1/12/08

La Infancia

Durante generaciones, crecer fue una tarea fácil: ibas a la escuela unas horas al día, practicabas deporte y tenías alguna afición, y el resto del tiempo jugabas. O quizá soñabas despierto. Ahora nuestros hijos están más obesos, mas deprimidos y más medicados que cualquier generación anterior. Usando a los niños como forma de revivir nuestra propia vida, o para compensar nuestras frustraciones personales, hemos destruido la magia y la inocencia de la niñez.

(Carl Honore)

28/9/08

Adios a Vicente

Es posible, aunque nos cueste entenderlo que en la vida no haya temas trascendentales. Las cosas suceden y luego se acaban y eso es todo.

Y cuando venga la muerte
me dirá: ya está.
Le diré: ¿ya está?
Y me dirá: ya está.
(Vicente Pascual)

Quizas no tengamos el valor que se precisa para aceptarlo. Te voy a echar de menos. Hasta siempre.

21/7/08

Las colecciones

De pequeño coleccionaba cajas de cerillas, de coches, de animales, aun no existian las de Dinosaurios. El progreso , en forma de encendores, acabo con mi pequeña ilusión. Despues fueron los sellos. Al estudiar medicina coleccionaba enfermedades, mas bien sus clasificaciones, sus apartados y sub-apartados. Luego amores, hijos, historias clinicas, disgustos, excursiones y ultimamente acumulo, sobre todo, paseos con el perro, como minimo uno al dia. Ahora estoy desanimado, me aburren por primera vez en mi vida las colecciones, solo me queda la de peliculas y grabaciones musicales. Cuando se acabe esta ultima ya no podre separar por orden alfabetico las luces y las sombras, sino que todo se unira en una unica pieza. Temo morir aplastado. (Rafa Cid)

13/7/08

Crear y viajar

"Crear arte es como viajar, es un modo de conocerte a ti mismo a traves de circunstancias que no son cotidianas ni previsibles" (Vicente Pascual)

http://www.vicentepascual.org/mariano_garcia_08.htm

2/7/08

Llegar al borde y tener miedo

Estoy desnudo ante el agua inmóvil.

He dejado mi ropa en el silencio de las últimas ramas.

Esto era el destino:

llegar al borde y tener miedo de la quietud del agua.
(Antonio Gamoneda)

Madurar

Madurar no consiste en renunciar a nuestros anhelos, sino en admitir que el mundo no esta obligado a colmarlos (Gomez Davila)

18/5/08

He envejecido dentro de tus ojos

He envejecido dentro de tus ojos; eras la dulzura y el exterminio
y yo amé tu cuerpo en sus frutos nocturnos.

Tu inocencia es como un cuchillo delante de mi rostro,

pero tú pesas en mi corazón y, como una miel oscura, yo te
siento en mis labios al ir hacia la muerte.
(Antonio Gamoneda) (de Josef Pik)

15/5/08

La Prolijidad

La prolijidad no es exceso de palabras, sino escasez de ideas. (Nicolas Gomez Davila)

Envejecer

Envejecer es catástrofe del cuerpo que nuestra cobardía convierte en catástrofe del alma (Nicolas Gomez Davila)

La revolucion

"Nuestras revoluciones son puramente verbales y cambiamos las palabras para tener la ilusión de que cambiamos las cosas". (Alberto Caraco)

7/5/08

Vicente Pascual


Conozco a Vicente desde hace dos años, soy su medico de cabecera. Nos hemos conocido por sus graves problemas de salud, pero aunque la enfermedad siempre late en nuestra relación, el mantiene la fuerza y el valor de hablar de muchas otras cosas. Por tanto su amistad y su confianza es la única credencial que tengo para escribir esta pequeña presentación de su obra pictórica.

La pintura es, probablemente, un trozo de sueño, de realidad, de pensamiento, al que ponemos un marco. Con ese marco encerramos entre cuatro esquinas un lienzo cuya expansión nos inquieta.

La obra de Vicente Pascual nos rodea, sutil, imperceptiblemente, con un aura de misterio, con su desierto particular. A veces, en un deseo de abandono, hastiados del mundo y su desbordante complejidad alguien nos comenta: “A ti lo que te hace falta es un desierto”. Vicente nos rodea de desierto, de soledad, de arena, de silencio estrellado. Al principio nos extrañamos, demasiado silencio y echamos de menos los ruidos, la verborrea, el movimiento compulsivo, sin dirección, pero poco a poco entramos en otro silencio, ese silencio absoluto en el que al fin nos podemos escuchar.

Sus cuadros son como mandalas, repetitivos, obsesivos, como un mantra que circula hasta reducirlo todo a un mínimo, que todo lo contiene, círculos, cuadrados, tierra, haikus de colores, que nos incitan a releerlos con la mirada, a escrutarlos a veces con cierta irritación para averiguar porque son tan inquietantes e hipnotizadores. Una pincelada zen circular, un gesto, el corte de una espada.

Vicente, es un samurai de las formas, su pasión, aparentemente contenida por su serenidad, le obliga a un ejercicio de voluntad, detener la ejecución del mandala so pena de agotar el cuadro, la materia no da para mas, volverlo invisible.

Sus pinturas se incorporan a nuestra historia, nos van moldeando, nos volvemos más circulares, más geométricos, más terráqueos, parando ese mecanismo infernal que nos devora, que nos impide ver, que nos llena de aristas. La materia moldeando el espíritu, alquimia perfecta obrando efectos invisibles.

Vicente es un Samurai en la vida, en su actitud ante la pintura, ante su enfermedad. Nos enseña a todos la sencillez, la humildad, pero no esa humildad falsa precursora de la vanidad, sino la humildad del que se borra, del que a veces se aparta para no interferir, sabiendo de la divinidad mágica de los momentos.

Yo tengo la teoría, indemostrable por otra parte, de que la vida de una persona se puede resumir en unas pocas frases. La vida de todos nosotros se resume en la imagen de alguien que levanta un castillo de naipes sabiendo que todo el cuidado del mundo no va a impedir que se caiga antes o después. Vicente va sin miedo, con cuidado pero con pasión, con medida pero siempre excesivo, nunca ha dejado de poner cartas y nunca ha dejado de reírse.

Un Samurai con sentido del humor.

Como expresa Vicente:

Y que solo es nítido el reflejo
en el agua serena
Y la ternura de sus ojos
(De las 100 vistas del Monte interior, de Vicente Pascual)

http://www.vicentepascual.org/


Gracias Vicente, por tu valor y por tu risa.

(Rafael Cid)

23/4/08

El movimiento del pensamiento


"Pinto como otros escriben su autobiografía. Mis telas, acabadas o no, son como las páginas de mi diario, y como tales son válidas. El futuro escogerá las que prefiera. No me corresponde a mí hacer la selección. Tengo la impresión de que el tiempo pasa cada vez más deprisa. Soy como un río que sigue discurriendo, arrastrando con él los arboles arrancados de cuajo por la corriente, los perros reventados, los residuos de todo tipo y los miasmas que en él proliferan. Lo arrastro todo y sigo. Lo que me interesa es el movimiento de la pintura, el esfuerzo dramático de una visión a otra, aunque no me haya esforzado hasta el límite. Respecto a algunas de mis telas puedo decir que realmente he hecho este esfuerzo que he puesto en él todo mi empeño, porque he conseguido captar la perennidad de la imagen. Cada vez tengo menos tiempo y más cosas que decir. Estoy en un momento en que el movimiento de mi pensamiento me interesa más que mi propio pensamiento" (Picasso)

13/4/08

Un amigo

Un amigo es un cuerpo entre las cosas, un cuerpo perdido entre los cuerpos que pueblan el indiferente universo; hasta que da con su hacedor, con el dios destinado a sus símbolos con el don de la vida y de la muerte. (Josef Pik)

7/4/08

Un libro

"Un libro es una cosa entre las cosas, un volumen perdido entre los volúmenes que pueblan el indiferente universo; hasta que da con su lector, con el hombre destinado a sus símbolos." (Jorge Luis Borges )(de Puri)

2/4/08

La guerra

La guerra es lo más terrible que puede acaecer al ser humano, y dentro de ello, lo peor es una guerra civil, porque en ella uno trata de matar su propia imagen, reflejada en un espejo. Una guerra civil es un suicidio colectivo. En una situación así sólo pueden ocurrir dos cosas: o se despoja uno de toda huella de humanidad, insensibilizándose ante lo que vemos, o el horror circundante exacerba nuestra sensibilidad haciéndonos creer que la existencia es un completo sinsentido. (Elias Khoury)

11/3/08

Pensamiento Poetico

" ......podemos decir temiendo decir poco que es aquel pensamiento que no es discursivo, ni tampoco reflexivo. Es el pensamiento que puede corresponderse, incluso, con un no saber del propio poeta, con un no tener un proyecto determinado, ni un programa previo. Es el pensamiento que se desarrolla en el propio acto de la escritura. (Antonio Gamoneda)

10/3/08

La Noche

De vez en cuando
necesito quedarme despierto
hasta la madrugada
violar mis eficientes horarios
exponerme al sueño dislocado
y dibujar un caracol sin rumbo
que camina lentamente
(Pedro Juan Gutierrez) (de Cristina)

2/3/08

La muerte y la vida

"¡Ay, hija mía, impío sacrificio! No es lo mismo ¡oh,
hija!, vivir que morir; la muerte es la nada, pero a la vida aun le
queda la esperanza de morir." (Euripides) (de Mariano)

17/2/08

Un gran Pais

Vivo en un país tan grande que todo queda lejos...
La educación,
La comida,
La vivienda.


Tan extenso es mi país
que la justicia no alcanza para todos.

(Lina Zeron)(del Blog de Ana Perez)

6/2/08

La felicidad es una inmundicia

"Y es que a mí la felicidad no me tira.Yo sigo prefiriendo la vida.La felicidad es una inmundicia y una mamarrachada y habría que darle un buen escarmiento....No voy a hablarles de la felicidad porque no quiero tener una crisis de violencia,pero el señor Hamil dice que tengo aptitudes para lo inefable.Dice que en lo inefable es dónde hay que buscar,que ahí es donde está."
(La vida ante sí. Emile Ajar) (de Sara)

La felicidad y la desdicha

La felicidad consiste en que la parte consciente de nosotros mismos esté de un modo natural, cotidianamente, ocupada, activa y sin centrarse en el propio ser. La desdicha estriba en que esa parte consciente permanezca de un modo natural, todos los días, sin cesar, centrada de manera angustiosa en el propio ser. (Iris Murdoch) (de Marian)

4/2/08

Lo real y la alegria

"Todo lo que es absolutamente real -es decir, extranjero a toda representación- es también absolutamente singular; y todo lo que es singular se muestra rebelde a la interpretación".

"El objeto real es en efecto invisible, o más exactamente incognoscible e inapreciable, precisamente en la medida en que es singular, esto es, en la medida en que ninguna representación puede sugerir su conocimiento o apreciación mediante la réplica".

"El ser humano habita un mundo en el que no hay historia, en donde no pasa nada". Y es precisamente ahí donde surge la alegría, ese saber que conoce lo más trágico, y que es "un regocijo con respecto a lo simple que no experimenta la necesidad de llamar a lo otro para autorizarse su gozo". (Clement Rosset)

28/1/08

Los Tumbados

Recordé que, siendo yo niño, iba limosneando por las casas una mujer cuyo marido, maestro albañil con seis lustros de experiencia, llevaba tumbado desde hacía nueve años. Nada excepcional había ocurrido en su vida. No había habido ningún desengaño, tendencia a la depresión o conflicto laboral o doméstico. No, a aquel hombre le había sucedido lo que a otros: que una mañana, sin anuncio previo, sin razón aparente, sin el menor síntoma de enfermedad o malestar, y en perfecto uso de sus facultades mentales, había decidido quedarse en la cama indefinidamente. Inútil era animarlo o persuadirlo a la acción, ni nadie lo intentaba, porque todos sabían que aquélla era una tragedia que carecía de nombre, de causa y de remedio, que le puede ocurrir a cualquiera, y que era tan inevitable como el rayo o la lluvia. Y tampoco a nadie se le pasaba por la cabeza acusar al postrado de molicie o locura, ya que en última instancia se trataba de designios de Dios o del destino y como tales había que recibirlos. Sólo restaba, pues, condolerse, resignarse e intentar salir adelante como mejor se pudiera. Les llamaban así: los tumbados, y que yo sepa no hay muchas noticias sobre ellos.

Aquella limosnera iba de puerta en puerta vestida de luto y con el estribillo: "Una caridad para esta pobre mujer que tiene seis hijos y a su marido tumbado desde hace ya diez años". Y la gente le daba algún socorro la animaba a la esperanza y a la fe. Una vez contó el origen de su adversidad y, por lo que yo recuerdo, deduzco que el suceso no vino precedido por señales, sino que la propia víctima fue la primera en quedar atónita e indefensa ante la irrupción de la desgracia.

Parece ser que este tipo de fenómenos sobrevenía por la mañana, a la hora de levantarse, y que el indicio precursor no debía de ser otro que un silencio tozudo a los requerimientos de la esposa, que lo apremiaba al desayuno. A la tercera o cuarta llamada, es de suponer que ella, con ese instinto certero y casi voluptuoso que algunas mujeres suelen tener para las desdichas, se apresuraría al dormitorio, volvería a llamar al hombre de su vida, y como tampoco esta vez obtuviese respuesta, comprendería de golpe que acababa de consumarse una catástrofe familiar. Desde ese momento fatídico, tenían a un tumbado en casa, con todo el infortunio, no exento de orgullo, que esto significaba. Porque lo más impresionante de estos dramas era el respeto y la adhesión con que los acogía la comunidad.

Se daban estos casos en familias humildes y siempre, infaliblemente, el tumbado era un hombre, por lo general laborioso Y de espíritu manso y ejemplar. Se iniciaba entonces un proceso de desenlace imprevisible. Acudían los vecinos a acompañar en la desventura, a dar una especie de pésame y a reunirse en torno al tumbado en un acto muy, parecido a un velorio sin muerto, o con el muerto vivo. Si alguien, desinformado, se interesaba por lo ocurrido, recibía por respuesta: "Nada, que Fulano se ha tumbado", y el otro movía desalentado la cabeza y decía: "Vaya por Dios".

Luego, la historia del tumbado se diluía en el tiempo. A veces le duraba la decisión toda la vida; y a veces, a los dos, cuatro o doce años, un día se levantaba y retomaba su actividad de siempre. "Fulano se ha levantado", se corría la voz entonces, y en todas partes se le recibía con naturalidad e incluso con admiración.

Una vez vi a un tumbado. Llevaba sólo tres años en la cama, y no debía de haber cumplido los cuarenta. "¿Cómo va eso?", le preguntó mi madre. "Aquí andamos con lo nuestro", dijo él. Sufría de un apetito montaraz. Continuamente pedía de comer, y nada le satisfacía. "Parece que no tiene fondo", nos confesó, sobrecogida, su mujer. Dedicaba el tiempo, además de a la pitanza, a mirar al techo, a recabar información sobre si era buen año de perdices y liebres, a escuchar la radio y a suspirar de tarde en tarde. Según atardecía, se fue animando desde la penumbra y se puso a recordar episodios lejanos de su vida, casi todos irrelevantes y festivos. Me impresionó su dignidad y, sobre todo, que aquella postración no parecía un descanso, sino una última y misteriosa forma de trabajo: allí estaba, laboriosamente echado, concentrado en su tarea ciclópea y ofreciendo el formidable espectáculo de una quietud que evocaba la de Job ante un destino fatal e incomprensible. (Luis Landero)

Mi vida

"Mi vida se habia detenido subitamente. Podia respirar, comer, beber, dormir. No podia evitar que eso fuera así; pero en mí no había verdadera vida" (Leon Tolstoi)

26/1/08

Mendiga voz

Y aún me atrevo a amar
el sonido de la luz en una hora muerta,
el color del tiempo en un muro abandonado.

En mi mirada lo he perdido todo.
Es tan lejos pedir. Tan cerca saber que no hay.
(Alejandra Pizarnik)

18/1/08

La Vejez

"Es una de las formas del insomnio"

"Ahora me siento más sereno que cuando tenia 24 años. Claro, a esa edad uno trata de ser Hamlet, de ser Byron, de ser Baudelaire, de ser algún personaje de una novela del siglo pasado y uno cultiva la desdicha. Después uno se da cuenta que a la desdicha no es necesario cultivarla, se la encuentra sola..."

(Jorge Luis Borges)

El Hecho estético

"La música, los estados de felicidad, la mitología, las caras trabajadas por el tiempo, ciertos crepúsculos y ciertos lugares, quieren decirnos algo, o algo nos dijeron que no hubiéramos debido perder, o están por decir algo; esta inminencia de una revelación, que no se produce, es, quizá, el hecho estético" (Jorge Luis Borges)

7/1/08

Budismo occidental

"Una suerte de "budismo occidental" se presenta ahora como remedio contra las tensiones de la dinámica capitalista. Ello permitiría que nos desengancháramos y conserváramos la paz y la serenidad interior, y funcionaría como un complemento ideológico perfecto [del capitalismo].
La gente no es ya capaz de adaptarse al ritmo de progreso tecnológico y a las transformaciones sociales que lo acompañan. Las cosas cambian muy rápidamente. El recurso al taoísmo o al budismo ofrece una salida. En vez de intentar adaptarse al ritmo de las transformaciones, es mejor renunciar y "dejar ir", manteniendo cierta distancia interior en relación a esa aceleración, la cual nada dice sobre el núcleo más profundo de nuestro ser". (Slajov Zizek)