28/2/11

El sistema y la presion individual

El capitalismo moderno tiende a ser mucho más individualizado, aislante que en el pasado. Lo que argumento es que este nuevo capitalismo flexible desmonta la arquitectura burocrática que durante muchos años, a veces de manera feliz, otras no tanto, mantuvo a la gente agrupada. En este sentido el nuevo capitalismo es un sistema mucho más individualizante que los sistemas fijos, a gran escala, permanentes, de las grandes burocracias.

El problema con la individualización es que el valor individual ha mutado en un asunto de habilidad y movilización de talento. Ya no reside más en el respeto recibido como miembro de una categoría social: el trabajador. El centro del sistema se movió del reconocimiento hacia el auto-desarrollo y la mayor parte de la gente perdió en el cambio.

El sistema no tiene suficiente espacio para acomodar a la gente a la que presiona para que sea más habilidosa y más competente.

(Richard Sennett)

27/2/11

El Pacifico uterino y Rebelíon a Bordo


Las islas del Pacifico ocupan en mi imaginario un lugar importante. Nutrido por novelas , como la trilogia de Rebelión a bordo y vidas como la de Gauguin. Conozco dos versiones cinematográficas de la historia: la de de Clark Gable y la de Marlon Brando. Las nativas en tecnicolor, sin ambiguedades corporales, con las tetas suficientemente tapadas y al aire y una vida de botellón, exportada por los ingleses, con una sexualidad libre sin precisar, que luego leyendo a Margaret Mead ya queda totalmente mitificada, bajo el signo del matriarcado. El imaginario esa nebulosa sin concretar, ¿para que?, nuevas complicaciones. El mito masculino de no hacer nada, tumbado a la sombra, frutos silvestres abundantes, palmeras, mujeres por todas partes, todas muy cariñosas, como en un club de alterne pero sin el cansancio y el desprecio que el dinero provoca y sobre todo un clima ideal, el mar, todo ello aderezado con la sencillez de los nativos, no hace falta hacer un master para que te aprecien, ....¡que tranquilidad!.

Tengo el problema terrible de que en cuanto pienso un poco sobre otros mundos coloco las piezas como en el mundo en que vivo. ¿Cuanto tardaría en comenzar con mis rutinas habituales aun viviendo en otra cultura?. ¿Cuanto resistiria sin una tienda de periódicos cerca?.

En Hombres contra el mar, la odisea de una travesía oceánica en un simple bote hay una frase del narrador que siempre he recordado:"el maravilloso ungüento con el que trataron nuestras llagas..... Este texto semi-biblico se refiere a los cuidados tras el mal estado en que llegan tras pasar hambre, sed, exposición continua al sol y diversas y graves calamidades y la curación tras el tratamiento y el reposo. Esta frase verdadero talismán para el insomnio, me retrotrae a un estado uterino, cálido, verdadero paraíso perdido.........el Pacifico uterino.

(Evaristo Cienpozuelos)

25/2/11

La austeridad y esta vida de idiotas


............ Estamos, en cierto modo, entrando en esa vida austera, entre otras cosas porque si recortan sueldos, congelan pensiones y disminuye la capacidad de endeudarse de las familias, evidentemente vamos a tener que vivir con menos dinero del que teníamos antes. Y el gran problema aquí es nuestra capacidad personal, psicológica de poder vivir con menos dinero. Por otro lado, tenemos una gran oportunidad, porque lo peor de todo esto es que podemos tener que pasar por una austeridad bastante larga y complicada, con muchos sacrificios, ponernos a trabajar, los que tengan trabajo, mucho más duro y cobrando menos, y todo esto, en el fondo, con la idea de volver atrás, de volver al mismo modelo que teníamos antes, es decir, llevar una vida, hablando técnicamente, de idiotas. Es decir, una vida de correr sin parar, para consumir cosas que nos interesan solo a medias, para vivir con la angustia de pagar la hipoteca, pagar el coche, para seguir en los atascos y contaminando todo lo que está a nuestro alrededor, y no tener tiempo ni para vivir, ni siquiera para amar y ser amados, que es quizá lo que a mucha gente más le importa. Este es el problema. No solo los sacrificios, sino sacrificios, ¿para qué? Para volver a este mundo que teníamos, que quizá a algunos les guste, pero a la mayor parte de las personas, cuando se miran a sí mismos por la noche, después de haber pasado un día extenuante, piensan “y todo esto, ¿para qué?”.

Entonces, yo diría que la salida de la crisis pasa, a la vez, por hacer un modelo productivo basado en la innovación y en el aumento de la productividad del lado de la oferta, y por parte de la demanda, en cambio, reducir el consumo a niveles razonables, y pensar que no necesitamos todo lo que consumimos, pero que sí necesitamos los servicios básicos, los servicios públicos de salud, educación, cultura, transporte, vivienda, servicios que ahí sí necesitamos que el gobierno pueda ayudar, que el sector público pueda ayudar. Pero ese sector público no puede ayudar si no hay una creación de valor y de riqueza en la economía que tenga que venir de la innovación y del incremento de la productividad.

(Manuel Castells)

23/2/11

Aquella victrolera


Siempre me gustaste, Rosa, siempre. Y ahora que somos viejos te lo puedo decir. Antes no: eras la mujer de Ignacio Braceras. ¡Mira que casualidad, venir a encontrarnos aquí, en el café donde vos trabajabas! ¡Cómo pasa el tiempo, che! Parece mentira, Rosa, que estés charlando conmigo. Yo era muy pibe cuando venía al café para verte. Eras la diosa del barrio, Rosa, la diosa del café. Allá en lo alto, en el palco de la victrolera, campaneabas a los giles. No, el palco ya no está. Y ya nadie escucha tangos, Rosa. ¿Te acordás? Vos ponías los discos en la victrola y nosotros te mirábamos las piernas. Indiferente, mirabas la pared. Me acuerdo, Rosa; me acuerdo de tus medias corridas y me dan ganas de llorar. Yo cerraba los ojos y me hacía la ilusión de que eras vos la que cantaba y no Libertad Lamarque, Azucena Maizani o la Merello. Eras vos, la más linda de todas. Nunca te lo pude decir porque yo era un pibe y a vos te vigilaba tu hombre, ese cafiolo de barrio que te llevó al trocen. Tomaban el tranvía y se iban juntos a la pieza. Después pasó lo que pasó, Rosa, esa desgracia que salió en los diarios. Supe que Ignacio Braceras te faltó, que te dio la biaba y que vos lo tiraste bajo un tren. No llorés, Rosa, ya pasó, ya pasó. Estuviste mucho tiempo en la gayola, es cierto, y eso jode a cualquiera. Pero aquí estás,otra vez. Giraron muchos discos, muchas noches y yo siempre me acordé de vos. Si te parece, si no lo tomas a mal, si no tenés otro compromiso, me gustaría que vinieras a mi bulín para tomar unos mates y escuchar unos tangos. No, no es tarde. Nunca es tarde cuando la dicha es buena, dicen. Y ¿sabés una cosa, che? Me compré una victrola, como la de antes. La lustro todos los días. Está linda. Sólo faltas vos.

(Pedro Orgambide)



22/2/11

Los seres humanos y la caducidad


El hombre se experimenta a sí mismo como "anticuado" y pequeño frente a los aparatos técnicos, que se presentan como los auténticamente "bien dotados" y que le hacen avergonzarse de su humanidad: "No hay hombres de repuesto", escuchamos decir a un enfermo terminal en un asilo para desahuciados, y se lo escuchamos decir como sonrojado porque en la era de la técnica no se haya inventado aún nada definitivo contra la caducidad de la existencia humana. Este sentimiento de vergüenza, dado que no podemos sentir vergüenza sino ante una mirada ajena, nos indica que ahora son las cosas, las máquinas, quienes nos miran. El hombre moderno desearía ser sólo un engranaje, debería ser sólo eso, pero misteriosa y trágicamente aún no está del todo adaptado a la explotación mecánica, y eso es lo que le abochorna, su propia humanidad residual. Por eso, amedrentado y fascinado por el mundo de la producción, el hombre "decide" pasarse a la condición de producto, y la llamada "ingeniería humana"(human engineering), fisiotécnica y robótica, le suministra el modo de fragmentar su conocimiento en habilidades subhumanas que subsisten mecánicamente con independencia de la totalidad de la que proceden.



21/2/11

La basura que siempre recogen otros


..........pero esta mañana me ha alegrado el día ver en la portada deThe New York Times a la gente joven de la plaza Tahrir recogiendo hacendosamente la basura acumulada en los últimos días. En mi país las grandes alegrías colectivas suelen tener un origen alcohólico o futbolístico, y dejan tras de sí un rastro de toneladas de basura que siempre recogen otros.

20/2/11

El domingo y las mujeres


Mi vida es como un domingo, familiar, con cierta libertad, sin mucho futuro y con la nostalgia del fin de semana que ha sido y no ha sido, adueñándose de todo. En este predominio vital han existido viernes plenos de futuro, sábados con actuaciones de presente y muchos lunes con comida a las cuatro.

Mis brújulas siempre han sido femeninas. Mujeres terráqueas, románticas, con proyectos vitales tan ambiciosos que se derrumbaban nada mas nombrarlos. Mujeres fuego, verborreicas y apasionadas, que mi tendencia a la impotencia y las comparaciones me hacían temer. Mujeres aéreas tan sutiles y poéticas que me daban ganas de comer y mujeres acuosas, liquidas, siempre fugitivas de mi presencia, nunca las he tenido, siempre se han escurrido entre mis manos.

Necesito capturar el misterio femenino. Tras su silencio que nunca cierra, su elegancia que nunca impone, solo insinúa ¿que se esconde?.

Las mujeres románticas me horrorizan, es un camino seguro hacia el fracaso y el resentimiento. Las mujeres fuego me agotan, las mujeres aéreas me dan ganas de soltar tacos y las acuosas nunca consigo estar con ellas, siempre se me escapan.

Por tanto ya se que me toca seguir viviendo con pequeñas esencias, perfumes de mujer, mujeres en cantidades homeopaticas. El domingo con su sol matinal, su periodico, el pastel de postre y la aburrida tarde es la mejor vida que puedo llevar. La calle esta llena de peligros con faldas. La tentación vive fuera.
(Evaristo Cienpozuelos)

18/2/11

El abecedario


El primer día de enero se despertó al alba y ese hecho fortuito determinó que resolviera ser metódico en su vida. En adelante actuaría con todas las reglas del arte. Se ajustaría a todos los códigos. Respetaría, sobre todo, el viejo y buen abecedario que, al fin y al cabo, es la base del entendimiento humano.
Para cumplir con este plan empezó como es natural por la letra A. Por lo tanto la primera semana amó a Ana; almorzó albóndigas, arroz con azafrán, asado a la árabe y ananás. Adquirió anís, aguardiente y hasta un poco de alcohol. Solamente anduvo en auto, asistió asiduamente al cine Arizona, leyó la novela Amalia, exclamó ¡ahijuna! y también ¡aleluya! y ¡albricias! Ascendió a un árbol, adquirió un antifaz para asaltar un almacén y amaestró una alondra.
Todo iba a pedir de boca. Y de vocabulario. Siempre respetuoso del orden de las letras la segunda semana birló una bicicleta, besó a Beatriz, bebió Borgontildea. La tercera cazó cocodrilos, corrió carreras, cortejó a Clara y cerró una cuenta. La cuarta semana se declaró a Desirée, dirigió un diario, dibujó diagramas. La quinta semana engulló empanadas y enfermó del estómago.
Cumplía una experiencia esencial que habría aportado mucho a la humanidad de no ser por el accidente que le impidió llegar a la Z. La decimotercera semana, sin tenerlo previsto, murió de meningitis.

(Luisa Valenzuela)

17/2/11

La marginacion y la derecha


Me intriga sobremanera saber por qué el primer impulso de la gente en momentos de cambio como el actual es desplazarse a posiciones de derechas. Para comprenderlo, hay que tener en cuenta que generalmente se trata de una derecha particular, tipo Vicente Fox, por ejemplo, o tipo Berlusconi, muy marcada por el individualismo, que viene a decir a la gente: «Tú también puedes alcanzar el éxito. El problema son esos pesados de la izquierda que se interponen en tu camino». Es un discurso que apela a una mentalidad de derechas individualista, desligada, en apariencia, de los intereses de los grandes grupos de poder.

La única razón que se me ocurre para explicar este fenómeno es que el nuevo capitalismo pone el énfasis en la responsabilidad de cada persona frente a su propio destino, antes que en la responsabilidad colectiva, y este tipo de movimientos de derechas también refuerzan esa responsabilidad personal: le dicen a la gente que también ellos son importantes como individuos, que no son simplemente parte de la gran masa, aunque las circunstancias les hayan impedido demostrar de lo que son capaces.

En la India, por ejemplo, resulta muy interesante observar cómo las personas que más sufren los efectos de este nuevo capitalismo están siendo atraídas en gran medida por este tipo de ideología derechista que les dice: «Sí, vosotros también merecéis tener vuestra oportunidad». De modo que no es un fenómeno únicamente occidental. Y la cuestión es saber por qué los movimientos de izquierdas no conectan con estos sentimientos. Esta es la gran pregunta que la izquierda debe abordar porque, en estos momentos, lo único que parece transmitir a la gente es desesperanza.

En el Reino Unido, por ejemplo, los movimientos organizados de izquierdas están totalmente anquilosados y en Francia, la izquierda se ha ganado la etiqueta de auténtico movimiento conservador, con sus reivindicaciones de estabilidad. Tal vez simplemente tengamos que esperar unos años para que la situación evolucione; al fin y al cabo, estas tendencias actuales sólo tienen diez o quince años de vida. Puede que lo único que haga falta sea un cambio generacional para conectar mejor con la gente, que la solución radique simplemente en librarse de los líderes de mi generación que hay en los sindicatos y los partidos de izquierdas. No conozco bien la situación en España, pero no me cabe duda de que en países como Francia o el Reino Unido la vieja izquierda no tiene ninguna idea sobre qué hacer.

Por ejemplo, me parece imprescindible reinventar los sindicatos de forma que apoyen a la gente que vive inmersa en esta economía flexible y va cambiando de un trabajo a otro; deberían reconvertirse en una especie de combinación de agrupación comunitaria y servicio de empleo, así podrían aportar a las personas algo de continuidad y estabilidad a pesar de las interrupciones y las rupturas que implica el nuevo capitalismo. En cierta ocasión hablé sobre este tema en un congreso sindical en el Reino Unido, y me asombró oír las respuestas que me dieron: «No podemos hacer eso, perderíamos nuestra identidad. Somos un sindicato que sólo representa a los trabajadores de un ramo determinado, y si uno de ellos cambia de ramo, dejamos de representarlo. Además, lo que nos importa es preservar el salario de nuestros trabajadores, no buscarles empleo». Me parece una actitud absolutamente tradicional: sólo te protegen si ya tienes trabajo. Mi esperanza es que, a medida que se vaya muriendo la gente de mi generación puedan desarrollarse estos nuevos sindicatos que defiendo…

(Richard Sennett)

16/2/11

Que significa ser rico


-Cuando aún era pobre, ¿qué creía que significaba ser rico?

-Solía pensar que ser rico significaba tener un montón de dinero. Ahora creo que significa tener un montón de dinero.

-Háblenos de sus padres.

-Bueno, mi madre venía de Alemania, mi padre de Francia. Cuando conoció a mi madre ninguno de los dos entendía una palabra de lo que decía el otro, así que se casaron. Hablaban en alemán porque mi madre era la más fuerte de los dos. Mi padre no era demasiado culto. Mi madre tampoco, pero era más inteligente. Vivió el tiempo suficiente para ver cómo alcanzábamos el éxito en Broadway.

-¿Quién les escribía los textos cuando empezaban?

-Lo hacía yo. Excepto en el caso de Harpo, que no decía nada.

(Entrevista a Groucho Marx)

15/2/11

La Globalización y el efecto mariposa


La globalización funciona así: un tímido nerd quiere ligar con chicas, se inventa una web llamada Facebook en Harvard y acaba afectando a la vida de un dictador en Egipto.

(Marcelotas)(de Microsiervos)

14/2/11

La operación


La prueba definitiva tras la operación. Tras mis delirios, profundas depresiones y habiendo fallado la química, el psicoanálisis, la terapia de grupo y la imposición de manos, solo quedaba la cirugía. Una operación sencilla, me dijeron, te quedaras un poco frío, sin emociones, pero mejorara tu rendimiento laboral y serás mejor ciudadano, aunque no especificaron en el papel de aceptación si votaría al PP o si mis hijos harían la selectividad en EEUU.

Me llevaron a Salou y comenzó el protocolo levantándome a las ocho de la mañana y acarreando hamacas y sombrillas sin ningún gesto de desagrado, medido con un sensor perpetuo. A las once , tras leer el periódico, bajé a la playa y tras untarme de crema protectora me puse al sol, en primera línea. Ningún atisbo de miedo al terrible melanoma, ni noté ningún estremecimiento al pensar en la capa de ozono. Soporté estoicamente los paseos de la tercera edad en traje de baño, los niños y sus cubos mojándome los pies, los topless, hasta recibí algún pelotazo de adolescentes con carrocerías de anabolizantes. Cuando consideraron que era suficiente me llevaron a dar un paseo por los tenderetes, sin generarme ansiedad ante el estimulo para comprar, yo sin dinero.

Hice cola en un restaurante para comer paella sin sentir impaciencia ante los reglamentarios veinte y cinco minutos de espera.

Tras una siesta me llevaron al Aguapark. Los toboganes suicidas, con niños bajando jugándose la vida, la cola en los flotadores gigantes, el café con hielo en vasos de plástico, los alemanes ocupando por tamaño el doble de metros cuadrados que los nacionales. Todo lo soporté estoicamente, sin que el sensor detectara ningún movimiento.

¡Has pasado la prueba, estas curado. Las emociones no volverán a interferir en tu vida!. Volví al hotel, cena en el buffet libre , observe a la gente sirviéndose la paella, cogían solo los langostinos y dejaban el arroz, el sensor reacciono levemente, una señora con principios de demencia nos tuvo media hora atascados en la cola porque le era imposible decidirse entre tanto plato, el sensor volvió a saltar y cuando el camarero me dijo que el agua se pagaba aparte tiré la bandeja al suelo y comencé a gritar.

Estoy esperando que me operen de nuevo. Quizás la próxima vez todo vaya mejor y pueda volver, sin sobresaltos, a veranear en la playa.

(Evaristo Cienpozuelos)

13/2/11

El estado y la regulación


«Un Estado que quiera regular la vida de sus ciudadanos de principio a fin acabará inevitablemente en el totalitarismo. Uno de los principios básicos de la democracia es la separación entre lo privado y lo público. En la vida privada tengo derecho a hacer lo que quiera, siempre y cuando no perjudique a otros, mientras que en la vida pública estoy sometido a ciertas normas, porque en algún momento se decidió que unas reglas son mejores que otras y que éstas no pueden someterse a debate constantemente. Por supuesto hay casos ambiguos en los que resulta difícil determinar qué pertenece al ámbito privado y qué al público, pero lo mismo sucede con todas las oposiciones que atraviesa la vida social.»

El campo de concentración constituye en cierto sentido la quintaesencia del Estado totalitario. En él, el totalitarismo se manifiesta de la forma más clara y elocuente. Esas situaciones no despiertan lo mejor de las personas. «Sin embargo, quedó claro que, incluso en tales circunstancias, muchas personas seguían comportándose de una manera conmovedoramente moral y humana. No porque estuvieran obligadas a hacerlo, sino porque, al parecer, es inherente a nuestra naturaleza y forma parte de nuestra identidad humana. La madre que sigue ayudando a su hija aunque sabe que también a ella le puede pasar lo peor, o el hombre que comparte su pan, a pesar de estar a punto de desfallecer de hambre: esas personas no lo hacen porque piensen que deben comportarse como seres morales. Las reglas aprendidas desaparecen tras veinticuatro horas de hambre, frío y maltrato. En cambio, los motivos más profundos, que proceden de la identidad humana, son inextirpables. Esa identidad tiene siempre un carácter social. La conducta moral se deriva de la propia humanidad del hombre, del hecho de que hemos nacido como seres comunitarios.»

(Tzvetan Todorov)


12/2/11

De cuando estuve loco


De cuando estuve loco aún conservo
el carné de majara en la cartera,
un plano detallado del infierno,
un cielo con pirañas y goteras,
un prontuario en la comisaría,
un frasco con pastillas de colores,
la carta con la que te despedías,
remedios varios contra el mal de amores.

De cuando estuve loco aún conservo
un par de gramos de delirio en rama,
por si atacan con su razón los cuerdos
y un viento fuerza seis de tramontana;
el vicio de escribir por las paredes
pareados de amor, y la manía
de buscarte entre todas las mujeres
que en horas bajas me hacen compañía.

Mono de ti que me obliga a llevarte
en sobres rojos, liofilizada,
para tomarte cuando me apeteces
a sorbos cortos
donde duele la madrugada.

Te escribo desde un área de servicio
donde sólo me ofrecen gasolina.
Puedes llamarme a cobro revertido
desde la caracola de la esquina.




10/2/11

Amor a primera vista


Ambos están convencidos
de que los ha unido un sentimiento repentino.
Es hermosa esa seguridad,
pero la inseguridad es más hermosa.

Imaginan que como antes no se conocían
no había sucedido nada entre ellos.
Pero ¿qué decir de las calles, las escaleras, los pasillos
en los que hace tiempo podrían haberse cruzado?

Me gustaría preguntarles
si no recuerdan
-quizá un encuentro frente a frente
alguna vez en una puerta giratoria,
o algún "lo siento"
o el sonido de "se ha equivocado" en el teléfono-,
pero conozco su respuesta.
No recuerdan.

Se sorprenderían
de saber que ya hace mucho tiempo
que la casualidad juega con ellos,

una casualidad no del todo preparada
para convertirse en su destino,

que los acercaba y alejaba,
que se interponía en su camino
y que conteniendo la risa
se apartaba a un lado.

Hubo signos, señales,
pero qué hacer si no eran comprensibles.
¿No habrá revoloteado
una hoja de un hombro a otro
hace tres años
o incluso el último martes?

Hubo algo perdido y encontrado.
Quién sabe si alguna pelota
en los matorrales de la infancia.

Hubo picaportes y timbres
en los que un tacto
se sobrepuso a otro tacto.
Maletas, una junto a otra, en una consigna.
Quizá una cierta noche el mismo sueño
desaparecido inmediatamente después de despertar.
Todo principio
no es mas que una continuación,
y el libro de los acontecimientos
se encuentra siempre abierto a la mitad.

(Wislava Szymborska)


9/2/11

El sur es aceptar las gabardinas y la lluvia


Donde esta el sur para mi?. En ese espacio mítico, de calor y espera, que ceda la calima de la siesta para volver a salir, de juventud y esperanzas perdidas, de aquella vecina con su traje de baño indefinido, sin atreverse a ser bikini, que contorneaba mi deseo, siempre me han gustado los anuncios de ropa interior, esa pureza tan desvergonzada, como algo que ocultar , un estimulo sin querer serlo. De llenar mis brazos con otro cuerpo, que se adapta exactamente a ellos, darse cuenta de que la medida de los brazos es otro cuerpo. Del olor de las ciudades árabes, de sus cláxones siempre sonando, de su hablar sin mesura, su mostrarse sin miedo, de la vida con su carga de miseria y olores sin tapar. En el Norte tapamos la basura, cuando huele echamos desodorante, no queremos que huela la muerte, ni el sexo, ni los coños ni las axilas. El sur , ese celo compulsivo, inconveniente, casi insano, el sudor y el cimbreo a flor de piel.

El sur es vivir sin medir, sin calcular el tiempo, esperar a veces aburridamente lo que sabemos que nunca llegará, no movernos sin motivo, esperar la muerte cara a cara, con el sudor que da el miedo y el deseo.

El sur son esos besos cálidos, en que uno no intenta decir la ultima palabra, ni convertirse en abogado, solo se mece en las olas espumosas de lo fugaz, porque uno sabe que aquel momento no volverá. Quizás sea el último verano.
El sur es aceptar las gabardinas y la lluvia y seguir añorando lo que nunca fue, mas que en la memoria del otoño.

(Evaristo Cienpozuelos)

8/2/11

Facebook y la carcel


Facebook es como la cárcel: te sientas, pierdes el tiempo, tienes una foto de perfil, escribes en los muros y te empiezan a dar toques tipos que realmente no conoces de nada.

(de Microsiervos. Gizmodo)

6/2/11

Las moscas


En la vida, según Monterroso, hay tres temas: el amor, la muerte y las moscas. Tras mi caída bajando un barranco me habían recomendado renunciar a los deportes de aventura. Fui a la agencia para organizar mis vacaciones. No quería nada tradicional y Europa la tengo muy vista, de los países islámicos ni hablar, eso si que es deporte de riesgo y en un susurro mi amiga, la de la agencia, me ofreció una novedad:

Mira, esto que quede entre nosotros, vamos a ofertar lo que llamamos inicialmente viajes de vuelta a la sencillez natural . Parece que este nombre lo van a cambiar, es muy largo, pero refleja inicialmente el espíritu de lo que son.

Suena extraño, diferente. En que consisten?

Es muy sencillo, vivir en acogida en una familia de alguna cultura mucho más primitiva que la nuestra, para cambiar nuestros esquemas de valores, necesidades etc......

Así quedó la conversación y un mes después me encontraba viajando hacia territorio sub-sahariano para vivir un mes con una tribu africana. Me invadía cierto temor, aunque los organizadores aseguraban los resultados y la seguridad.

La llegada fue traumática, enjambres de moscas me rodearon, aparecían por todos lados, se posaban en mi cara, acostumbradas a no ser espantadas, los nativos ni las notaban, tan constante era su presencia. Se lo comían todo, animales muertos, todos los restos de animales y personas, no podía dormir por miedo a quedarme con los ojos abiertos y criar larvas en la cornea, las mosquiteras eran insuficientes.

Recordé otra vez a Monterroso y sus moscas, “son las vengadoras de no sabemos que, pero tu sabes que alguna vez te han perseguido y en cuanto lo sabes, te perseguirán siempre”.

He vuelto a la artificial civilización tras aquella pesadilla, aun repito movimientos espasmódicos de brazos, como tics, sin sentido, espantándome alguna mosca imaginaria. No he vuelto al campo, no soporto el cosquilleo de las moscas al posarse sobre la frente o sobre la calva, ni el zumbido en las orejas. Hablo menos, recuerdo la frase de : “en boca cerrada no entran moscas”. Esas presencias constantes e insignificantes me persiguen. Las moscas zumban coléricas. No puedo más.

(Evaristo Cienpozuelos)

Nada de lo que hagamos nos hará más jóvenes. Desde el punto de vista del paso del tiempo, todas nuestras acciones son inútiles, porque hagamos lo que hagamos, va a seguir pasando. A uno le gustaría en realidad tener 65 años por la mañana, 35 por la tarde y 20 por la noche” (Gil de Biedma)

5/2/11

El Blog de Mariano Marco


Mariano escribe, y tiene un blog, inaugurado hace poco, en el que publica su ultimo libro por entregas. Escribe a la antigua usanza, con profundidad, con libros de largo recorrido y con temas eternos. El ya esta de vuelta, allí soñamos con llegar los que enmascaramos la falta de dones con cierta dispersión y cierto devaneo con la escritura................

4/2/11

La cohesión y la competitividad


No, cohesión y competitividad son conceptos que no pueden ir de la mano. Ése es el problema. En el capitalismo, al menos en su etapa actual, no puede haber conciliación entre las ganancias económicas y la cohesión social. Todo ese discurso del que hablas no es más que palabrería, es imposible producir simultáneamente más desigualdades económicas y más solidaridad. Esta cuestión cobra tintes dramáticos en países como China. Allí el capitalismo está en plena eclosión de una manera que los europeos no podemos ni imaginar. El Partido Comunista ha resultado ser un perfecto motor para llevar a cabo esta revolución capitalista. Pero este desarrollo está separando drásticamente las zonas urbanas de las rurales, violando uno de los principios fundamentales del comunismo chino y provocando una terrible pérdida de cohesión y un conflicto dramático del que sólo se está beneficiando un tercio de la población, mientras las barreras que separan a este grupo de los dos tercios restantes se vuelven cada día más infranqueables. Últimamente están empezando a producirse revueltas en las zonas rurales y se está forjando todo un discurso sobre las desigualdades que el Partido Comunista Chino no está preparado para asumir. Este asunto constituye, por cierto, un buen ejemplo de las razones por las que debemos evitar dirigir la mirada únicamente a Estados Unidos, o hablar sólo del capitalismo anglosajón. Pero volviendo a tu pregunta, creo firmemente que no es realista afirmar que puede haber crecimiento económico y un incremento de la cohesión social al mismo tiempo. Tal vez fuera posible hace un siglo, pero ahora no.

(Richard Sennett)

3/2/11

Venus y Apolo


“Ambas contradicciones se dan siempre, formando un tiro de cuatro caballos: uno ama a alguien porque lo conoce y porque no lo conoce; y lo conoce porque lo ama, y no lo conoce porque lo ama. Y, en ocasiones, se acrecienta esto de manera que se hace sentir con fuerza. Son los conocidos momentos en los que Venus mira a través de Apolo y Apolo a través de Venus hacia una sombrerera vacía, sorprendiéndose sobremanera de haber visto allí antes otra cosa. Y si el amor sigue siendo más fuerte que la estupefacción, se llega a una lucha entre ambos, y, en ocasiones, sale triunfante el amor, si bien desesperado, agotado e incurablemente herido. Pero si no es tan fuerte, se desata una lucha entre las personas; vienen las injurias, las llamadas para reparar el haber sido uno tan ingenuo..., las terribles irrupciones de la realidad..., las infamias hasta el paroxismo.

(Robert Musil) (de Marta Sanuy)