13/10/10

La narración y las bodas


Mis padres fueron ayer de boda y narrativamente hay pocas ocasiones tan aprovechables. A veces pienso que compensa el dineral de las enhorabuenas por el animal descriptivo que se le despierta a mi madre. Cuando empieza a contar intenta revisar la evolución de los personajes que la han rodeado toda la vida, pero después de tres o cuatro “está más” o “está menos” ve que por ahí no va a ir muy lejos:

-Todos igual ¿o es que crees que la gente evoluciona?

-¿Y fulatino?

-Sigue chiquiteando todos los días, agarrado a la excusa de que su padre era vasco y es una tradición cultural

-¿Y zutanita?

-Igual que su abuela, grande como un jergón, presumiendo de orden y de hijos ¡Me ponen enferma las insulseces!

-Ya, Arse, tanto, tanto, no se puede cambiar, tenía quince años cuando metió los dedos en un enchufe. ¿Y la novia?

-¡Pero qué pesada eres con lo del enchufe! La novia, una chica pequeña. Estaba agotada y no me extraña ¡cada vez hacen más tonterías en las bodas! ¡vivimos en una sociedad tan infantilizada! Qué quieres que te diga, preocupa. Lo estuve comentando con tu tío M. Todo el mundo lo considera muy falso, pero a mi, si es verdad, me encanta que finja; aunque me esté siguiendo la corriente me parece un tipo muy atractivo, cortés y un buen conversador.

-¿Y papa?

-Bien, gracioso a tiempo, pero meditabundo, parece que no le apasionan ni los míos ni los suyos, ya sabes que tu padre es muy especial

-Y por qué no nos invitaron a nosotras, invitaron a los que tenían nuestro grado de parentesco

-Porque os conocen y saben que sois unas asquerosas

-¿Cómo mi padre?

-No, y como nosotros también, a tu tía Emma y a mi no nos convence nadie del todo. Sois unas tiparracas por las dos ramas.

-Entonces ¿te lo pasaste bien?

-Lo que más me gustó fue volver en el buho a las cuatro de la mañana, vi a la gente muy bien, más o menos serena, yo también había bebido de todo además de algunos cubatas, para eso nos fuimos en autobús, para poder beber, sobre todo vi mucha gente joven que estaba alegre.

-Y ¿qué bebes mama?

-Yo lo de siempre, vodka con limón.

Marta Sanuy

No hay comentarios: