Muchas personas albergan la idea de que otras personas, en algún lugar ahí fuera, han alcanzado la vida perfecta. Cuando comparan, se sienten insatisfechas con la vida que tienen o incluso timadas por completo, privadas de lo que, según creen, se merecen pero no tienen, una vida que en realidad nadie tiene. Y al tiempo que anhelan una vida de felicidad perfecta que es imposible conseguir, son incapaces de tomar las riendas de la vida que sí tienen y enriquecerla con actos contundentes y realistas. Los existencialistas son nihilistas porque reconocen que la vida es en ultimo término absurda y está llena de verdades terribles e ineludibles. Pero son antinihilistas porque reconocen que la vida sí tiene un sentido: el sentido que cada persona elige dar a su propia existencia.