20/3/12

Vivimos como si ya estuvieramos muertos



“Colaboramos con el mantenimiento de una ‘sociedad’ como si no perteneciéramos a ella, concebimos el mundo como si nosotros mismos no ocupáramos en él una posición determinada, y continuamos envejeciendo como si debiéramos seguir siendo siempre jóvenes. En pocas palabras: vivimos como si ya estuviéramos muertos”
(Tiqqun)

14/3/12

Tirar la esperanza al cubo de la basura


Lo primero que tiene que hacer todo aquel que quiera ser libre es tirar la esperanza al cubo de la basura, ahora y siempre. Spinoza decía, y ese es uno de los grandes hallazgos del Barroco, que hay dos mecanismos blindados de servidumbre: el miedo y la esperanza. Se somete a la servidumbre a los hombres poniéndoles un temor insuperable o induciéndolos una esperanza para controlarles. De los dos procedimientos de Spinoza, el primero puede ser roto. El segundo es el más terrible, el más difícil de romper. Si alguien quiere ser libre lo que debe hacer es actuar sin esperanzas. Y una vez dicho eso, ¿se puede romper algo? Se puede romper algo siempre que no aspires a estructurar categorías de totalidad ya que con ellas recuperas la visión finalística del mundo y recompones el sistema de sujeciones. Podemos decir eso ahora, en la actualidad, porque podemos analizar la experiencia de las grandes hipótesis de totalidad, los totalitarismos de entreguerras y las consecuencias que tuvieron: la creación de modos de representación del mundo finalísticos. Si alguien quiere ser libre debe eliminar cualquier tentación finalista.