19/4/09

Miedo a dejarme atrapar por un mundo que me aburre


Salimos a cenar, Mary esta muy guapa y recuerdo los cientos, los millares de noches que he soportado las anécdotas, las discusiones, los juegos, siempre alerta y de buen humor solo de pensar que me aguardaba una hora alegre en la cama. Pero mis entrañas parecen agotadas, tengo mala suerte, me digo con amargura. Pero en casa Mary me abraza con amor, con ternura y vuelvo a ser yo. Obtengo lo que quiero y al despertar por la mañana, empalmado y caliente, mi animación es tan grande como la depresión de anoche. Al alejarme de la estación, el viento frío del norte parece desplegar un sueño de amor con techos dorados, guirnaldas de frutas, gigantismo y riqueza. Por la tarde hacemos el amor, y ahora la casa nueva recupera su importancia por primera vez desde hace meses; hablamos de pintar la cocina. Imagino que esto tiene dos caras: el miedo a dejarme atrapar por un mundo que me aburre y la riqueza sexual de mi matrimonio. Pienso como un tonto, pero con placer, en la casa, en recibir invitados, en enseñar el paisaje fluvial desde la terraza. He vuelto a mi querido país. Ahora que la imagen de la muerte esta descartada, pierde sustancia y ahora que se acabo no tengo miedo……
(John Cheever)
(El cuadro es de Jean Marie Barre)

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