos..

Pensar en soluciones obliga a crear problemas,....  

El sillón, el ventanal y la calidez de los libros me rodean. Tanta inteligencia archivada, autores muertos hace años con los que quizás hubiera congeniado.....

Cuando ya no puedo prolongar mas mi inmovilidad, y siento que debo levantarme e irme, devuelvo el libro en su estantería y salgo a la calle a zambullirme de nuevo en su movimiento, esa falsa actividad que encubre..... no se muy bien el que.

Convertir una biblioteca en un lugar de paso, un no lugar, no solo para la gente que allí coincide, sino para miles de vidas, ficciones, ideas, durmiendo en sus encuadernaciones.

Con la vejez, como un avatar, uno alterna el tiempo entre el magma de las ideas y el magma del sueño.... (recortado por las noches.....)¡Maldita próstata!..

(Evaristo Cienpozuelos)





25 noviembre 2022

Agustín García Calvo y los gilipollas

 

(Agustín García Calvo)

..así que "gilipollas" quería decir "el que hace, dice o piensa lo que le mandan desde Arriba, pero convencido de que lo hace, dice y piensa porque le da la gana, porque le sale de sus ideas y gustos propios". Y eso pienso que describe bastante bien el sentido con que el insulto se lanza ordinariamente, ¿no le parece a usted?

 "De acuerdo, pues, con la interpretación del insulto popular, ese muchacho que, nada más montarse en el tren, se cala los auriculares para tragarse la murga chocha que le han metido todas las veces que dure el viaje, mientras hojea la revista de motos a todo cromo que se ha comprado voluntariamente, es ciertamente un gilipollas; y la niña que se mete un cojincito de espuma plástica en el hombro, porque no es que se lo hayan mandado, sino que le hace ilusión a ella llevar hombreras, y si se rapa el pelo a lo  punky  o se lo enreda en cordelitos, es porque le ha venido ese gustito a ella, ésa es igualmente una gilipollas; y es un gilipollas desarrollado ese ejecutivo que se viste de ejecutivo y, con su maletín de ejecutivo y con su cara de saber lo que hace, porque es un hombre de su tiempo, se coge el avión para estar en Tokio mañana para resolver ese negocio que le han preparado por TELEX de tal manera que tenga que estar mañana en Tokio: ¿le parece a usté bastante gilipollez? ¿O no? Y en fin, esa joven señora que, según los consejos del Consultorio Psicológico, se pone a quitarse a golpe de rodillo las grasitas de la cintura y a comprarse sostenes de puntillitas con el fin de salvar su matrimonio, con un ahínco tan íntimo y personal como si fuera ella la que ha inventado el Matrimonio y la encargada por consiguiente de salvarlo, también, la pobre, qué se le va a hacer, es una gilipollas; ¿o no cree usté? Pues ya ve: de ésos y tales está compuesta la Mayoría democrática, y así va el mundo."

(Agustín García Calvo: El País) (1990)




20 noviembre 2022

El hombre que mas sabia de cosas que no interesaban a nadie

(Rafael Sánchez Ferlosio)

El escritor Rafael Sánchez Ferlosio es el hombre que más sabe de cosas que no interesan a nadie, nunca lee los libros que están de moda, vive solo, odia la literatura, puede vestir con suma elegancia un traje ajado, la camisa arrugada, la corbata torcida, y al verlo caminar así por la calle con babuchas y una garrota nadie podrá decir que no es un gran caballero. Estar loco no significa haber perdido la razón, sino haberse quedado a solas con la propia sabiduría. En cualquier debate banal de sobremesa, él utiliza argumentos de Tito Livio.Si se habla de política actual, Ferlosio cuenta percances parecidos que le sucedieron a un Dux de Venecia; en caso de conflicto bélico, lo solventa siguiendo la estrategia de Alcibíades. Cuando discutes con él, enseguida se adentra en un laberinto de textos clásicos o de documentos medievales, y a través de ellos lo pierdes de vista de modo que, habiéndote dejado a este lado de la ignorancia, no hay más remedio que darle la razón aunque sea de lejos con la mano. Estar loco no es sino decir verdades sencillas con sentido común que suenan de forma explosiva en medio de un mundo de idiotas. De la anfetamina, Ferlosio pasó a los somníferos, y de éstos al germen de trigo. Ha experimentado la soledad hasta convivir en el mismo piso con las ratas, que de monólogo interior son las que más entienden, y mientras los platos sucios se iban apilando en la cocina también crecían montones de páginas dedicadas al estudio del infinitivo, meditaciones sobre viajes de Clavijo a Tamerlán, soluciones logísticas a la guerra del Peloponeso, hasta que tuvo que rescatarlo una noche Javier Pradera antes de que entraran con la fumigadora las brigadas del Ayuntamiento, las cuales también encontraron, además de cucarachas, baúles repletos de cartografías de una civilización paralela que Ferlosio está creando. Tiene una mirada entre desvalida e inquisitiva. El dolor de la vida lo ha dejado elegante, cansado, tímido, esquivo con los imbéciles, sabio y tierno con los amigos. Totalmente verdadero.

12 octubre 2022

Santiago Lorenzo y el mundo de los "mochufos"

(Santiago Lorenzo)

"Él atesoraba con avaricia los días de clausura. Miraba hacia atrás los que llevaba cumplidos y siempre le parecían pocos. Miraba hacia adelante los que le quedaban y nunca le parecían muchos. Estos días eran todos los restantes hasta que se muriera."

"Ya se dijo que este reconocía apenas la música de lo ecológico. No era un jambo que se iba al agro henchido de naturismo a practicar la autosuficiencia y la artesanía de formón, nudo o torno. No encarnaba al hombre que marchó al campo con el plan de volver luego a la urbe a reclutar conciencias para las huestes de lo primigenio. Al contrario, su idea era no volver a reclutar a nadie para nada. Su proyección era quedarse solo, pero solo. Revestía importancia relativa, muy escasa, si lo que bebía o respiraba era biológicamente puro o cibernéticamente artificioso. .. Pero, ante todo, un limbo vacío, hueco de personal, repleto de ausencia, profuso de ningunos."

LOS MOCHUFOS:
"Sentían un patente horror al silencio. No sabían estar sin hacer ruido, como si necesitaran la constante confirmación de que estaban presentes allí y en ese momento. Si el miedo al silencio es de gente acobardada ante sí misma, estos vivían en el pasaje del terror.

Todo el tiempo les sonaba el móvil, que contestaban a gritos. Contaban siempre a través del teléfono lo bien que estaban en la soledad del campo, gran paradoja si los fines de semana se los pasaban hablando con el exterior.

Todos hacían las mismas gracias todas las semanas, pero con cara de creerse que las inventaban nuevas y a estrenar. Las mismas, a repertorio fijo. Pero notándose anticipados, especiales, inéditos, originales, únicos: las cinco vocales iniciales para su novedad vieja. Y semana tras semana desfilaban los chistes sobre cómo vagueaban, los chistes sobre cómo se despatarraban, los chistes sobre el bajo estado de forma del otro, los chistes sobre lo pillos que eran porque se bebían una cerveza, los chistes sobre cómo se iban a poner a chuletas, los chistes picaritos y bienintencionados sobre celos cuando venían en parejas, los chistes diciendo «patata» al hacerse la foto de recuerdo.

La seriación de fotocopia persistía cuando abandonaban las regiones del humor y se lanzaban por las de la poesía. Se reiteraban entre ellos y a sí mismos cuando se veían en composición de estampas emotivas. Todos bebían una botella de vino al atardecer, convencidos de ser los primeros en pintar un cuadro de alta trascendencia gastronómica. Todos tertuliaban arrobados al atardecer, convencidos de ser los primeros en pintar un cuadro de vibrante estética filosófica. Todos enseñaban un efecto de la naturaleza a sus hijos al atardecer, convencidos de ser los primeros en pintar un cuadro de paternal pedagogía sobre la vida agreste y verdadera. Todos se besaban al atardecer, convencidos de ser los primeros en pintar un cuadro de evocador erotismo campestre. Durante estos ratos de pintar cuadros se callaban un poco.
En sus escenas, cómicas o líricas, los varones agravaban la voz y las hembras la agudizaban, que los papeles los tenían bien repartidos.

Llamaban «cariño» a todo el mundo, marca de quien ofrece un afecto devaluado por exceso de oferta verbal. Hablaban muy adscritos a fórmulas predeterminadas. «Recargar las pilas», «planes con niños», «escapada», tufihuelas así. Decían «divina de la muerte», «momentazo», paquetillos verbales a base de fraseo prestado, botes de caca semántica consensuada que se recambia década a década, pero constituyendo siempre la señal oral del lerdo. «Cómo ser madre y no morir en el intento», qué risa. La de «Los hijos vienen sin manual de instrucciones» siempre provocaba gran alborozo, así se repitiera a cada minuto. Chorrudeces a palangana llena. «Aquí estoy, al sol, como los lagartos».

Decían todo el tiempo «disfrutar». Es la palabra que a la altura del siglo, según Manuel, usaban todos los sinvergüenzas que querían vender algo cuando ese algo era una puta mierda. Es también vocablo propio de los que tienen ansias de follar y no las echan para afuera. Término de obscenidad latente, soltarlo u oírlo da un respiro, porque sugiere una promesa de íntimos orgasmines a los de las ganas cautivas.

Se habían dejado abducir por los comentaristas de la tele, que todo lo arreglan con la «hoja de ruta», las «espadas en alto», la «línea roja» y con que si «yo no tengo una bola de cristal», peditos reproducidos a millares con los que un tertuliano se echa al coleto un buen pasar en debates de cualquier horario. Salía mucho «calidad de vida», la formulación con la que los desmigados se intentan convencer de que están contentos.

A los adultos se les notaba que si tenían tantos hijos era porque tampoco se les ocurría otra distracción para hacer vida. Parecían convencidos, por otro lado, de que un crío solo vivía su infancia plenamente en la medida en que la activaba en cuanto a memo.

Los críos eran constantemente hiperfelicitados por cualquier parida, con un «¡Bieeeen!» que se oía a todas horas: porque el crío había encestado una canica en la piscina hinchable o porque había pedaleado cinco metros sin que le volcara la bici de cuatro ruedas. Quizá era por tanta anuencia y por tanto premio gratis que no sabían hacer nada. Todo había que dárselo hecho. Llegarían a adultos sin conocer la compleja receta del bocadillo de chorizo.

Metían ruido todo el tiempo, por paterna transferencia. Los padres, que jamás los recondujeron hacia formas evolucionadas de desarrollo, parecían agradecerlo. O porque les quitaban de encima ese silencio que parecía asustarles. O acaso porque con los chillidos y los golpes chequeaban que los descendientes no se les habían muerto."

(Extraído del libro de Santiago Lorenzo: Los asquerosos)

13 julio 2022

La comedia de la repeticion

(Santiago Lopez Petit)

Algunos analistas políticos, como Enric Juliana, dicen que vivimos tiempos interesantes. ¿Qué piensa?
El concepto 'tiempos interesantes' aplicado aquí no me parece muy adecuado. ¿Para quién son interesantes? ¿Por qué son interesantes? De hecho, te ponen en la situación de espectador. Es cierto que parece que se ha terminado la huelga de los acontecimientos y que pasan muchas cosas. Pero la pregunta entonces sería hasta qué punto los acontecimientos son portadores de una novedad radical, hasta qué punto vienen cargados de futuro. Yo tengo una sensación dividida. Hay momentos en que pienso que sí, que realmente son momentos históricos, que el bipartidismo en España está hundiéndose, que la gente está organizada en todas partes y, por ejemplo, hay más ateneos, más interés por la cultura.

Pero, por otra parte, desde otro punto de vista, tengo la impresión de que no es así; que estoy viviendo, al igual que otros miembros de mi generación, la repetición de una historia ya conocida, de un teatro, de una comedia que realmente no abre espacios posibles, sino que repite una historia ya sabida, un mero cambio de élites. Estoy con un pie a cada lado. De hecho, el proverbio chino que dice "¡Que vivas tiempos interesantes!" es una maldición. Quiere decir que vivas tiempos problemáticos. En este sentido, desde mi punto de vista, ojalá viviéramos tiempos problemáticos. Tiempos que nos permitieran ir al fondo de las cuestiones esenciales.

La Nueva Politica?
La nueva política se engaña y nos engaña porque presupone la autonomía de lo político. Y no es así. El subsistema político, con su código gobierno/oposición, no tiene autonomía respecto a una realidad que se ha hecho plenamente capitalista.


En sus libros defiende el concepto de odio libre: "Hay que odiar la vida". Es una afirmación muy fuerte que no aparece nunca en los medios ni en los libros de autoayuda.
El trabajo, que era la forma de control político por excelencia, hoy se ha transformado en la obligación de tener una vida. Esta obligación la llamo la movilización global. Es la que organiza la existencia dentro de este vientre de la bestia. Dentro de la movilización global, vivir es tener una vida, cargar con una vida, hacer de uno mismo un yo marca. Películas como El club de la lucha representan muy bien esta realidad. El querer vivir está capturado dentro de esta máquina de movilización. Todo lo que he intentado durante 40 años es hacer del querer vivir un desafío que para mí sería la apertura hacia otra manera de hacer política, aunque no solamente. Para hacer del querer vivir un desafío, tenemos que salir de esta movilización en la que estamos metidos y a la que llamamos vida.

Vivir no consiste en tener el mejor curriculum vitae pegado en culo. ¿Cómo podemos salir de esto? Durante algún tiempo pensé que el odio, un odio libre, podía ser la manera de salir de ella. Tú sólo puedes hacer de tu querer vivir un desafío si una pasión fuerte expulsa tu miedo. Esta pasión es el odio. Hablo del odio a la vida que tienes. Si tú no odias a fondo tu propia vida, no la cambiarás nunca. Hay un odio que libera. Si odio la vida, levanto una línea que separa lo que quiero vivir de lo que no quiero vivir. Cuando tuve que plantearme la cuestión de la enfermedad, introduje la idea de anomalía. En el momento en que la enfermedad se hizo más fuerte sobre mí, tuve que plantearme más radicalmente el odio a la vida. Fue cuando empecé a hablar de la noche.

Sufre una enfermedad difícil de diagnosticar, el síndrome de fatiga crónica. ¿Cómo afecta a su pensamiento?
Con el paso de los años, la enfermedad que padezco se fue haciendo cada vez más fuerte. Llegó un momento en el que la idea que me había movido a estudiar filosofía, y que era "¿Qué quiere decir querer vivir?" , se convirtió directamente en una necesidad vital. Me preguntaba "¿Por qué sigo vivo?". Y "¿Qué es el querer vivir?". Fue en ese momento cuando me topé con la necesidad de pensar la enfermedad en ella misma. Por esta razón escribí Hijos de la Noche (Bellaterra, 2014), que contiene y resume muchas de mis ideas.

El punto de partida es la constatación de que existen unas enfermedades de la normalidad. Son enfermedades que se deben a que justamente estamos movilizados permanentemente porque trabajar consiste en estar permanentemente movilizado. Esta movilización, esta máquina de muerte que es el capitalismo, nos tritura. Las enfermedades de la normalidad son las enfermedades que surgen como consecuencia de esta imposibilidad de vivir. De querer vivir y no poder hacerlo. Enfermos de normalidad, por lo tanto, son las vidas que se rompen ya que no pueden seguir este ritmo de movilización exigido la misma realidad.

09 mayo 2022

Felicidad o plenitud

(Pablo D'Ors)

"No me interesa la felicidad, sino la plenitud, que es diferente. Puedes estar caminando de forma rotunda hacia tu plenitud y no ser particularmente feliz. Hay muchas propuestas de felicidad, pero la asociamos más bien con el bienestar. Y esa es la trampa, esa es la mentira. Me gustaría introducir el término “bienser”, frente a bienestar. Supone que no solo tenemos instintos y deseos, sino también un anhelo. Los instintos obedecen al cuerpo; los deseos, a la mente, y el anhelo, al alma. Puedes tener instintos y deseos, pero si te falta el anhelo…"

 "Lo más interesante de la vida es aprender. En la medida en que tenemos una actitud discipular, es decir, de receptividad y de humildad, la vida es interesante. La humildad es el punto de partida y el punto de llegada. Lo que nos impide ser humildes y receptivos son nuestros prejuicios. La realidad no está en primera instancia para ser cambiada, sino para ser vivida." 

"Porque lo positivo nos vuelca hacia afuera mientras que lo oscuro nos remite hacia adentro. Y yo no creo que no se pueda hacer nada con los que ya han muerto o con los que han perdido a sus seres queridos. A unos se les puede recordar y a los otros se les puede acompañar. Me preguntaba por la tragedia. Lo que nos pone en cuestión lo queremos evitar, pero también nos obliga a pensar, a elaborar, a buscar qué hacer con eso. Normalmente, lo que hacemos frente a la tragedia es o bien escaparnos —­somos maestros de la fuga—, o bien intentar resolverla, dado que el ser humano actual tiene más bien una mentalidad pragmática, que siempre quiere soluciones. Y a ver, si una cosa se puede resolver, resuélvase, pero algo de la magnitud de esta pandemia no es simplemente una cuestión de resolución, sino más bien de disolución."

¿Qué quiere decir exactamente?
Que los verdaderos problemas, por ejemplo, la muerte de un ser querido, no se pueden resolver, por mucho que hagamos. Lo que hay que hacer es disolverse en ellos.

Quiere decir aprender a convivir con ellos…?
Disolverse en ellos quiere decir que la tragedia es tragedia y que no va a dejar de serlo por mucho que tú te trabajes interiormente. Pero sí va a perder su veneno, va a dejar de tener una resonancia destructiva en ti, aunque siga formando parte de ti. Ese trabajo consiste en mirar con benevolencia lo oscuro. En este caso, la tragedia se disuelve. Si la miras con rabia o desesperación, la agrandas.

(Entrevista a Pablo D'Ors)



07 mayo 2022

Prometer un mejor pasado


"....La ultraderecha está haciendo cosas similares en todas partes: si los populismos de izquierda prometen todo el tiempo un mejor futuro, los populismos de derecha han descubierto lo rentable que puede ser prometer un mejor pasado. Lo cual tiene la ventaja evidente de que no hay que hacer nada. Basta con hablar, contar una historia tranquilizadora y así alejar a los fantasmas que nos persiguen por las noches".
(Juan Gabriel Vasquez)


25 abril 2022

La verdad de la vida esta en trozos



......."La tensión entre dos clases sociales que la ha convertido en lo que la autora llama “tránsfuga de clase”. A un lado: los clientes que se tambaleaban borrachos al salir del bar dejando vomitonas que limpiaba su madre. Al otro: la educación estirada del colegio de pago y una moralina católica que convertía en pecado su curiosidad. Allí, la vulgaridad a la que no quería pertenecer, aunque pertenecía. Aquí, la “buena educación” a la que tampoco pertenecía, pero llave hacia la formación y las letras. Y en medio, pasadizos que se abrían entre ambos mundos como amenazas de que todo lo avanzado siempre podía retroceder: un aborto, una sonda roja en el extremo de unas pinzas que más que arrancarle una criatura le estaban arrancando una condena a permanecer." 

....."Para mí la escritura es una búsqueda de la verdad de las situaciones, de los afectos, de todo lo que ocurre en la vida.

P. ¿Y hay una verdad literaria distinta de la verdad de la vida?

R. Es que la verdad de la vida la encuentro en la literatura, la encuentro escribiendo. La verdad de la vida está en trozos, en atisbos, en sentimientos que no son necesariamente la verdad. Y la escritura es el medio para expresarlo, nunca de forma definitiva porque eso no existe, nunca hay una verdad definitiva. Esa es la trampa del lenguaje. Cuando empleamos palabras en la vida parece que nos lo hemos dicho todo de forma absoluta, pero esto es mucho más complejo. Yo no me fío de las palabras, no me fío del todo de las palabras.

"Para mí la escritura es el medio de aclarar las cosas que he sentido y que hasta ahora no tenían una realidad. Lo hago a través de mi propia experiencia, de ahí el término autobiográfico. Es un trabajo a la vez que una búsqueda de la realidad a través de la intimidad y a través de lo personal, que no es lo mismo. Se trata de buscar la realidad a través del sentir personal, sí, es eso."


05 abril 2022

Contar algo por escrito es quitárselo de encima




Un libro es, mientras se planea o no se planea y se escribe, un estado de espíritu, una manera particular de encontrarse en el mundo, un ángulo peculiar de observación.

Contar algo por escrito es quitárselo de encima. Por eso decía Nabokov, que después de escribir sobre un cierto periodo de su vida se olvidaba por completo de él. Se cultiva la memoria para desprenderse de ella. Lo que ya está en las páginas impresas no tiene por qué seguir pesando en la conciencia.

Fue a los mismos colegios que los hijos de la élite política y económica de Cataluña, pero a diferencia de ellos no heredó dinero ni poder, ni esa seguridad tranquila de tener derecho a todo y a no responder de nada que es el patrimonio moral de quienes se saben en la cima de una sociedad de castas.

Los retratos cercanos de unos personajes a los que el autor conoce “de toda la vida”, como solía decirse en esos ambientes: es esa perspectiva, ese conocimiento tan próximo, lo que le permite calibrar la escala y la rapidez de las conversiones fervorosas al independentismo, así como la irresponsabilidad inaudita de una clase social que hace compatible la defensa impúdica de sus extraordinarios privilegios con una deriva insurreccional y una gesticulación revolucionaria que se parece sobre todo a un gamberrismo de ricos. Las gentes de orden con yates y mansiones ahora se sienten heroicas votando a partidos de extrema izquierda. Una casta empresarial, funcionarial y política que tiene la vida más regalada de gran parte de Europa se siente ennoblecida por el sufrimiento bajo la opresión y el heroísmo de la resistencia. El extremismo, como escribió Saul Bellow puede ser el lujo supremo, the ultimate luxury, dice él, de los privilegiados.

(Antonio Muñoz Molina: sobre Cristian Segura)


04 abril 2022

La intimidad y los planes de futuro


Una nación es como un matrimonio: funciona si hay intimidad y planes de futuro. Una pareja romántica es estable si intima psicológicamente y planifica la vida conjuntamente. Los hijos, recuerdos, hipotecas y ahorros en común pesan, pero son irrelevantes sin proximidad emocional ni proyectos venideros. El amor se puede alimentar del ayer, pero vive del mañana.

Para un país, el porvenir también cuenta más que el pretérito. El camino andado, aunque sea muy glorioso, importa menos que la senda por delante.


"Quizás no exista por-venir, ni por-llegar, solo la aceptación de lo que es en cada momento aunque no coincida con nuestros proyectos. Cuanto esfuerzo inútil en intentar adecuar y explicar lo que "realmente" nos sucede, nos sorprende, con  los "proyectos" que teníamos. En realidad somos las historias que nos contamos a nosotros mismos"


"No vemos las cosas como son, las vemos como somos". (Anais Nin)


31 marzo 2022

Cristina Morales y la alienación

(Cristina Morales)
La alienación puede ser dos cosas: la originaria del abuelo Marx y la adaptada a la opresión de cada una, basada en aquella. El yayo Karl decía que alienación es la desposesión del obrero con respecto a su manufactura.

Yo digo que alienación es la identificación de nuestros deseos e intereses con los deseos e intereses del poder. La clave, sin embargo, no está en dicha identificación, que se da constantemente en democracia: creemos que votar nos beneficia y vamos a votar. Creemos que los beneficios de la empresa nos benefician y trabajamos eficientemente. Creemos que reciclar nos beneficia y tenemos cuatro bolsas de basura distintas en nuestros pisos de treinta metros cuadrados. Creemos que el pacifismo es la respuesta a la violencia y recorremos diez kilómetros haciendo una batucada. La clave, digo, no está en la ridícula vida cívica sino en su constatación, en darse cuenta de que una está haciendo lo que le mandan desde que se levanta hasta que se acuesta y hasta acostada obedece, porque una duerme siete u ocho horas entre semana y diez o doce los fines de semana, y duerme del tirón, sin permitirse vigilias, y duerme de noche, sin permitirse siestas, y no dormir las horas mandadas se considera una tara: insomnio, narcolepsia, vagancia, depresión, estrés.

Ante la omnipresente alegría cívica pueden pasar tres cosas.

Uno, que no te des cuenta de lo obediente que eres, de modo que nunca te sentirás alienada. Serás una ciudadana con tus opciones electorales y sexuales. O sea: seguirás estudiando danza clásica de tercero porque es tu obligación, que para eso te han dado una beca. Seguirás manifestándote al grito de No más sangre por petróleo, de Salvemos la Sanidad, de In-Inde-Independencia, que para eso vives en democracia y tienes libertad de expresión.

Segunda posibilidad: te das cuenta de lo obediente que eres pero te da igual. No te sientes alienada porque justificas la obediencia debida. Haces tuya la frase de que vivimos en el menos malo de los sistemas y de que los partidos políticos son males menores. Eres una defensora de lo público. Sigues estudiando danza clásica porque no te queda más remedio, porque mejor eso que estar poniendo copas y porque aspiras a un puesto de trabajo decente. Sigues manifestándote al grito de Los de la acera a la carretera, de Salvemos la Educación, de A-Anti-Anticapitalistas porque crees que hay que tomar las calles, que consideras tuyas.

Tercera posibilidad: te das cuenta de lo obediente que eres y no lo soportas. Entonces sí que estás alienada. ¡Enhorabuena! No soportas hacer cola para pagar. ¡Hacer uno cola para pagar en vez de ellos hacer cola para cobrarte es el colmo de la alienación! No soportas los domingos de elecciones. El electorado sale bien vestido y afeitado, se encuentra con el vecino y comenta lo que vota y por qué, mira con curiosidad todas las papeletas, se permite un mínimo margen de duda acerca de su elección pero siempre prevalece la que trae tomada de casa. Llevan a los niños, los niños juegan con otros niños, corretean, son subidos por sus padres a la altura de la urna para que ellos depositen el voto, o, si ya son mayorcitos, lo depositan sin ayuda. Hay hasta quien coge una papeleta de cada partido y se la guarda porque las colecciona. Luego salen y se echan una caña, en una terraza si hace buen tiempo. ¡La fiesta de la democracia! ¡Gane quien gane, la democracia siempre gana!