21 febrero 2026

La Paridad mental y la mente colmena

 

(Lionel Shriver)

"Vuelve a ser 2011. Pero es un 2011 ligeramente distinto. Uno en el que la sociedad mundial ha abrazado la Paridad Mental. ¿Que en qué consiste la Paridad Mental? En que nadie pueda ser considerado tonto y, por supuesto, ninguno de sus sinónimos. Así, en las escuelas no importa que des respuestas absurdas a cualquier pregunta sencilla, porque “es otra forma de verlo, ¡por supuesto!”, y ningún tipo de mérito te hará merecedor del puesto de trabajo que deseas porque “durante mucho tiempo se ha discriminado a los que no saben nada” y ellos “lo merecen igual que tú”. 

"El porvenir en 2011 es entrar en un hospital para una operación sencilla y, con suerte, salir con vida. Y que a nadie se le juzgue por casi haberte matado porque ese alguien —el doctor o la doctora— tiene derecho a no ser considerado un inepto."

 “Vivimos, como sociedad, rodeados de manías. En una neurosis colectiva. Nuestra mente colmena está eliminando el pensamiento crítico y seguimos modas de pensamiento único que, de repente, apagan todo lo demás y se vuelven algo parecido a la histeria. Una histeria que cambia de forma continuamente y que nos hace completamente maleables”

Sobre su ultima novela: "Y es cierto. En el centro hay dos amigas que piensan distinto. En realidad, hay una amiga con pensamiento crítico —Pearson, la protagonista, una mujer que fue una niña encerrada en una familia de testigos de Jehová y que sabe en qué consisten las normas autoimpuestas y en qué te convierten— y otra que simplemente quiere ser alguien importante, dejarse llevar por la corriente, convertirse en su mejor portavoz. Su nombre es Emory. Y no respeta otra cosa que su propio narcisismo. “En los últimos años he perdido muchos amigos por culpa de pensar distinto. Y ha sido muy triste. Los echo de menos. No entiendo de qué manera tener una opinión distinta sobre algo puede separarte hasta tal punto de alguien. Sé que hay temas que con una persona de extrema izquierda a la que quiera mucho jamás podré tocar. Pero no los tocaré y listo. No somos solo la opinión que tenemos sobre las cosas. Somos mucho más. Toda nuestra propia historia”, dice la autora.

 “Creo que si perdemos la capacidad de rebelarnos, lo perdemos todo. ¿A nadie le parece sospechoso que, de la noche a la mañana, ciertas ideas se vuelvan centrales y no importe nada más?“ 

Para ella hubo un antes y un después de la pandemia. “No soy negacionista, por supuesto que había una enfermedad circulando, pero la forma en que se gestionó fue terrorífica si lo piensas fríamente. De la noche a la mañana perdimos todos nuestros derechos como ciudadanos. Y lo aceptamos sin más. Todas esas normas absurdas que se inventaron y que tuvimos que acatar. La mente colmena es muy peligrosa. Y la inteligencia artificial no va a ayudarnos. Me pregunto qué clase de espíritu crítico puede desarrollarse en un mundo en el que le pides a un ordenador que piense por ti. 

(Lionel Shriver: Entrevista en el Pais)

09 febrero 2026

La enfermedad o subir al Everest

  

(Ana Maria Shua)

“Lo que hizo la medicina moderna no es prolongar la vida, es prolongar la vejez, que ahora dura muchos años. Mientras uno es joven tiene su cuerpo, pero cuando empieza a tener una cierta cantidad de años, carga con su cuerpo”

"Cuando era chica me gustaban los libros de aventuras, pero no es tan fácil vivir hoy aventuras. Hay que tener mucho dinero para subir al Everest y no cualquiera hace una expedición al Amazonas, pero ¿quién no se enferma alguna vez? Y la enfermedad también es una aventura. El amor y la enfermedad son aventuras para todo el mundo. Y a mí me interesa más la enfermedad”.

(Ana Maria Shua)

20 enero 2026

Brodsky y el aburrimiento

(Joseph Brodsky)

"Una parte sustancial de lo que les espera va a ser reclamada por el aburrimiento....  el aburrimiento es un fenómeno complejo y en general producto de la repetición; parecería así que el mejor antídoto en su contra sería la constante inventiva y originalidad. Es lo que ustedes, jóvenes y despiertos, esperarían. Ay, pero la vida no va a darles tal opción, porque el medio principal de la vida es precisamente la repetición."

 "La sola noción de originalidad o innovación plantea la monotonía de la realidad corriente de la vida, cuyo medio -no cuyo idioma- principal es el tedio. En eso la vida difiere del arte, cuyo peor enemigo, como probablemente lo sepan, es el cliché. No es de extrañarse, pues, que el arte tampoco sirva para instruirlos en cómo manejar el aburrimiento."  

"Todo lo que muestra un patrón está impregnado de aburrimiento."

 ...Pueden dedicarse a cambiar de empleo, residencia, compañía, país, clima; podrán ensayar la promiscuidad, el alcohol, los viajes, las lecciones de cocina, las drogas, el psicoanálisis. De hecho, pueden juntar todas estas cosas y por un tiempo funcionarán.    

"No hay nada de malo en convertir la vida en una búsqueda constante de alternativas, en pasar por encima de empleos, cónyuges, ambientes, etc., siempre que uno pueda hacerse cargo de la pensión alimenticia y del enredo con los recuerdos. Este tipo de situaciones, al fin de cuentas, ha sido suficientemente idealizado en la pantalla y en la poesía romántica. El riesgo, no obstante, es que en menos que nada la búsqueda se vuelva una ocupación de tiempo completo, y que la necesidad de una alternativa acabe siendo comparable a la dosis diaria de un adicto. Pero hay otra salida. No mejor, quizás, desde su punto de vista, y no necesariamente segura pero recta y económica. Quienes entre ustedes hayan leído el poema "Del sirviente a los sirvientes" de Robert Frost, quizás recuerden un verso suyo: "La mejor manera de salir es siempre atravesar". Por eso lo que voy a sugerirles es una variante sobre el tema."

"Cuando el aburrimiento los golpee, entréguense a él. Que los aplaste, que los sumerja, toquen fondo. En general, con las cosas desagradables, la regla es: mientras más pronto toquen fondo más pronto volverán a flotar. La idea aquí, para parafrasear a otro gran poeta de la lengua inglesa, es mirar de frente a lo peor. La razón por la que el aburrimiento merece semejante escrutinio es que representa el tiempo puro, incontaminado, en todo su repetitivo, redundante y monótono esplendor.

 Para decirlo de alguna manera, el aburrimiento es nuestra ventana sobre el tiempo, sobre esas propiedades suyas que uno tiende a ignorar con peligro probable del propio equilibrio mental. En suma, es nuestra ventana sobre la infinitud del tiempo, es decir, sobre nuestra insignificancia en él. Esto es lo que cuenta, tal vez, en nuestro horror por los atardeceres solitarios y torpes, en la fascinación con la que a veces miramos una mota de polvo flotar en un rayo de sol, cuando en alguna parte repica un reloj, hace calor y nuestra fuerza de voluntad es nula. Una vez abierta esa ventana, no intenten cerrarla; déjenla, por el contrario, de par en par. Porque el aburrimiento habla el lenguaje del tiempo y va a enseñarles la lección más valiosa de la vida , la lección de su completa insignificancia. Será valiosa para ustedes, así como para aquellos con quienes se codeen. "Eres finito", les dirá el tiempo con voz de aburrimiento, "y hagas lo que hagas, desde mi punto de vista es fútil". 

 Pues el aburrimiento es una invasión del tiempo en nuestro repertorio de valores. Pone nuestra existencia en perspectiva, con un resultado neto que siempre implica precisión y humildad. La primera, debe notarse, engendra la segunda. Mientras aprendemos sobre nuestro propio tamaño, más humildes y más compasivos nos volvemos con nuestros semejantes, con ese polvo flotante en un rayo de luz o ya inmóvil sobre la mesa. ¡Ah, cuánta vida hubo en esas motas! No desde nuestro punto de vista, sino desde el de ellas. 

Nosotros somos para ellas lo que el tiempo es para nosotros; por eso es que parecen tan pequeñas. ¿Y saben lo que dice el polvo cuando lo limpian de la mesa? "Recuérdame", susurra el polvo. Nada podría estar más lejos de la agenda mental de ustedes, jóvenes y despiertos, que el sentimiento expresado en estos dos versos por el poeta alemán Peter Huchel, ya muerto. Lo he citado porque me gustaría inculcar en ustedes la afinidad con las cosas pequeñas -semillas y plantas, granos de arena o mosquitos-, pequeñas pero numerosas. 

 Si se necesita un aburrimiento que paralice la voluntad, bienvenido el aburrimiento. Somos insignificantes porque somos finitos. Pero mientras más finita es una cosa, más cargada está de vida, emociones, dicha, temor, compasión. Pues el infinito no es ni muy vivo ni muy emocional. Nuestro aburrimiento nos enseña al menos esto, porque nuestro aburrimiento es el aburrimiento del infinito."

 Respétenlo, entonces, por sus orígenes, como por los de ustedes mismos. Porque es la anticipación de ese infinito inanimado la que da cuenta de la intensidad de los sentimientos humanos, que a menudo conducen a la concepción de una nueva vida. Eso no quiere decir que ustedes hayan sido concebidos en el aburrimiento, o que lo finito engendre lo finito (aunque ambas cosas pueden resultar ciertas). 

Es más bien para sugerir que la pasión es el privilegio del insignificante. Por lo tanto, traten de mantener la pasión, dejen la frialdad para las constelaciones. La pasión es, ante todo, un remedio contra el aburrimiento. Otra cosa, por supuesto, es el dolor -físico más que psicológico-, que suele ser consecuencia de la pasión; aunque no les deseo ninguno de los dos. Aun así, cuando sentimos dolor sabemos que al menos no hemos sido engañados (por el cuerpo o por la psique). De ahí que lo bueno del aburrimiento, de la angustia y del sentimiento de la insignificancia de la existencia, de todas las existencias, sea que no entrañan un engaño. 

Pueden ensayar también las novelas de detectives o las películas de acción -algo que los deje donde no han estado antes verbal/visual/mentalmente-, algo que se sostenga, aunque sólo sea durante un par de horas. Eviten la televisión, especialmente el cambio de canales: es la redundancia encarnada. Pero si fracasan estos remedios, déjenlo entrar, "arrojen su alma a la creciente oscuridad". Traten de abrazar, o déjense abrazar por el aburrimiento y la angustia, que de todas maneras son más grandes que ustedes. Sin duda les parecerá sofocante, pero traten de soportarlo cuanto puedan, y a veces más. Ante todo, no piensen que se equivocaron en algún momento, no traten de rehacer sus pasos para corregir el error. No, como dijo el poeta, "crean en su dolor". 

  Aun así, habrá muchas horas oscuras y, lo que es peor, sosas, causadas tanto por el mundo exterior como por sus propias mentes.  Pues el que les espera es un viaje notable pero fatigoso; hoy están abordando, por así decirlo, un tren fuera de control. Nadie puede decirles lo que les espera en adelante, mucho menos aquellos que quedan atrás. Hay algo, sin embargo, que pueden asegurarles, y es que no se trata de un viaje de ida y vuelta. Intenten, por lo tanto, extraer alguna comodidad de la noción de que por intragable que sea ésta o aquella estación, el tren no se quedará allí para siempre. Por consiguiente, nunca estarán varados, ni siquiera cuando así lo sientan; porque este lugar se convierte hoy en su pasado. De ahora en adelante se les irá perdiendo, ya que el tren se halla en constante movimiento. El lugar se irá desvaneciendo, incluso cuando sientan que están varados... De manera que échenle una mirada cuando todavía tiene su tamaño natural, mientras todavía no es una fotografía. Mírenlo con toda la ternura de que sean capaces porque están mirando su pasado. Extraigan, por decirlo así, la mejor mirada posible. Dudo que vayan a encontrar algo mejor que eso.

09 enero 2026

Algo va a ocurrir

(Michel Houellebec)
He vivido tan poco que tengo tendencia a pensar que no voy a morir; parece inverosímil que una vida humana se reduzca a tan poca cosa: uno se imagina, a su pesar, que algo va a ocurrir tarde o temprano. Craso error. Una vida puede, muy bien, ser vacía y a la vez breve. Los días pasan pobremente, sin dejar huella ni recuerdo y después, de golpe, se detienen.
Otras veces tengo la impresión de que conseguiría instalarme de forma estable en una vida ausente. Que el hastío, relativamente indoloro, me permitiría seguir llevando a cabo los gestos habituales de la vida. Nuevo error. El hastío prolongado no es una posición sostenible: antes o después se transforma en percepciones claramente más dolorosas, de un dolor positivo; es exactamente lo que me está pasando.
(Michel Houellebecq)

06 enero 2026

Formas de negacionismo y el fin del mundo

 

(Deborah Danowski y Eduardo Viveiros de Castro)

Con todo, cada vez se da una mayor negación del fenómeno de cambio climático.

Deborah Danowski: El negacionismo va a más en todo el mundo, sobre todo en Estados Unidos con la administración Trump; y en Brasil, con Bolsonaro, aunque ha disminuido desde que gobierna Lula. Pero hay varias formas de negar. Cuando escribimos el libro, el negacionismo en Brasil era más bien indiferencia y desprecio por el tema. Creo que hoy esta sigue siendo la forma predominante, aunque hay una extrema derecha que niega públicamente las evidencias. Además de los que niegan completamente el calentamiento global, están los que reconocen el fenómeno pero no le atribuyen autoría humana; los que lo reconocen pero creen que se puede resolver con soluciones tecnológicas, y luego están los que se piensan entre los fieles que serán «arrebatados» el día del juicio final.

En cuanto a las razones de la negación, pueden deberse a la ignorancia, a creencias religiosas, o al interés monetario o político de una élite que en privado sabe lo que ocurre pero antepone el beneficio que aún puede acumular, ya sea extrayendo y quemando combustibles fósiles, o explotando minerales, exportando enormes cultivos agroindustriales, deforestando, etc. Observemos que puede darse un refuerzo mutuo entre estas diferentes formas; por ejemplo, el que niega por interés económico puede apoyar el negacionismo religioso para proseguir con su política de extracción de recursos, y el segundo para acelerar la llegada de su reino de Dios. Para los que creen en el advenimiento del arrebatamiento, la destrucción del planeta y el caos político son pruebas de ese fin cuya aceleración desean. Y no olvidemos a los llamados aceleracionistas, que afirman que la aceleración de las crisis del capitalismo permitirá la revolución y la instauración de un mundo mejor.

Por último, es importante separar el negacionismo de la indiferencia, que es otra forma de negación, pero que, en mi opinión, mezcla una forma de negacionismo climático con una especie de autonegación y huida de la realidad.

Bruno Latour sentenció respecto al cambio climático que todo va tan rápido que no se puede acompañar.

Deborah Danowski: Solíamos pensar que la historia se limitaba al ámbito humano, mientras que la naturaleza no tenía historia, o como mucho cambiaba tan lentamente que los efectos de esos cambios eran insignificantes para las acciones políticas. La agencia era un don de los sujetos y las sociedades humanas, y la inercia una ley de los cuerpos naturales, es decir, de los objetos.

Con el Antropoceno, sin embargo, estamos asistiendo a la inversión de esta relación: mientras la crisis climática se acelera cada vez más y el comportamiento del clima sorprende incluso a los científicos de la Tierra, la política parece incapaz de cambiar o, si lo hace, es en la dirección de la huida y negación de la realidad, como estamos viendo muy claramente con la administración Trump, que cree que puede detener el calentamiento global con muros y expulsando a los extranjeros no blancos de su país. Eso en sí mismo es una catástrofe, así que también podemos decir que la catástrofe climática y la catástrofe política van ahora de la mano. Son dos catástrofes en resonancia.

¿Qué lectura se hace del fin del mundo y de la catástrofe climática desde las cosmologías indígenas, Eduardo? ¿Por qué esta deriva eco-suicida?

Eduardo Viveiros de Castro: En la tradición popular indígena, cuando acaba el mundo viene otro, no hay un reino celeste en el cual nos reuniremos, como en las concepciones monoteístas sobre las cuales se construye el pensamiento occidental. En las cosmologías indígenas el final nunca es definitivo, sino que tienen una idea de fines cíclicos, de sucesión de diferentes mundos y de reaparición de mundos. Este en el que vivimos acabará. La caída del cielo, como dice el chamán yanomami Davi Kopenawa, significará el agotamiento de los recursos. El cielo caerá porque ya no tendrá soporte. Pero siempre hay mundos por venir. Aparecerán otras especies, otras humanidades completamente diferentes a la nuestra. En los relatos indígenas, en este nuevo reaparecer no estarán los blancos. Los indígenas sí estarán, pero no los blancos.

En relación a lo que señala Déborah: desde que escribimos el libro en 2014 las cosas solo han empeorado. La posibilidad de fin de mundo es hoy más viable que nunca. No del fin del mundo, sino del fin de nuestro mundo. La ciencia ya ha imaginado el mundo anterior a la aparición del ser humano sobre la Tierra. Ahora tenemos que imaginarnos un mundo de después de la humanidad, cuando esta llegue a su fin. En referencia al eco-suicidio que nos amenaza, hay especies que dejan de procrear y que buscan su final. Lo mismo en la especie humana: hay quien busca agravar la crisis como si esta fuera su salida. También están los tecno-capitalistas, que piensan que pueden sobrevivir al desastre climático. En general, unos y otros quieren que la humanidad se convierta en algo menos importante.

Los primeros que van a perder el mundo son los pobres, porque el capitalismo ya no los necesita. Se está produciendo el exterminio por omisión —dejar morir es una forma de necropolítica— y exterminio por acción, como el de Israel en Gaza. Lo que los tecno-capitalistas buscan es crear Estados-empresa en sustitución del Estado-nación, para el disfrute de una élite. Hay muchos fanáticos y psicópatas gobernando el mundo. ¡Como si ellos sí pudieran escapar!

Preguntabas quién puede ver con entusiasmo la perspectiva del fin del mundo tal y como lo conocemos. Volvamos a la cuestión de la excepcionalidad, la idea según la cual podemos pasar de ser monos, que es de donde venimos, a ser seres divinos celestes, ángeles. Esta idea está detrás de pensadores californianos que creen en la migración de sus cuerpos en máquinas, que los convertirá en seres inmortales para conseguir superar la condición orgánica, la condición animal: ser ángeles mecánicos. Esta es una medida que se está implementando, y además de forma seria, en Silicon Valley por parte de los tecno-fascistas. Son ideas propias de una mentalidad neocolonial y sus proyectos solo pueden construirse si verdaderamente destruimos el mundo. Y parece que sí, que hay intereses en destruirlo.

(Jot Down: Entrevista a Eduardo Viveiros de Castro y Deborah Danowski)