14/6/09

Robert Walser y la ingenuidad


Leo a Robert Walser: (Escrito a lápiz. Microgramas II (1926-1927)), como casi siempre, mas interesado por los reflejos del autor y lo leído entre lineas que por lo que dice. No es una manera de disfrutar leyendo, pero..... uno es así.
Me atrae de el su soledad, su ingenuidad, como dice Canetti: "La peculiaridad de Robert Walser como escritor consiste en que nunca habla de motivaciones. Es el más oculto de todos los escritores. Siempre está bien, siempre está encantado con todo". Esta posición me asombra, para mi el que esta encantado con todo no ve la maldad que subyace. En nuestra época a esto se le llamaría ser positivo, la botella medio llena, etc....... algo forzado, traído por los pelos, engrase social.......

"En el asunto del amor, todo fracaso es casi una dicha". Aunque escasos y dispersos, no hay ningún lector de Walser que, bajo los efectos de su estilo, que actúa como una música, no se sienta reconfortado y tal vez mejor persona. Leer a Walser nos libera de embrollos éticos y nos limpia de mezquindad. Vila-Matas, en su Doctor Pasavento, lo convierte en héroe moral por su "afán de librarse de la conciencia, de Dios, del pensamiento, de él mismo". Walser se mimetiza para no ser descubierto, no compite por ningún puesto social, se desentiende de la maquinaria que engarza al individuo con el poder. En La rosa, el último libro que publicó en vida, asoma esta insinuación: "Alabar parece francamente trivial". Así pues, escribir con entusiasmo sobre Robert Walser podría resultar incluso ofensivo. (Francisco Solano)

"Mientras hablaba fumaba muy animado. Su frenética actividad por producir nubes de humo me revelo que luchaba con alguna timidez anímica o mental. Quien durante la charla que mantiene no cesa de poner en contacto el cigarrillo con la boca busca alguna suerte de ayuda, se apoya en algo ajeno a la conversación. La joven a todas luces le contestaba, correspondía con sus palabras. Por lo visto le resultaba muy simpático. A mi, sin embargo, de repente me pareció que el no se lo estaba pasando bien con ella, sino que trataba de hacer una especie de conquista que poco a poco se le antojaba cargante, pesada" (Robert Walser: Microgramas II. Ed. Siruela)

(Rafael Cid)

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