19/4/14

La conversación y la poesia



".... gran parte de la poesía moderna, y desde luego también la mía, consiste en la búsqueda de una identidad. Y llega un momento que, en mi caso, esa identidad es reconocida y asumida; finalmente me reconozco en una identidad, después de muchos años creándola a través de mis poemas."

"Ahora bien, escribir poesía, es por encima de todo, imaginación, lo cual implica cierto distanciamiento. En el instante en que una identidad inventada es de verdad asumida, el ciclo se cierra. Es decir, uno de los motivos por los que no escribo poesía es porque el personaje de Jaime Gil de Biedma que yo invente y logre asumir ya no me lo puedo imaginar"

"Era incapaz de imaginarme como personaje porque el personaje ya estaba asumido. Entonces imagine que el personaje Jaime Gil de Biedma en lugar de tener cincuenta años tenia setenta y cinco...
               ------ Humm... Imaginarse viejo
        -------Pasar directamente a la vejez  porque siempre he pensado que las únicas edades que en la vida tienen argumento son la infancia, la adolescencia, la juventud y la vejez; la edad madura es una tierra de nadie donde a uno no le pasa nada intimo que no sean dolores de cabeza; la vida, paradojicamente, se te acorta de una forma alarmante porque te pasas el día angustiado por el miedo a morir. "

"no aspiraba tanto a ser poeta como a ser poema, a leerse como si uno fuera el poema y el poeta fuera otro. A lo que aspira uno cuando escribe, inicialmente y de modo inconsciente es a leerse a si mismo . Uno empieza a escribir para si mismo, a leerse a si mismo como si fuera otro."

"la conversación, estéticamente, es algo mucho mas importante que la poesía. Lo que me sigue fascinando, de lo que sigo teniendo ganas es de hablar, de hablar con intenciones estéticas, creando efectos, por divertirme y divertir a los demás. La palabra como hecho estético es algo previo y fundamental para la literatura escrita. Donde no se habla bien es difícil que se escriba bien. Y hablar bien significa hablar de una manera divertida, inteligente, coherente y que produzca un efecto estético en los oyentes. Un placer en el hablante."

(Jaime Gil de Biedma. Entrevista de Arcadi Espada y Ramón Santiago en 1981. En el libro "Jaime Gil de Biedma Conversaciones. Editorial El Aleph 2002)

La vida y otra cosa



"La afinidad más profunda entre Hopper y el cine se cifra en la configuración del tiempo psicológico. Hopper es un maestro en la creación de situaciones donde no sucede nada todavía"

"Hopper nos fascina porque lo que la mayoría del publico busca en la pintura, como en la novela y en el cine, es precisamente eso, un mundo, un espacio habitable, una ventana a través de la cual asomarnos a otras vidas, y la posibilidad de vivir esas vidas imaginariamente y la esperanza de que finalmente nuestra propia existencia, con todo su grisura, se convierta súbitamente en otra cosa" (Guillermo Solana)

Los noticiarios como expectativa.......................?

12/4/14

La vida fuera es peligrosa

... Por caminos torcidos había venido a caer en un destino de mujer, con la sorpresa de caber en él como si ella lo hubiera inventado. El hombre con el que se casó era un hombre de verdad, los hijos que habían tenido eran hijos de verdad. Su juventud anterior le parecía tan extraña como una enfermedad de vida. Había emergido de ella muy pronto para descubrir que también sin felicidad se vivía: aboliéndola, había encontrado una legión de personas, antes invisibles, que vivían como quien trabaja con persistencia, continuidad, alegría...

Esa mujer de Clarice no es un personaje atrofiado, abúlico, irremediablemente alienado de su propia naturaleza. Ana tiene que tomar precauciones, «cuidarse en la hora peligrosa de la tarde», sofocar la ternura del espanto, controlar su corazón y alimentar anónimamente la vida. La pueden asaltar sentimientos extraños, una oscura ansiedad por lanzarse al vacío, a ese pozo sin fondo de ser en la nada, solitaria y final. Así, busca siempre tener las manos ocupadas, ir al mercado, hacer la compra y regresar al hogar con un bolso de huevos, en tortuoso tranvía. Y es aquí donde la escritora le da otro giro a la historia: en una parada Ana ve a un ciego masticando chicle, una escena que le resulta inquietante. Ella mira y el ciego no la ve; ella quiere comunicarse, al menos visualmente, pero el Otro ni siquiera se da cuenta de su intención, y esa ignorancia es insulto, rechazo; ella quiere otorgarle simpatía, amor, pero el invidente no está atento, se distrae en rumiar su ausencia. El problema, pues, no radica solamente en la condición social de la mujer, o en la estructura de la vida familiar. Hay algo más abajo, un asunto mucho más difícil de resolver, la incomunicación humana.

Ana llega al Jardín Botánico, aquí una metáfora del perdido Jardín donde florece el Bien y en silencio trabaja la raíz del Mal. Sentada en una banca del Jardín siente, como en un sueño, la náusea y la iluminación de la naturaleza y el mundo, una experiencia típica de los personajes clariceanos. Percibe la actividad callada de la vegetación, la fina estatura de las palmeras salvajes, la vibración del reino de los insectos, el rumor de la brisa entre las flores y, sumergida en un éxtasis, pasa una prueba similar a la mística vía unitiva de identificación con Dios, y tiene miedo del Infierno. Clarice Lispector, sin mucho aparato, ha llevado a esta mujer sencilla, con su bolsa de huevos rotos y pegajosa sustancia, a un momento excepcional del espíritu, a la noche oscura de Juan de la Cruz, «con ansias en amores inflamada, / ¡oh dichosa ventura!, / salí sin ser notada, / estando ya mi casa sosegada».


De repente, Ana recuerda a los niños y regresa corriendo al hogar. Abraza al hijo que la recibe, se protege, «porque la vida era peligrosa» (eso dice también el Riobaldo de Guimaráes Rosa), y ama con repugnancia el mundo que recupera. Prepara la cena, recibe al marido, come en familia y, después, se peina frente al espejo. Ha vuelto a su vida normal, terminó «el vértigo de la bondad» y, «Antes de acostarse, como si apagara una vela, sopló la pequeña llama del día». Clarice cierra el círculo de la historia. Mañana será otro día, que también tendrá su pequeña flama, su luz efímera bajo la cual, sin embargo, se podrá vislumbrar lo Prohibido. La mujer sin atributos, aparentemente ordinaria, vacía o domesticada, es capaz de mitigar el fuego fatuo de las circunstancias, y de encender otra vez el ritmo de la vida, un día tras otro día


(Textos de Mario Cossio sobre el relato AMOR de Clarice Lispector)

31/3/14

El Humor y la superrealidad

(Cuadro de Rene Magritte)

"El humor es una manera de romper los moldes y abrir un camino positivo que no encontraremos jamas si seguimos plegandonos a las frías y sensatas reglas del juego del enemigo" (Cortazar: Nuevo elogio de la locura).

".......el lado surrealista brinca alrededor del drama existencialista acompañándolo livianamente y cumpliendo en un juego mas hedonico e irresponsable su cacería de ser........ Así, el humor incesante del surrealista lo mantiene lejos de la angustia existencial" (Cortazar: Humanismo mágico y heroico).

Desde la perspectiva de Cortazar, el humorista, en su dislocación, es otro extrañado, igual que el poeta, que canaliza este extrañamiento hacia la excentricidad, hasta hacerlo, prácticamente, un modo de vida (Izara Batres: Cortazar y París: Ultimo round).

"... Pienso en Jarry, en un lento comercio a base de humor, de ironía, de familiaridad, que termina por inclinar la balanza del lado de las excepciones, por anular la diferencia escandalosa entre lo sólito y lo insólito" (Cortazar: La vuelta al día).

".... quien tiene sentido del humor tiene siempre la tendencia a ver en diferentes elementos de la realidad que lo rodea una serie de constelaciones que se articulan y son, en apariencia, absurdas. Es decir, que el humor nos sitúa en ese espacio abierto a la sobrerrealidad, porque, humanismo mágico, el surrealismo niega todo limite razonable en la seguridad de que solo las formas, la dogmática lógica y las mezquinas condiciones deterministas de la comunidad gregaria han vedado al hombre el acceso a lo que él, provisoriamente denomina superrealidad" (Cortazar: teoría del túnel).

"Una revolución que no abarque todas las estructuras de la personalidad humana, y la lingüística es primordial, es una revolución a medias, una revolución amenazada desde dentro mucho más que desde fuera." (Cortazar: Papeles inesperados)

30/3/14

La ceguera





Me he apartado de la autopista de la prisa y el progreso, no se si por convicción o porque no soporto el stress, siempre he sido acomodaticio en mi ideología, pero que no me toquen la siesta.

Ademas tengo una novia ciega, no por una promesa, sino porque a pesar de mi resistencia a las dificultades y a ser solidario me ha incluido en su viaje al regreso, el regreso al momento en que todo era uno y solo la palabra y la poesía llenaban los atardeceres.

Mi voz y sus matices han empezado a tomar relevancia, incluyo suspiros entre lo que digo, silencios con algún movimiento para expresar asentimiento. Un nuevo mundo en el que la visión del cuerpo desaparece. 

Me he reconciliado con el espejo, ya no importan tanto mi cara abotagada y caída o mis ojos saltones,  solo cuido mi voz, como un cantante de opera antes de cantar en La Scala.

El tacto y sus labios son una promesa de entrega, su cara excesiva en sus gestos una búsqueda de exactitud. Su palabra una onda que acorta mis latidos. 

Me voy de viaje con ella a la playa, por qué a la playa?, le pregunto, que mas da el sitio?, si no lo ves, atreviéndome a ser cruel. Porque tu voz con el sol capta los matices del trópico, se rellena de dulzuras y mi mundo lo embellece, solo por eso......

Doy gracias por su ceguera.......

(Evaristo Cienpozuelos) (Para Merche)

El amor y la poesía son experiencias no productivas, son antiproductivas y han sido y son negaciones del mundo moderno" (Octavio Paz)

16/3/14

La porosidad del niño y la madurez

(Foto: Cortazar de niño)



Todas las mujeres con las que he vivido, que no son pocas, todas sin excepción me han dicho en algún momento: “Lo que a veces es terrible en ti es hasta qué punto eres niño”. Tengo lados pueriles a veces excesivos, probablemente. Y es que frente a cierto tipo de situaciones ante las cuales los adultos reaccionan naturalmente como adultos, y no soy yo quien se los reproche, me parece perfectamente lógico, mi reacción suele ser pueril, de juego. Eso lo sentí en mi primera juventud cuando leí ese clásico de la literatura inglesa que es Peter Pan, la historia de un niño que no quería crecer. Y me asimile un poco a eso. Una vez una mujer en Buenos Aires me dijo: “vos te debería llamar Peter Pan”, y me pegó un golpe porque coincidía con esa especie de asimilación del personaje que yo había hecho definitivamente..

En momentos en que hay que adoptar una decisión de adulto, muchas veces yo me refugió en un estado de espera, pueril, realmente infantil, como si la solución fuera venir de otro lado, como si yo tuviera un padre todopoderoso que me va sacar las castañas del fuego.

Nunca he sentido que eso fuera un factor negativo porque la contrapartida es esa gran porosidad, la capacidad de captación que tiene el  niño y que al adulto, por razones obvias, se le va escapando.

Finalmente, ¿que es madurar?. Es una operación selectiva de la inteligencia que va optando cada vez más por cosas consideradas como importantes, dejando de lado otras. Para el adulto deja de ser importante jugar a la rayuela y pasa a ser importante pagar el alquiler. El niño, como a lo mejor ni sabe lo que es el alquiler, juega a la rayuela como algo muy importante.

Recuerdo muy bien cuando era niño el sentimiento de escándalo que me producían cuando llegaban los grandes y decían: “bueno, bueno se acabó el juego, hay que ir a comer y acostarse”. Me parecía  una especie de atentado, de irrupción: no habíamos terminado de jugar el partido de fútbol y nos salían con esas cosas. No pensaban un solo minuto que nuestra dimensión de niños era  tan importante como la de ellos. Y ese sentimiento me ha quedado. 

¿Vos crees que si yo no hubiera conservado esa porosidad que tiene el niño sería el escritor que vos conocés? Esto nos lleva a una tentativa de definición de lo lúdico no como una visión trivial sino como una actividad profundamente seria. El juego como algo que tiene su importancia en sí, un sistema de valores que puede dar una gran plenitud a quien lo está practicando.

En ese sentido la literatura siempre fue un ejercicio lúdico para mí. No creo haber cambiado de actitud entre aquel niño que construía un meccano y se pasaba horas inventando una nueva grúa y el hecho de inventar un “modelo para armar” en la escritura. Hay una equivalencia en la que los años no han mordido. No me han cambiado en ese plano.

La literatura como juego me parece el más serio de todos.


(Ernesto González Bermejo: Conversaciones con Cortazar)

13/3/14

La corte de hombres debilitados

 
 
Paul Auster comienza algunas de sus novelas con frases definitivas:

"La adversidad se presenta en las primeras líneas. "Mr. Bones sabía que Willy no iba a durar mucho" abre Tombuctú (1999). "Todo el mundo creía que había muerto" abre El libro de las ilusiones (2002). "Había estado enfermo mucho tiempo. Cuando llegó el día de salir del hospital, apenas sabía caminar, casi no recordaba quién era" abre La noche del oráculo (2003). Su nueva novela, que acaba de publicar Anagrama en España, prolonga esa línea:"Buscaba un lugar tranquilo donde morir" (Brooklyn Follies, 2005). Pero en los cuatro casos, los maltrechos protagonistas atraviesan la metamorfosis que se produce en cada una de las historias y llegan a cierto bienestar. No chocan de frente contra un camión, como Jim Nashe en La música del azar. Han encontrado alguna clase de sentido a sus vidas. Estos libros arman mi Corte de Hombres Debilitados", dice Auster. Será que el envejecimiento me ha despertado una nueva percepción de mi finitud. Desde los 50 años mi cuerpo cambió. Así, sin más, en esta década que termina algunas pequeñas cosas comenzaron a fallar".

Me reconozco en la expresión de Auster como un hombre debilitado, algunas pequeñas cosas, sin mas, sin enfermedad aparente, comienzan a fallar. A partir de aqui la sumisión aprendida, para que intentarlo si no voy a poder. Falla la energia. Comienza la retahila de limitaciones previas, la imaginación del horror antes de que suceda, me voy a aislar, lo importante es estar ocupado, debo apuntarme a alguna actividad, hay que hablar aunque uno no tenga nada que decir. Hay que ir preparando/asumir la jubilación. Los libros de autoayuda dan argumentos. Personalmente todo esto me parece una mierda razonable, pero mierda, y en esta campaña de la subjetividad no hay que ser razonable. No hay que organizar nada ni preparar nada solo tener el valor y la dignidad de abandonar la queja y convivir con el horror de la vejez. La unica referencia que me consuela es la del fisico Hawking que mueve el mundo de las ideas con un parpadeo, el unico movimiento que le queda.  ¡Vaya voluntad!

(Evaristo Cienpozuelos)

11/3/14

Estar vivo al extremo




"No hay nada parecido a la pura observación objetiva. Tu observación para ser interesante, para ser significativa, debe ser subjetiva. La suma de lo que un escritor de cualquier tipo puede expresar se reduce sólo a algo de experiencia humana, sea un poeta, un filósofo o un hombre de ciencia.(.....) No importa cuan lejos ni a dónde viajes - cuanto más lejos peor, a menudo- sino cuán vivo estás. (....) Todo lo que un hombre puede decir o hacer que pueda tener alguna posible relevancia para la humanidad es, de un modo o otro, la historia de su amor; cantar, así, esta historia, y si este hombre es afortunado y su vida continúa, seguirá siempre enamorado. Esto es lo que significa estar vivo al extremo".
(Henry D. Thoreau)